*

Batman y el Big Bang de la animación de superhéroes

5 SEP 2017 / Series

Batman y el Big Bang de la animación de superhéroes

Un 5 de septiembre de 1992 debutó la serie animada de Batman, considerada no solo como la mejor adaptación del hombre murciélago fuera de los cómics, sino que también como una serie que cambió el panorama del género.


Hoy por hoy son pan de cada temporada. Los superhéroes son parte importante de la oferta de las series animadas, con los principales personajes ganándose hace rato su espacio en pantalla chica. Pero para que eso se concretase, tuvo que pasar mucha agua bajo el puente.

De partida hay que tener en claro que la historia de los superhéroes en la animación no representa un fenómeno reciente. Su génesis está ligado a los orígenes mismos del medio, recibiendo la relevante influencia de aquellos maestros cortos cinematográficos de Superman a cargo de Max Fleischer.

Sindicados para televisión, tal y como sucedía con todo ese tipo de trabajos hechos para el cine, los cortos del Hércules de Estados Unidos, el mismo que inició la tradición de los superhéroes modernos, se instalaron por largo tiempo en una sombra. Fueron la gran vara con la que todo se medía a partir de un diseño art-deco de Metropolis y un nivel de animación excelso, gracias a su innovadora técnica de rotoscopia y el alto presupuesto entregado por Paramount Pictures para su realización.

Pero aunque esa producción fue presentada a inicios de la década de 1940, tuvieron que pasar casi dos décadas para que los superhéroes volvieran a la palestra, en medio del boom de la animación creada específicamente para la televisión.

Solo para niños

Apuestas como Astroboy, La Hormiga Atómica, El Fantasma del Espacio, Birdman y Los Herculoides, jugaron con los códigos de los superhéroes a partir de mediados de la década de 1960, mientras los personajes más tradicionales tuvieron poco a poco su espacio, siendo un reflejo de la época en la que eran producidos.

Aunque Hanna-Barbera incursionó con Los Cuatro Fantásticos en medio del boom que se gestó ante el nacimiento de los personajes modernos de Marvel Comics, el primer gran hito lo marcó la clásica serie de Spider-Man, desarrollada por la productora Grantray-Lawrence Animation y que nos entregó aquella canción con la clásica tonada que nos avisaba que el héroe hacía lo que una araña podía.

Pero aún con ese hit, en Marvel siempre estuvieron rezagados, con una sequía de producción que se extendió por más de dos décadas, siempre a la retaguardia de lo que se hacía con los personajes de DC Comics.

Con eso en cuenta, los cortos de Las Nuevas Aventuras de Superman de Filmation crearon toda una franquicia, que incluyó con el tiempo la participación de personajes como Aquaman y Batman, en una propuesta influenciada por el éxito que había tenido la serie de televisión de Adam West. Aquella que explotó al personaje del hombre murciélago y lo definió para toda una generación con su colorida apuesta.

Para el connotado animador Bruce Timm, en declaraciones realizadas en el documental “Sombras del Murciélago: La Evolución Animada de Batman“, todas esas series influenciadas por el “tono West” forjaron que todo aquello que estuviese relacionado a los superhéroes fuese catalogado como productos para niños, algo hecho de forma exagerada o realizado de forma irónica. Por eso no sorprende que precisamente ese foco diese pie a la serie que por décadas marcó a este tipo de personajes: Los Súper Amigos.

Extendiéndose entre 1973 y 1986, con secuelas que fueron agregando y creando personajes que se reunían en el Salón de la Justicia, las diversas series de Los Superamigos le dieron un foco más infantil a los personajes. De hecho, en algún momento llegaron a estar acompañados de sidekicks como Wendy, Marvin, El Perro Maravilla o Los Gemelos Fantásticos.

Por décadas los personajes quedaron encerrados en esa trinchera, con Aquaman instalándose como la gran victima en su definición ante la cultura popular, y solo en los últimos episodios de Los Súper Amigos se intentó hacer algo más cercano al Batman serio y oscuro que se ha popularizado en las últimas décadas.

Todo cambió, sin embargo, a partir de la influencia del Batman de Frank Miller y posteriormente el de Tim Burton. Sus respectivas propuestas, en el cómic y en el cine, dieron pie a una producción que se inspiró precisamente en aquellos cortos de Fleischer y que tomaron una guía base: si las películas eran, como decía Hitchcock, una oportunidad para dar un par de shocks saludables a la audiencia, los niños también merecían ese tipo de shock saludables.

La serie animada de superhéroes definitiva

Alan Burnett, guionista y productor de Batman La Serie Animada, explica que el origen de aquella producción que lo cambió todo se gestó en el amanecer de los noventas. “El presidente de Warner Bros. Animation, Jean MacCurdy, reunió a la que quizás ha sido la más grande reunión de geeks fanboys, de la cual orgullosamente me incluyo, que han estadp involucrados en la producción de una serie de superhéroes. Esa fue, por supuesto, Batman La Serie Animada”, explicó Burnett en el libro que acompaña la edición completa de la serie en DVD.

Incluyendo a un grupo de creadores como Bruce Timm, Eric Radomski y Paul Dini, esta propuesta de Batman “fue una serie de televisión en la que todas las estrellas estaban alineadas. La película de Tim Burton había situado el panorama para un Batman más serio ante el ojo público. Fox, la nueva cadena en la que iba a debutar, estaba abierta a una serie de niños que también atrajera a un grupo más viejo. Y todos en Warner Bros. estaban listos para para pelear para hacer de esta la versión definitiva del que es sin duda el más grandioso luchador contra el crimen de todos los tiempos en los cómics“, agregó Burnett.

Según el productor, el trabajo fue algo “glorioso” y parte de ese éxito lo define en base a una libertad sin precedentes que tuvieron los creadores. “Tomamos y elegimos lo que nos gustaba de todas las versiones de Batman que habían venido – un poco de Bill Finger por aquí, otro poco de Denny O’Neil por acá – para crear una destilación verdadera del personaje, a la que agregamos nuestra propia visión“, remarcó el guionista.

Ese foco dio pie a una serie de televisión que es considerada como una de las mejores creaciones de animación de la historia. Entre los puntos que elevan su éxito estuvieron sin duda la escritura madura y fiel que adaptó de inigualable forma a la esencia de cada héroe y villano que apareció durante los 85 episodios que la conformaron. Tampoco uno se puede olvidar de su producción de sofisticación noir excepcional, que incluye un diseño atemporal tanto en personajes como en escenarios que alejó a los superhéroes del colorinche terreno en el que se había empantanado.

Las voces de Batman y su soundtrack orquestado fueron la guinda de una ambiciosa y deliciosa torta que cambió para siempre a la animación, dando pie al universo de superhéroes más satisfactorio de todos los tiempos (El denominado Timmverso que además incluyó las series de Superman, Batman Beyond y La Liga de la Justicia).

Esta producción provocó un verdadero cisma en la forma en que los superhéroes eran retratados para la pantalla chica, marcando una línea entre aquellas series que apuntaban a un público maduro y, el resto, que se quedaron pegadas en el terreno más infantil.

Aunque en paralelo Marvel logró tomar una parte de la torta con la entretenida serie basada en los X-Men, con Batman: La Serie Animada se alinearon todos los astros para crear una versión definitiva no solo del hombre murciélago, ya que es considerada como la mejor adaptación fuera de los cómics, sino que también empujó los límites de lo que se pueden hacer en los productos de animación.

Ese fue uno de sus grandes legados y una de las razones por las que esta serie sigue tan vigente hoy como lo fue hace 25 años.

Seguir leyendo