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La otra carrera: los candidatos con menos votos de las presidenciales

19 NOV 2017 / Actualidad

La otra carrera: los candidatos con menos votos de las presidenciales

Porque fracasar nunca es algo malo en Mouse revisamos la historia de los candidatos menos populares desde el retorno a la democracia.


Dicen que la historia es sólo para los ganadores, pero hoy, no estamos de acuerdo con eso. Abrazar la derrota es parte del proceso que cada uno de nosotros debe pasar en la vida. El discurso clásico de Silicon Valley nos dice que ante cada éxito debemos pasar por decenas de fracasos previos, y es por eso que creemos que ser el candidato con menos votos está lejos de ser un resultado del cual avergonzarse.

Si los libros de historia y los monumentos se quedan con los triunfadores, será nuestro deber inmortalizar y recordar a aquellos que en cada elección fueron los que menos convencieron a la gente, los que quizás en algún momento soñaron con estar al mando de un país, pero finalmente la realidad les dijo otra cosa. Seis elecciones presidenciales desde el retorno a la democracia, seis presidentes electos, pero también, 6 ganadores de la carrera por la que nadie compite: la de ser el candidato menos popular de Chile.

1989: Una derrota en la medida de los posible

La primera elección desde el plebiscito de 1988 fue claramente una victoria para el país y, como era de esperarse, consagró con una mayoría aplastante a Patricio Aylwin. Pero en el otro lado de la vereda quedó Francisco Javier Errázuriz, el Fra-Fra como ha sido conocido en sus diferentes aventuras políticas. Fra-Fra quedó en tercera posición en una carrera de tres competidores, con una no despreciable suma de 1.007.172 votos, que se tradujo en un 15,43% de la torta. Pese a ser una derrota, como veremos en las próximas elecciones, se trata del perdedor más exitoso de las elecciones en Chile, en parte por la poca cantidad de participante en la elección, pero también porque el escenario político en ese entonces permitió que se diera esta votación que cualquiera de los siguientes perdedores ya la hubiese soñado.

1993: Demasiado adelantado

La elección de 1993 es cuando por fin comenzaban a terminar los ensayos y las elecciones comenzaron a convertirse en una muestra de la pluralidad de pensamientos que había en nuestro país. De tres pasamos a seis candidatos, incluyendo a dos familiares de ex presidentes, un cura y al creador de las AFP. De hecho, muchos recuerdan a Eugenio Pizarro, el sacerdote que representó a la Alternativa Democrática de Izquierda como el menos votado de esas elecciones, pero eso es ser injusto tanto con el como con Cristián Reitze, candidato Humanista de la coalición de La Nueva Izquierda, quien obtuvo solo 81.814 votos de los casi 7 millones de votos válidos. Es decir un 1,17%.

Y viendo su campaña, uno puede entender por qué: se trataba de el candidato que, en estos tiempos llamaríamos progre. Su agenda incluía, más allá de la necesidad de reducir la desigualdad, la necesidad de reducir la discriminación, además de combatir contra los cartuchos de la época que rechazaban, por ejemplo, las campañas contra el condón. Sí, eran otros tiempos.

1999: Uno como usted

La elección de 1999 no será recordada como la elección más peleada entre los dos candidatos más populares -Ricardo Lagos y Joaquín Lavín- sino que el último lugar de la tabla también se disputó voto a voto. De los 6 candidatos de la papeleta, tres obtuvieron menos de un 1% de las preferencias: Tomás Hirsch, Sara Larraín y, el perdedor indiscutido del proceso, Arturo Frei Bolívar.

Sus sueños de convertirse en el tercer Frei presidente de Chile, se vieron truncados por una campaña que hasta el día de hoy se recuerda por las burlas que se le hicieron, tanto en esa época, como hasta el día de hoy. En total fueron 26.812 personas las que confiaron en Frei Bolivar, lo que equivale a un 0,38% de las preferencias. Hasta ahora, lo más bajo que hemos encontrado. Pero aun faltan tres elecciones más para superarlo.

2005: El frenazo de la micro

La elección del 2005 era una de esas de pronóstico reservado. Mientras Michelle Bachelet corría sola y casi fija para la segunda vuelta, Sebastián Piñera y Joaquín Lavín disputaron voto a voto el paso al ballotage. Y mirando toda esta pelea política, desde fuera, se encontraba el cuarto candidato de esta contienda: Tomás Hirsch. Si, el mismo que en la elección pasada estuvo al borde de ser el último, ahora no tenía como escapar de su destino, por mucho que fuese ayudado por la ya mítica micro de Tomás.

De todas formas, su última posición la obtuvo con unos más que dignos 375.048 votos, casi 10 veces más de los que sacó en la elección pasada, quedando con un 5,4% de las preferencias. Un último lugar bastante positivo, pero que sin duda terminó por acabar con las aspiraciones presidenciales del humanista.

2009: No eres tu, soy yo

Una nueva elección con solo 4 candidatos, con el escenario cambiado tras la arremetida de el díscolo de Marco Enríquez-Ominami. Un desorden del cual sacó frutos Sebastián Piñera, pero que también nos regaló a Jorge Arrate, el candidato de las ideas, del discurso, de la academia y de la izquierda más intelectual. Arrate es el típico candidato del cual se dice que gana los debates, pero no las elecciones. Y así fue.

El fracaso de Arrate fue el segundo mejor resultado desde la elección de 1989, con unos nada despreciables 433.195 votos, que le significaron sacar un 6,21% de los votos. 

2013: El gran porrazo

La última elección presidencial ha sido la con más candidatos desde el retorno a la democracia. Con nueve aspirantes a La Moneda las posibilidades de que uno de ellos terminara con una votación muy por debajo de sus expectativas, eran altas. En una elección con nombres como Ricardo Israel, Roxana Miranda o el mismo Franco Parisi, el candidato más ignorado de toda la contienda fue, indiscutiblemente Tomás Jocelyn-Holt.

El abogado quizás no ganó la banda presidencial, pero si logró hacer historia con sus 12.594 votos, que equivalen a un 0,19% del total de la elección, el porcentaje más bajo en la historia de las elecciones presidenciales. 

Con 8 candidatos en la papeleta de este domingo ¿logrará alguno de ellos sobrepasar la marca de Tomás?

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