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Cinco grandes similitudes entre Hyoga y Shiryu

25 OCT 2017 / Anime

Cinco grandes similitudes entre Hyoga y Shiryu

No sólo su condición como caballeros de bronce: el Cisne y el Dragón guardan, además, un puñado de similitudes vinculados principalmente a su entrenamiento y a la hora de batallar.


Uno es ruso, el otro japonés. Mientras uno tuvo como misión acabar con un imponente iceberg que se asumía irrompible, el otro debió invertir el curso del torrente de una legendaria cascada.

Tras una rápida revisión, más allá de ser dos de los más imponentes santos de bronce, no parece haber mucho en común entre Hyoga y Shiryu. Pero la verdad es que las historias de ambos guerreros sí esconden varias similitudes.

Es por eso que dejamos una lista con los elementos que comparten el Cisne y el Dragón.

  1. SUS MAESTROS

Tanto Hyoga como Shiryu fueron entrenados por caballeros dorados. Mientras el caballero del Cisne fue adiestrado por Camus de Acuario, el Dragón creció bajo la tutela de Dohko de Libra. El siberiano, sin embargo, en el animé recibe las enseñanzas del santo dorado a través de Cristal.

Consecuentemente, Hyoga y Shiryu conocen las clásicas técnicas de sus maestros. El “Polvo de diamantes” y el “Dragón naciente”, por ejemplo. Y también, a medida que avanza la serie, logran dominar los ataques finales de éstos: “Ejecución Aurora” y “Los 100 dragones de Rozan”.

  1. LAS ARMADURAS

Una de las particularidades que vincula a Hyoga y Shiryu se relaciona con sus trajes sagrados. Ambos ropajes se encontraban escondidos en lugares específicos, al contrario de la mayoría. La del Cisne se hallaba dentro de un iceberg ancestral en Siberia. La del Dragón, por su parte, permanecía al fondo de la cascada de Rozan.

También ambas armaduras poseen un escudo en el brazo izquierdo. Aunque en este punto sí hay diferencias: mientras Shiryu presumía de su escudo, conocido como el más poderoso, Hyoga prácticamente nunca lo utilizó.

  1. LA VISIÓN

Como bien sabemos, una de las tendencias de Shiryu a lo largo de la serie es perder la vista. En medio de la batalla ante el caballero de plata Argol de Perseo sería su primera vez. “El sacrificio del dragón” se tituló el episodio donde Shiryu optó por cegarse con el fin de evitar el poder del escudo de Medusa. Posteriormente, tras recuperar la visión, volvería a perderla en su enfrentamiento ante Krishna de Krisaor.

Hyoga, por otro lado, perdió parcialmente la visión de su ojo izquierdo en su batalla frente a Isaak, en el arco de Poseidón. En esa oportunidad, el rubio caballero le pidió al marino de Kraken que golpeara su ojo, para remediar el triste accidente que habían sufrido en el pasado.

  1. TRES DIFERENTES ARMADURAS

Ambos santos han sido, además de Seiya e Ikki, los únicos caballeros en portar más de dos ropajes sagrados. Además de las armaduras de bronce que consiguieron tras su entrenamiento, tanto Hyoga como Shiryu heredaron el oro de sus maestros. Por primera vez las vistieron en pleno enfrentamiento contra Poseidón, gracias a la voluntad de Dohko y Camus.

Pero, además, cada uno supo vestir otra protección en circunstancias especiales. En la película Kamigami no Atsuki Tatakai, Hyoga utiliza los trajes divinos de Jörmundgander, mientras que Shiryu portó por algunos segundos la armadura de Capricornio, luego de que Shura se la cediera para salvarlo de la muerte.

  1. MATARON A SUS COMPAÑEROS

Hyoga y Shiryu debieron enfrentar a los que fueron sus compañeros y rivales de entrenamiento en busca de las armaduras del Cisne y Dragón respectivamente.

Primero fue el turno de Shiryu, quien tras perder la visión batalló ante Okko. El “tigre” retornó a las cinco cimas de Rozan para retar a su ex compañero en el episodio 33 de la serie. Shiryu, pese a la ceguera que lo afectaba, finalmente pudo imponerse.

Hyoga, caracterizado a lo largo de la serie por siempre enfrentarse a seres queridos, debió luchar ante Isaak en el arco de Poseidón. Para sorpresa del Cisne, su otrora compañero se había convertido en el marino de Kraken, teniendo que obligadamente enfrascarse en una dura pelea. Finalmente, como fue la tónica en la historia del rubio, muy a su pesar, acabó con su rival de turno.

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