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Hablemos del final de The Cloverfield Paradox

6 FEB 2018 / Cine

Hablemos del final de The Cloverfield Paradox

La película responde directamente cómo se conectan las películas de esta franquicia antológica.


Desde que se estrenó 10 Cloverfield Lane en 2016 se instaló la interrogante: ¿Cómo estaba relacionada esa película con la obra original del monstruo gigante dirigida por Matt Reeves? Más aún, había una duda más importante ¿Existía realmente alguna conexión directa entre esas películas?

Oficialmente, la compañía Bad Robot solo había dejado en claro que sus películas de la línea Cloverfield representan una antología, por lo que los guiños entre sí eran posibles. Sin embargo, nunca habían querido abordar directamente si las películas formaban parte del mismo universo o sus monstruos estaban relacionados.

Pero con el estreno de The Cloverfield Paradox queda una idea en claro al respecto, ya que directamente propone un origen para toda esta línea de películas amparadas por la casa productora de J.J. Abrams.

El final de The Cloverfield Paradox presenta la exitosa misión del equipo de astronautas al centro de la historia. En su intento por dar con una fuente de energía inagotable, su colisionador de partículas abre un portal a otra dimensión paralela. En su ida y vuelta entre ambas realidades, el equipo de científicos logran cumplir su objetivo para salvar al mundo y evitar una gran guerra. Pero, y este es el gran pero que implica una suerte de Big Band para toda esta franquicia, su tecnología abre la puerta al desastre.

En definitiva, el costo de obtener una fuente energética inagotable es que su mundo sea atacado por una criatura gigantesca de apariencia familiar. La última toma nos muestra a los astronautas regresando a La Tierra, pero entre las nubes surge una colosal bestia: un monstruo con el mismo diseño de la primera película. No obstante, hay algo diferente: claramente es aún más grande en tamaño al erigirse por sobre las nubes. Es colosal. Mucho más grande que un rascacielos, a diferencia de la criatura de la película original.

Ese solo detalle indica que el monstruo de la primera película no es el mismo que el de The Cloverfield Paradox. También hay que considerar que la película original estaba presentada en el marco de la dinámica de “las películas de material encontrado”, por lo que la existencia de su registro implica que el monstruo fue destruido en el ataque militar que cerró la historia en 2008.

En definitiva, y a grandes rasgos, las películas de Cloverfield están situadas en un multiverso. The Cloverfield Paradox presenta el origen de todos los males, con un incidente que involucra a dos tierras paralelas. Tal como avisa un conspiranoico durante su historia, el experimento en la estación espacial rompe “la membrana del tiempo y el espacio”, no solo permitiendo el ingreso de los monstruos, sino también afectando el pasado, presente y futuro.

Todas estas películas, al estar situadas en un multiverso, no coexisten en una misma línea de tiempo. The Cloverfield Paradox propone un origen, pero la película original está en otra tierra paralela, mientras que los hechos de 10 Cloverfield Lane están en su propia dimensión. La obra estrenada directamente en Netflix ofrece una conexión directa en la base.

¿Es lo suficientemente buena la explicación? Probablemente no, y por eso esta película está por debajo de las anteriores, pero al situar a Cloverfield Paradox como una precuela de ambas, por lo menos se entiende que la destrucción de Cloverfield y la de 10 Cloverfield Lane se gestó luego de este experimento en otra tierra paralela. Sus monstruos entraron a esas tierras luego de este experimento.

Al mismo tiempo, también explica por qué la próxima película de esta franquicia, conocida por ahora solo como Overlord, planee situarse durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué les pareció la conexión que propone esta paradoja?

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