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Cómo Star Wars: The Last Jedi nos recuerda a Battlestar Galactica

22 DIC 2017 / Cine

Cómo Star Wars: The Last Jedi nos recuerda a Battlestar Galactica

Un elemento del argumento del Episodio VIII trae a colación a esa gran serie de televisión que presentó la mejor persecución especial en la ciencia ficción.

Uno de los puntos narrativos que marcan a Star Wars: The Last Jedi está asociado a una persecución al centro de la base de su historia.

Tras lograr escapar la destrucción de la base de la Resistencia en los primeros minutos del Episodio VIII, los sobrevivientes comandados por Leia hacen un salto al hiperespacio creyendo que nuevamente están a salvo.  Sin embargo, la Primera Orden ha logrado desarrollar una tecnología que permite rastrear a los enemigos. A partir de ahí, se comienzan a desarrollar la médula de la historia.

De forma súbita, la flota de la Resistencia es acechada nuevamente por los Destructores Estelares y la gigantesca nave del Líder Supremo Snoke, lo que da pie a una persecución especial que lamentablemente no está bien ideada. Peor aún, inevitablemente trae al recuerdo a esa gran serie de ciencia ficción conocida como Battlestar Galactica que hizo de una historia similar, algo realmente maestro.

La reinvención del clásico ochentero comenzó con una miniserie en 2003 que presentó las bases de esa producción de Ronald D. Moore (Star Trek: La nueva generación, Star Trek: Primer Contacto, Star Trek: Voyager, Carnivále). Tal como en la historia original, una civilización humana – que vive en las 12 colonias de Kobol – es llevada casi a la total destrucción por su propia creación: los series de inteligencia artificial conocidos como Cylons.

Un pacto de no agresión respetado por décadas finalmente es roto y toda la civilización es destruida, salvo por un puñado de sobrevivientes. Estos inician el escape por el cosmos en diversas naves, siendo resguardados por el destructor espacial que da título a la serie y que estaba siendo preparado para ser convertido en un museo.  La última esperanza es, por ende, una reliquia que aparentemente debiese ser presa fácil para la tecnología superior del enemigo.

The Last Jedi recuerda a esa gran serie, considerada como una de las obras cumbres de la televisión de Estados Unidos durante la última década, por un factor no menor. El primer episodio se llama “33“, que establece un grave problema. Los sobrevivientes humanos son atacados cada 33 minutos por los Cylons, dando pie a una persecución con todo y saltos hiperespeciales muy, muy entretenida.

La historia de ese primer episodio no se extiende por horas, sino que durante varios días, lo que da pie a que la desmoralización sea absoluta. Como los humanos solo tienen 33 minutos para recargar su FTL drive, una tecnología que permite viajar más rápido que la luz, no hay espacio para nada más. No duermen, no comen, no hay espacio para nada, salvo para dar el salto, esperar 33 minutos y rezar porque los Cylons no vuelvan a aparecer.

La humanidad literalmente está a cada minuto al borde del abismo, que es algo que no logra vender el Episodio VIII. De hecho, el cómo está desarrollado ese primer episodio es tan bueno, que inevitablemente todos aquellos que han visto la serie lamentan cómo se desarrollan los hechos en Star Wars: The Last Jedi. Esta última parece una versión desganada y con menos brillo de ese tipo de argumento para una persecución espacial.

En la serie, más aún, inevitablemente los líderes comienzan a sospechar que una nave, llamada Olympic Carrier, fue capturada por los cylons y es parte de la clave para que los humanos estén siendo detectados en cada salto. De ahí que la disyuntiva moral, que es algo que están al centro de la historia de Battlestar Galactican, llevan a que la Presidenta Roslin y el Almirante Adama tengan que tomar difíciles decisiones para garantizar la sobrevivencia. Algo que también pena en Last Jedi.

33, como el primer episodio de la serie, engancha de gran forma para seguir la historia tras una miniserie que, entre nos, se vuelve no tan fácil de digerir por su larga extensión y porque es la encargada de situar toda la mitología base de la serie. Pero este capítulo es es tan bueno, que inclusive llegó a ganar el premio Hugo – destinado a lo mejor en la ciencia ficción y la fantasía –  como mejor presentación dramática corta en 2005.

A la larga, todo esto sirve como recordatorio: si no lo han hecho aún, vean Battlestar Galactica. Es realmente una obra maestra televisiva de ciencia ficción y cosas como The Last Jedi siempre servirán para recordar lo grande que llegó a ser esa serie.

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