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Calor Cósmico: Cuando el cosmos se elevó más allá del séptimo sentido

11 OCT 2017 / Anime

Calor Cósmico: Cuando el cosmos se elevó más allá del séptimo sentido

El encuentro en la casa de Libra entre Hyoga y Shun se convirtió en una de las escenas más recordadas de la serie, sobre todo por el fanservice


En la carrera por salvar a Atena de las garras del temible Patriarca, la séptima casa del Santuario, la casa de Libra, parecía ser simplemente un mero trámite. Dohko, el caballero que portaba la armadura de la balanza había sido el maestro de Shiryu, y por tanto, estaba del lado de los caballeros de bronce. De hecho, ni siquiera se encontraba custodiando su casa, por lo que los seguidores de Atena pensaban que se trataría de un atajo para llegar más rápido hacia la cima del Santuario.

Pero nada podía estar más alejado de esta realidad, ya que la casa de Libra sirvió como escenario de uno de los momentos más emotivos, pero también, más malinterpretados de la historia de Saint Seiya.

Todo comenzó en realidad, en la Casa de Géminis, la cual, a diferencia de lo que había pasado en Tauro, no se trataba de una prueba física, sino que de una prueba mental. La casa de Géminis, controlada desde la distancia por Saga, era una especie de laberinto sin salida que obligó a los Caballeros a dividirse para intentar superar las pruebas. En uno de esos desvíos, Hyoga, el caballero del cisne y Shun de Andrómeda, se enfrentan a lo que parecía ser el Caballero de Géminis.

En una batalla intensa, Saga utiliza sus poderes interdimensionales para enviar a ambos caballeros de bronce a otra dimensión. Usando sus cadenas, Shun logra evitar el viaje interdimensional, pero Hyoga no corre tanta suerte y es absorbido por el poder de Saga, quedando suspendido en un lugar desconocido del universo.

Pero todo era en realidad, parte de la ilusión de Saga y Hyoga solo había sido transportado a la casa de Libra. Algo positivo, pensarán muchos, ya que técnicamente había adelantado ya en cuatro casas a sus compañeros de aventuras, por lo que podría seguir avanzando sin problemas.

Pero alguien estaba esperándolo en la casa de las balanzas y no se trataba precisamente de Dohko, sino que de Camus de Acuario, el caballero de la undécima casa y que había ido especialmente a buscar a Hyoga, quien había sido el discípulo del Caballero de Cristal, a quién Camus había entrenado. Camus trató de eliminar todas las emociones de la mente de Hyoga para lograr que este alcanzara su séptimo sentido, pero no lo logró. Hyoga luchó y luchó hasta que la Ejecución de Aurora dejó al caballero del cisne inconsciente en el piso.

Molesto con no haber podido lograr que Hyoga alcanzara su potencial, la nobleza del Santo de Acuario lo obligó a encerrar a Hyoga en un ataúd de hielo eterno, uno que no podría ser abierto ni con la fuerza de todos los caballeros dorados. Una suerte de homenaje por la pureza del caballero de bronce que jamás renunció a su humanidad solo para poder acceder al poder máximo de un caballero.

Y es que este arco argumental de la saga se trata precisamente de aquello: el séptimo sentido no es un poder que simplemente te hace más fuerte, sino que la fuerza cósmica también puede nacer de la compasión, de la humanidad y del amor, y esa es la diferencia que a la larga hará que los caballeros de bronce puedan ganarle a los dorados.

Y esta teoría se ejemplifica claramente cuando los compañeros de Hyoga llegan finalmente a la casa de Libra y se encuentran con el caballero del cisne encerrado en un cubo de hielo.

Esta era la primera vez que se encontraban desde la fatídica casa de Géminis, algo que afectó sobre todo a Shun, quien todavía se lamentaba por no haber podido salvar a Hyoga del ataque de Saga. Luego de que Shiryu usara la espada de la armadura de Libra para liberar a Hyoga -demostrando que el hielo no era tan eterno como se esperaba- se dan cuenta de que Hyoga está al borde de la muerte y que su temperatura no le permitiría seguir el camino.

Es ahí cuando Shun, aun con la culpa de lo ocurrido en Géminis, decide quedarse junto a Hyoga para intentar reanimarlo, mientras daba paso a Seiya y Shiryu, a quienes consideraba más fuertes, para seguir avanzando.

Y es en este momento en el que ocurre la escena que todos recordamos:

En lo que para muchos es considerado como el debut de sus vidas con el fanservice, Shun ofrece su calor corporal para reanimar a Hyoga, en una escena bastante sugerente, sobre todo para los estándares en la época en que fue emitida. Shun siempre había sido mostrado como el caballero más femenino de todos, desde su armadura rosada hasta el diseño mucho más estilizado de su personaje, que se contrarrestaba con el de su hermano Ikki, que representaba toda la dureza del Fénix.

Pero si bien el objeto de su diseño era resaltar la nobleza del personaje y que era el que quizás estaba más dispuesto a sacrificarse por sus compañeros -las cadenas de Andrómeda, por ejemplo, eran un arma mucho más defensiva que ofensiva- la mirada adolescente hizo que pensaramos que lo que pasó en la casa de Libra tenía una intención más bien romántica que heroica.

Y la verdad es que parte de esto es culpa del anime, ya que el manga retrata esta parte del arco de una manera mucho más distante. Igual de cercana, pero más bien como dos soldados que se ayudan.

En el anime, en cambio, tuvimos tomas como esta:

Una decisión que, imaginamos, obedece tanto a la dirección que se le quería dar a la serie, pero también a la complacencia de los fans a través de fanservice, donde vemos que con un par de segundos de animación, es posible cambiar el contexto de una escena y volverla icónica.

De hecho, es una de las escenas que más recreaciones ha logrado y que los fanáticos han convertido en una imagen de culto.

Una encuentro que demostró que el cosmos es mucho más que fuerza bruta, sino que la manera con la que los caballeros pueden hacer trascender su humanidad.

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