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#CrónicasLechonas: Un vaso de choclo

28 JUL 2017 / Reseñas

#CrónicasLechonas: Un vaso de choclo

Achoclonados es un síntoma de nuestros tiempos en donde hasta la más simple de las preparaciones puede convertirse en la salvación del oficinista apurado

No es fácil cambiarse de casa, mucho menos cuando el cambio te traslada a una realidad nueva. Pasar de Ñuble a Escuela Militar, de Ñuñoa a Las Condes, ha sido un proceso de adaptación largo, aun cuando solo llevemos dos semanas acá.

Pero más importante que el saber como llegar, a qué hora irse, cuando tomar el metro (nunca), y consultar por los gimnasios que de todas formas nunca visitarás, está la siempre difícil elección del lugar donde comer.

Y es que no es tan fácil pasar de picadas atendidas con amor a un patio de comidas escondido adentro de un metro, de la amabilidad de un puesto casero a la frialdad y la rutina de la atención de una cadena. Y sobre todo, a los precios que son los que siempre nos están recordando que tanto edificio bonito y tanto vidrio limpio vienen con su costo.

Debo confesar, eso si, que el proceso me entretiene. Salir a buscar lugares para comer, probarlos y descartarlos o anotarlos en nuestra lista es un súper buen ejercicio. Bueno, es bueno hasta que te das cuenta que ya llevas rechazados a la mitad de los sitios que quedan a distancias caminables.

Y fue dentro de esa peregrinación que nos encontramos con un pequeño puesto, ubicado en pleno Sub Centro del metro Escuela Militar llamado Achoclonados. 

Con nuestra banda de amigos nos reímos en un comienzo. ¿En serio? ¿Un vaso con choclo? Sabemos que hoy la gente está dispuesta a pagar para que te lleven a comprar por la calle o por muebles que literalmente son solo un trozo de madera, pero acá pensamos que era demasiado lejos.

Pero pasaron los días y entre las colas del Subway, los locales con menús que se agotan, y los almuerzos que terminaban con el siempre incómodo préstame y te transfiero, finalmente optamos por ir a probar suerte. ¿Qué es lo peor que podía pasar?

La oferta de Achoclonados es muy sencilla: te sirven choclo en un vaso. Pero en realidad es más que eso. La cadena partió como una alternativa de comida saludable para varios centros estudiantiles de la capital, y éste es el primer local que abre para el público masivo. Lo hicieron el año pasado, pero solo lo pudimos conocer ahora, dándonos la bienvenida al barrio.

La base de Achoclonados son 200 gramos de choclo a 1.390 pesos, y desde ahí puedes armar combinaciones con diferentes salsas, verduras, condimentos e incluso carnes, lo que a la larga lo terminan convirtiendo en, efectivamente, un almuerzo.

Obviamente comencé por el básico: base de choclo con mantequilla y una salsa que le agregué de mayo y ciboulette. El merkén se lo puse yo, por si acaso.

Y sí, es rico, pero es rico porque es choclo y el choclo siempre va a ser rico. Es interesante, eso si, verlo como una alternativa de comida rápida porque siempre ha sido el acompañamiento de los asados o cuando estás haciendo alguna dieta. De pronto, el poder llenador del choclo se convirtió en una alternativa real para salir al paso de un almuerzo.

¿En serio? ¿En qué nos estamos convirtiendo? Pensaba mientras seguía cuchareando esta mezcla tan tradicional, tan familiar y por qué no decirlo, tan adictiva. 

Fuimos por segunda vez, ahora a probar alguna de las mezclas más contundentes, las que están disponibles por poco más de 3 mil pesos. De nuevo, la base es la misma: vaso, choclo, cosas arriba. Listo. En menos de un minuto teníamos nuestro almuerzo.

La mezcla que elegí llevaba, aparte del choclito, carne mechada, salsa de ajo, tomate cherry y aceitunas. Todo almacenado en uno de esos vasitos que te pasan en los locales de “haga su propio helado”, con cucharita y todo.

Y mientras comía y disfrutaba de la comida, pensaba en que, quizás salvo por la carne mechada, todo el resto de cosas podrían colocarse en un potecito, llevarlos al trabajo desde la pega y almorzar rápidamente.

Pero no lo hacemos.

Y no porque no se nos ocurra, ni porque no sepamos. En serio, la habilidad requerida para descongelar choclo es la de saber usar un microondas o un hervidor de agua. A veces es simplemente porque no tenemos tiempo, por el apuro de salir y llegar a la hora, porque prefiero esos cinco minutos de preparación para dormir y no para pasarlos en la cocina.

Decir que Achoclonados es un mal lugar sería ser muy injusto. Los productos son frescos, los precios son buenos para salir del apuro, las mezclas están entretenidas y es la comida rápida más rápida que podrás encontrar. Es una de esas ideas que son tan simples que funcionan porque ya no necesitan vendértelas, ya que todos alguna vez hemos comido choclo en nuestra casa. Solo que ahora viene en un vaso. Y se compra. Y tus amigos te avisan que irán donde “Don Choclo”. Y que estamos todos a un paso de entrar a una secta choclera.

Pero todo esto sirve para tapar lo que de verdad está pasando. El mundo real es duro, al punto de que es capaz de convertir la más simple de las ensaladas en un producto para llevar y peor aun, en un almuerzo. Seguiremos yendo a Achoclonados porque nos conviene y porque nos ayudará a salir del paso, pero tras el sabor delicioso de esos granos mezclados con salsas, siempre quedará la sensación de ¿Y por qué no hice esto en mi casa?. Fácil, porque la vida se hace corriendo.

Hay muchas formas de recibir una bienvenida. La del nuevo barrio y nuestra nueva vida fue con una vaso con choclo.

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