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#CrónicasLechonas: Dominó y el sabor de la Copa Confederaciones

9 JUN 2017 / Reseñas

#CrónicasLechonas: Dominó y el sabor de la Copa Confederaciones

La cadena Dominó lanzó 7 vienesas inspiradas en los participantes de la cita futbolera y una más, llamada Julio Martínez. ¿Vale la pena jugar ese partido?

En el 2015, por motivo de la Copa América celebrada en nuestro país, la cadena de comida rápida Dominó lanzó la promoción Vienesas de Selección, una serie especial de 12 completos, cada uno dedicado a un participante de la copa.

Ya en su momento habían hecho lo mismo con las elecciones del 2013 y las Vienesas Presidenciales.

Y este 2017 es turno de la Copa Confederaciones de recibir su homenaje en forma de sanguchitos, con el debut en esta semana de las Vienesas de Campeones, en honor a los 8 competidores que tendrá el torneo que comienza a disputarse el sábado 17 de junio.

Sabemos que la calidad de Dominó no es de las mejores, son caros para lo que se ofrece y hace rato que el legado de la marca se ha diluido entre la expansión de la franquicia. ¿Podrán estos nuevos sabores redimir al cada vez más sonso Dominó?

Probar 8 vienesas de una sola corrida sería una locura para el paladar y para el bolsillo, así que con el equipo de Mouse decidimos partir al local más cercano y pedir al menos cuatro de ellas. ¿Cuáles? Las cuatro vienesas que representan al grupo B, que es donde jugará Chile, junto a Alemania, Camerún y Australia.

Esta división no solo es temática sino que además, pensamos, que nos ayudará a predecir cual será el resultado de los partidos, como una especie de Pulpo Paul con grasas saturadas.

Comencemos con la más débil de todas, la Camerún. La elección de ingredientes se veía prometedora más que nada por lo raro: Puré de porotos negros, mayo dominó y plátano crispy. Una mezcla bastante particular, y más tirada a preparaciones caribeñas que africanas, pero bueno, quién es uno para negar sabor.

Lamentablemente la vienesa no tiene ningún brillo. La mezcla de los porotos negros y la vienesa, si, son algo que puede pegar, pero el plátano crispy es difícil de tragar, totalmente fuera de contexto con el clásico completo y se nota como viene sin el tamaño adecuado para los ya pequeños hot dogs del sitio.

Si Camerún dependiera de este completo, no obtendría ninguna victoria.

Quizás con Alemania nos vaya algo mejor. La Alemania, que no debe confundirse con la Alemana que ya ofrece el local, posee Tomate, Mayo, Chucrut y Pepinillos Dill. O sea, es una Alemana con Pepinillos. A nuestro juicio, el pepinillo utilizado es demasiado dulce y le quita esa sensación agria que uno espera de estas preparaciones germanas.

No es algo malo, pero nos quedamos con la tradicional alemana para representar a ese país, o haber trabajado con Chucrut morado por ejemplo. Al final tuvimos que agregarle ají para que quedara perfecta, por lo que acá tenemos una fórmula tradicional que pronostica un tipo de juego más conservador que bueno para la vista.

Lo sorpresa en todo caso se la llevo la Australia, una de las mezclas más pesadas de la oferta: Palta, huevo revuelto y tocino a la plancha. Es un completo que sabe a desayuno, pero a uno de esos desayunos de fin de semana, que te llevan a la cama y que te da pena cuando se te acaba. Es de esas mezclas que no necesita aderezos -quizás un poco de mostaza- y funciona de lo mejor.

No sabemos que tiene que ver la mezcla con Australia, pero no nos importa. Si la selección de la nación de los canguros sorprende tanto como esta vienesa, será seria candidata a ganar la copa.

¿Y qué pasa con Chile?

Chile es un caso especial, porque al igual que con México, cuya receta cambió a partir de la que tuvieron en Vienesas de Selección, Chile dejó el golazo que tuvo anteriormente con la Pebre-Palta-Mayo y la cambiaron por la vienesa Julio Martínez.

Una vienesa que, al contrario de lo que uno podría pensar, no tiene huevo duro, pero sí, una mezcla muy interesante, ya que viene con tomate, tocino a la plancha y Mayo Dominó Oliva. Así que la pedimos y nos dispusimos a ver cual sería el sabor de un Julio Martínez.

Lo primero que salta a la vista es que cuando te la traen a la mesa, el resultado es bastante diferente al que uno espera ver. Es cierto, la publicidad es engañosa, pero el cambio en las proporciones de los ingredientes, saltan a la vista.

Porque sí, la Julio Martínez que nos servimos es esa que está ahí arriba, al lado de la Camerún. La que parece en realidad una tomate-mayo, pero que debajo de todo ese tomate oculta algo de tocino, que no estaba pasado ni por si acaso por la plancha.

Lo cual fue una oportunidad desperdiciada, ya que la mayo oliva de esta preparación está increíble y le da una identidad muy diferente al de otras preparaciones. Tanto así que se come por completo al sabor del tocino, que nunca se aparece ni por si acaso.

Tal vez habiéndolo pasado más tiempo por la plancha o de frentón, haciéndolo crispy, el tocino habría aparecido dentro de las mezclas de sabor, pero de todos los que la probamos, nadie lo encontró.

Luego de finalizar la Julio Martínez, creemos que no le hizo justicia divina al legado del comentarista: Es rica, pero cuando uno de los ingredientes se pierde por completo, no vale la pena.

Así como creemos que tampoco vale la pena esta pasada de vienesas especiales, de un local al que le agradecemos la creatividad, pero cuyo desorden se ha vuelto completamente en contra. Ninguna de las recetas, incluyendo la Rusia que un colega probó y calificó de “maravillosa” justifican esos panes helados y esas porciones pequeñas que en otros lados nos entregan no solo más cantidad sino que más calidad por el mismo precio.

Porque al final los partidos de la Roja se pueden disfrutar acompañados de decenas de alimentos y lechonerías, pero para mí, ninguna de ellas será del Dominó.

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