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#CronicasLechonas: Kraken, la venganza de los nerds

7 JUL 2017 / Reseñas

#CronicasLechonas: Kraken, la venganza de los nerds

Una tradición de más de cinco años se encarga de reunir cada miércoles a un grupo de fanáticos de los dados y las cartas a jugar entre cervezas y pescados


Lo peor de meterse en el vicio de los juegos de mesa no es revisar a fin de mes la cartola con todo lo que has gastado, sino que encontrar gente que te acompañe.

Encontrar un grupo no es difícil, pero si coordinarse para juntarse todos, a la mismas hora, en la misma casa y con el mismo tiempo disponible.

Algunos lo solucionan teniendo varios grupos, y otros, saliendo a buscar a otros fanáticos aproblemados como uno en diferentes sitios o encuentros organizados. Gracias a Facebook y las maravillas de internet, eso es cada vez más fácil.

Y es precisamente así, buscando gente para jugar mis juegos favoritos, antes de que estos se llenen de polvo que terminé descubriendo a Kraken Restobar, un local ubicado muy cerca del Metro Salvador en Providencia. El lugar no tiene nada de especial si lo miras por fuera, de hecho, ni siquiera es un bar temático como ya se han puesto de moda. Pero cada miércoles desde las 19:00, un grupo de fanáticos de los juegos de mesa se toma el local y lo convierten por varias horas en su guarida.

Mi relación con los miércoles de Kraken comenzó hace poco menos de un año, pero el encuentro se realiza de manera consistente desde el año 2012. Las reglas son sencillas: simplemente se llega, se consume y se juega. Todo lo que se prueba viene de las manos de los propios jugadores, quienes van a probar juegos nuevos o bien a entretenerse con algún clásico.

Ahora bien, una de las particularidades de Kraken es que, a pesar de su nombre y de expender alcoholes, la parte de “Resto” de su nombre es mucho más interesante que la de “Bar”, y eso es porque en realidad, se ha convertido en un sitio donde la hora de almuerzo se ha vuelto más importante que la de la noche. De hecho, es un bar que no abre ni sábados ni domingos porque a pesar de estar bien ubicado, todos sabemos que la fiesta se mueve por otros lados.

Por lo tanto, irse a comer al Kraken es siempre una apuesta segura, una tirada de dados que siempre entrega lo que quieres. Fiel a la mítica criatura que adorna la entrada y da nombre al local, la especialidad de este local son los pescados, y sobre todos los fritos.

Siempre recordando que es comida de bar, hecha para darnos sed pero también para ser sabrosa, el Kraken tiene uno de los Fish and Chips más ricos y frescos que puedes encontrar en un bar. El pescado frito también se encuentra en otra de las preparaciones clásicas del lugar: el sandwich de pescado frito que lleva tomate, cebolla, lechuga, ají verde y mayonesa al ajo. Una obra de arte que nos recuerda la deuda histórica que tenemos con los sanguchitos de pescado en Chile, considerando la materia prima que tenemos.

La oferta no solo se queda ahí porque también encontramos sanguchitos más tradicionales, como mechada, mongoliano o de pollo, los cuales son sabrosos, pero tampoco son algo del otro mundo. El de mechada, que comí ese día, tiene queso, champiñones y una salsa de tomate que completa una mezcla perfecta, pero que ya se ha visto.

Como podrán haberse dado cuenta, las papas fritas son una parte esencial del menú del Kraken y eso se nota aun más con una de sus preparaciones insignes: las papas Petersen, que vienen con Boloñesa y queso fundido, una mezcla que no se ve muchas veces pero que acá funciona, principalmente por la calidad de la salsa. Unas papitas que eso si, son mejores para disfrutarlas cuando uno va a tomar y comer que a jugar, porque obvio que la salsa vuela para todos lados y uno lo que menos quiere es ensuciar sus juegos.

Una de las cosas que me gusta, en todo caso, es que en todos los platos puedes cambiar las papas por una ensaladita, si lo que quieres es cuidar la línea o simplemente estás entrando al club de los que se dan cuenta que las papas en realidad no son la gran cosa. Ojo con recordarlo, porque a veces se equivocan pero debe ser la costumbre porque ¿quién va a un bar a comer ensalada? (Una pista: yo).

Un gran pero que tengo con Kraken es que la carta no está actualizada, sobre todo con las cosas que no tienen para ofrecer. Yo recuerdo haber probado unas empanadas de mechada y queso maravillosas que hasta el día de hoy aparecen en la carta pero no se animen en pedirlas. Desazón.

Pero lo que más me gusta de Kraken es que ha sabido reinventarse, y no le da vergüenza ser un bar que no abra los fines de semana. En la tarde es un sitio que se llena de comensales que van por su menú y en la noche, un bar con buena música, poco ruido y buena comida.

Y si vas un miércoles, puede que te encuentres con la revuelta de un grupo de nerds que salieron de la casa solo para invadir un pub con sus juegos de mesa. Y créanme, encontrar un lugar donde no te rechacen por ser un adulto que juega con cartitas es, a estas alturas del partido, una victoria desde el primer turno.

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