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DK Rap: El gran (y único) legado que nos dejó Donkey Kong 64

26 MAR 2018 / Nostalgia Pop

DK Rap: El gran (y único) legado que nos dejó Donkey Kong 64

El debut de la franquicia de los simios en el Nintendo 64 estuvo plagada de errores, coronados por una canción que llegó para cerrar la década de los 90.

La exitosa saga de Donkey Kong Country nos enseñó muchas cosas que no sabíamos sobre el mundo de los primates: les gusta habitar en barriles, sus enemigos naturales son los cocodrilos, pero por sobre todo que son especialmente adictos a la buena música.

Es cosa de ver la introducción del primer juego lanzado para la SNES para recordar una de las presentaciones más icónicas de la era de los 16 bits: cuando un renovado Donkey Kong cae desde el cielo con su radio portátil y comienza a bailar sobre la jungla.

De ahí en adelante fue fácil entender que la serie buscaría regalarnos grandes momentos musicales. De la mano de David Wise, grandes canciones como Aquatic Ambience, Gang Plank Galleon o Bramble Blast llegaban para demostrar que la serie de DKC no solo era una maravilla visual y de jugabilidad, sino que también en su banda sonora. La trilogía de Donkey Kong Country (perdonando los errores del DKC 3) se convertía así en el paquete completo.

Es por eso que su llegada al 3D fue uno de los hechos más esperados de la siguiente generación de consolas: el Nintendo 64.

La primera consola poligonal de Nintendo ya había demostrado lo que podía hacer con sagas como Super Mario Bros., Star Fox The Legend of Zelda en su transición del formato 2D al 3D, por lo que las expectativas puestas en DK64 eran altas. Pero el Rare que estaba trabajando en el juego ya era un Rare diferente, a pesar que desde Donkey Kong Country 3 ya habían pasado 3 años. 

Los cambios principales ocurrieron por los nuevos juegos en los que la compañía trabajaba. Para el Nintendo 64, Rare había hecho grandes clásicos como Goldeneye Banjo-Kazooie. Este último juego se convertiría en la base de lo que sería Donkey Kong 64 por varios motivos, pero en especial, por su música.

Rare había hecho un cambio en su equipo, y en lugar de David Wise, el hombre a cargo de la creación musica era Grant Kirhope. El estilo de Kirhope era bastante más alegre que el de Wise, aunque también más ad-hoc al espíritu colorido de los juegos. Pero el nuevo hombre al mando de las canciones de Rare también tenía otra obsesión: las canciones con letra. A Grant le gustaba no sólo componer música sino que también ponerles letra, lo que ahora era posible en un mundo de videojuegos donde los sintetizadores mandaban.

Y así es como se dieron las bases para que haciendo uso de todos los recursos con los que contaba el Nintendo 64, nació el DK Rap, la canción de la intro de Donkey Kong 64 que pasó a la historia como uno de los temas más reconocidos de la historia de los videojuegos. Aunque por los motivos quizás equivocados.

El DK Rap es una canción que fue creada con varios motivos. El primero de ellos, como ya lo dije, demostrar que el Nintendo 64 también podía tener contenido hablado a pesar de lo limitado que eran los cartuchos en su capacidad. Mientras en la vereda del PlayStation los juegos ya parecían películas por la gran cantidad de animaciones y diálogos que tenían, en el Nintendo 64 reciéns e atrevían a experimentar.

La canción también tenía la tarea de presentar a sus personajes, algo no menor considerando que el juego incluía a tres nuevos simios que no habían aparecido en los juegos anteriores: Chunky Kong, Tiny Kong Lanky Kong. Con el DK Rap aprendimos que Lanky podía estirar sus brazos, inflarse como un globo y además, que tenía una cara graciosa. Que Tiny Kong puede trepar árboles y cambiar su tamaño y que Chunky es fuerte.

Todo esto contado con las rimas más forzadas de la historia. Y adornadas con imágenes como esta:

Lo que nos lleva a la tercera razón detrás del rap de Donkey Kong: era lo que estaba de moda. Si había que hacer algo en los 90 para darle personalidad a algo, era enchufarle como sea una canción con algún ritmo de moda, en este caso, un rap. Y es por eso que, a pesar de tener una letra pésima, es sin duda el aspecto que más de recuerda de un juego que terminó siendo bastante olvidable: exceso de ítems para recolectar, un diseño que no aporta nada que no haya hecho Super Mario 64 o Banjo Kazooie y un mundo que si bien era más grande que el mostrado en los juegos de SNES se volvía rápidamente repetitivo.

De hecho, no volvimos a saber nunca más ni de Tiny, Chunky y Lanky, sino que como personajes de relleno en títulos como Donkey Kong Barrel Blast.

El DK Rap, en tanto, perduró hasta nuestros días. De hecho, ha a aparecido en tres de los cuatro últimos juegos de la serie Super Smash Bros. en una versión que incluso fue vuelta a grabar. Grant Kirkhope siguió haciendo música, componiendo desde óperas escatológicas hasta un autoplagio para promocionar Yooka-Laylee.

Hay juegos que nacen para ser clásicos, otros para ser olvidados, pero otros, como Donkey Kong 64 y gracias al DK Rap, nacen simplemente para ser memes.

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