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¡Viva la raza! Por qué aun no podemos olvidar a Eddie Guerrero

13 NOV 2017 / Wrestling

¡Viva la raza! Por qué aun no podemos olvidar a Eddie Guerrero

A 12 años de su inesperada muerte, los fanáticos de la lucha libre seguimos honrando la memoria del más grande representante de la dinastía Guerrero


De las más de 8 décadas que la dinastía Guerrero ha estado vinculada y dedicada al mundo de la Lucha Libre, ninguna de sus historias ha sido tan exitosa y dramática a la vez como la de Eddie Guerrero. El menor de la familia criada por el pionero Gory Guerrero, fue también el primero en fallecer hace ya 12 años, dejando detrás de el un legado que hasta el día de hoy se mantiene vivo.

La partida de Eddie fue demasiado temprano. Fue sorpresiva. Fue injusta. Pero también, fue en parte culpa del estilo de vida que hizo que la historia de Eddie nos impactara mucho más.

Si bien la mayoría de sus fanáticos se crearon cuando Eddie pasó a la WWEel personaje de Eddie se forjó prácticamente toda su carrera en la WCW, donde siempre se mantuvo como una de las grandes figuras del midcard de la Federación. Tuvo feudos en su momento con grandes como Ric Flair, DDP o un muy joven Chris Jericho, pero no fue hasta comenzar a relacioanrse con Chavo Guerrero, su sobrino, que las cosas comenzaron a tomar forma.

El personaje de Eddie comenzaba a formarse. Ya no era solo un gran luchador a nivel técnico, sino que además, se estaba convirtiendo en un personaje querido, sobre todo por la audiencia latina que comenzaba a preferir la WCW por la gran cantidad de luchadores de origen latino que allí estaban, como Konnan Y Rey Misterio, junto a los Guerrero.

El problema, en plena época de los 90, es que a pesar de la inmensa popularidad de los luchadores, la empresa aun no quería darle a Eddie una chance por los campeonatos máximos. Fueron, finalmente, decisiones creativas las que hicieron que Guerrero, junto a sus amigos de Los Radicalz, partieran a la WWF en el año 2000, anticipándose también a lo que sería la Invasión que un año después cambiaría todo el escenario de la lucha libre.

Los 5 años de Eddie Guerrero en la WWE, fueron quizás los más intensos de toda su carrera, y los que por fin hicieron justicia no sólo a su enorme talento dentro del ring, sino que también con el micrófono. Si bien Eddie llegó con la clásica concepción del latino en una empresa de entretenimiento republicana -un personaje tramposo, medio maleante, siempre en el rol de villano y del cual no se podía confiar- supo convertir su lema de Mentir, Hacer trampa y Robar en atributos positivos gracias a su gran carisma.

Su relación en el ring con Chyna, su Mamacita, catapultó al personaje a niveles insospechados, haciéndolo ganar en menos de un año el campeonato Intercontinental, en los tiempo en que los hombres podían pelear con las mujeres y donde Eddie comenzaba a meterse al público en el bolsillo.

Pero detrás de todo este éxito, había una historia oscura, una que trataba de ocultar con el carisma y desfachatez de su personaje. Producto de un accidente de auto sufrido hace un año, Eddie desarrolló una adicción a los calmantes, lo que con el tiempo derivó en alcoholismo y problemas de personalidad. “Sus demonios” como le gustaba llamarlos, le costaron el despido de la compañía en el 2001. Y luego de un paso por el circuito independiente, volvió a la compañía en el año 2002, luego de haberse sometido a una terapia de rehabilitación por sus adicciones.

Fue su segunda pasada por la WWE la que lo volvió inmortal. No solo volvió a reunirse con Chavo, sino que con la incorporación además del Rey Mysterio, la WWE comenzaba a vivir su propia revolución latina. Y el Latino Heat, el bravucón por excelencia, el ídolo de multitudes, consiguió en tres años, todo lo que la WCW no supo darle en casi una década.

En la WWE fue Campeón de Estados Unidos, Campeón Intercontinental, Campeón Europeo, Campeón Tag Team con tres parejas diferentes, y para coronarlo todo, en No Way Out de 2004, derrotó a Brock Lesnar para convertirse en el primer campeón máximo de la WWE de ascendencia mexicana. Ese mismo año, en Wrestlemania XX, aun siendo campeón, celebraría el campeonato de su amigo Chris Benoit en una de las imágenes más emocionantes que nos ha entregado la vitrina de los inmortales.

Luego de eso, y aun sin tener cinturón, Eddie nos regaló parte de los mejores feudos que se han visto en la compañía, contra personajes como JBL, Rey Mysterio y el más recordado de todos, contra Kurt Angle.

Pero todo terminó trágicamente un 13 de noviembre de 2005, cuando Chavo Guerrero Jr. lo encontró inconsciente en la habitación de su hotel. Eddie había sufrido un ataque cardíaco, producto de una enfermedad cardiovascular no tratada. De la noche a la mañana, la alegría y la picardía latina se apagaban. El Latino Heat se había ido y nada volvería a ser igual.

Y a pesar de su adiós repentino, Eddie tuvo la suerte de ver en vida, como su personaje pasó de la marginalidad al estrellato y del relleno, al motor de una compañía. A diferencia de otras historias, donde no alcanzamos a decir lo que realmente pensamos, Eddie si pudo alcanzar a ver el fruto de su trabajo y hasta el día de hoy su legado trasciende no solo con los luchadores latinos, sino que a todos los amantes y quienes practican la lucha libre en el mundo. Y que de una vez por todos, el latino no fuera simplemente el enmascarado que llega con una máscara y llena de piruetas el ring.

Y es que Eddie fue la prueba viviente de que aunque seas un rufián, con mucho talento y un poco de calor latino, no hay corazón que resista ser robado por el más cabrón de los Guerrero.

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