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El día en que Malleco Unido perdió el ascenso a la B por un gol del arquero rival a los 90’+4

13 DIC 2017 / Deportes

El día en que Malleco Unido perdió el ascenso a la B por un gol del arquero rival a los 90’+4

Los "Leones de Nahuelbuta" ya celebraban el título de Tercera División en 2002. Pero en tiempo adicional, el arquero de Trasandino Alberto Valencia pateó un tiro libre desde antes de la mitad de la cancha: el ollazo terminó dentro del arco.


Imagine dos líneas paralelas. En la primera de ellas, el recuento de los arqueros goleadores del fútbol chileno que siempre incluye a los de siempre: Víctor Loyola, Marco Cornez, Gastón Losa, Osmar Brunelli, Marcelo León, Darwin Nieves, Nicolás Peric en La Paz y La Serena (jugando por Rangers anotó a los papayeros en 2000); y que olvida de uno que podría ser considerado héroe en Copiapó, sin ser jugador de Copiapó. Y en la otra, la galería de hechos increíbles también ha omitido uno de los mayores milagros acontecidos en nuestras folklóricas canchas.

Y cuando se juntan estas dos líneas, en la suma tenemos la historia del arquero Alberto Valencia y la de Malleco Unido 2002. Por aquella época, la Tercera División era efectivamente la tercera categoría del fútbol local, con un cerro de equipos que se mataban durante todo el año hasta llegar a una liguilla a muerte por el único ascenso a la Primera B. Y ese año, los liguilleros fueron los “Leones de Nahuelbuta”, Trasandino, Iberia y Deportes Copiapó.

La gélida estadística dice que los copiapinos fueron los campeones. Pero los que realmente tuvieron el chancho tirado fueron los de Malleco Unido, quienes guatearon feo en los descuentos. A la última fecha de la liguilla, ambos cuadros llegaron empatados en el primer lugar. Los “Leones de Atacama” recibían en casa a Iberia, y los de la Región de La Araucanía visitaban a Trasandino en el calor de Los Andes. Ambos partidos se iniciaron a la misma hora.

Si hubiese existido el Xperto en esos años, Deportes Copiapó pagaba 1,001 el triunfo ante los angelinos. Pero menos mal que no había, porque los apostadores hubiesen perdido plata: el desenlace de aquel partido fue un corneta 1-1 con goles de Jorge “Súper Ratón” Lagunas para los locales y Juan Carlos Vergara para los sureños.

Una cosa es que los partidos empiecen a la hora. Sin embargo, en Los Andes aún se jugaba cuando en Copiapó sonó el pitazo final. Aquí comienza lo increíble: En los descuentos, Malleco Unido ganaba por 3-2 a Trasandino con doblete de Pablo Vergara y un autogol de Elías Pérez. Y con el empate ya consumado en el Luis Valenzuela Hermosilla, ese resultado lesestaba dndo el título. Parecía que -como dicen los sabandas- la leche ya estaba cocida… hasta que apareció en esta historia Alberto Valencia.

Alberto Valencia ya retornado a Deportes Copiapó. Él fue el responsable del llanto angolino.

Valencia -formado en Palestino y con pasos en clubes como CTI de Maipú- era el arquero de Trasandino y había jugado un año antes en Deportes Copiapó. En los 90’+4, el árbitro sancionó un foul poco antes de la mitad de la cancha. Los jugadores de los “cóndores” se fueron todos en busca del ollazo, pero el golero tenía preparada una mayúscula sorpresa: vio adelantado al portero de Malleco y lo sorprendió con un globito. Y aquel tanto fue el empate 3-3 que se festejó con todo en el norte, pues con ese resultado los dos equipos cerraron la liguilla igualados en el primer lugar con 10 puntos.

De este modo, debió jugarse el desempate en Puente Alto, donde Deportes Copiapó humilló por 7-1 a un golpeadísimo cuadro angolino.  Con posterioridad, Valencia volvió a Deportes Copiapó en 2005. Y Malleco Unido nunca ha vuelto a estar cerca de retornar a la Primera B como en aquella infausta liguilla.

 

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