*

El día que Vince McMahon ganó el Royal Rumble

25 ENE 2017 / Wrestling

El día que Vince McMahon ganó el Royal Rumble

¿Puede un jefe llegar a ser el empleado del mes? La WWE probó que sí, y en Mouse recordamos el insólito momento.


La rivalidad entre Vince McMahon y Stone Cold Steve Austin, que tantos réditos le trajo a la por entonces World Wrestling Federation, sobre todo durante la segunda mitad de los noventa en la dura disputa ante la WCW, vivió uno de sus puntos más altos en el Royal Rumble de 1999.

El feudo comenzó casi un año antes, finalizada la versión de la batalla real de 1998. Era la segunda victoria en línea de Stone Cold, quien ya había triunfado en 1997 y comenzaba a hacerse un nombre en la empresa en base a sus constantes actos de rebeldía y su marcada oposición a la autoridad.

Un escenario que, evidentemente, molestaba a McMahon, una suerte de tirano que disfrutaba evidenciando su ilimitado poder y controlando a sus luchadores. Escenario que, además, no haría más que agravarse con el tiempo.

La figura insolente de la “Serpiente Cascabel”, insultando a sus rivales con su dedo medio, bebiendo cerveza y repartiendo “paralizadoras” a diestra y siniestra, se convirtió en una verdadera pesadilla para la Corporación. Iniciaba la era “Attitude”.

Shawn Michaels, Undertaker y Kane, y una infinidad de trampas. Incluso, Mike Tyson como árbitro fueron algunos de los desesperados intentos del mandamás para frenar a un Austin que, pese a todo, siempre salía airoso.

Sin embargo, Vince tendría su revancha. Una impensada: utópica.

El jefe manda

Comenzaba una nueva Ruta hacia Wrestlemania y Stone Cold tenía como único objetivo volver a ser la cara de la empresa, entrar en la órbita del título. Por entonces, el campeonato estaba en manos del protegido de la Corporación, The Rock, quien tras coronarse en Survivor Series, sostenía un feudo con Mankind.

Así, la única chance de volver a probarse el cinturón consistía en lograr una tercera victoria consecutiva en la batalla real para luchar en el evento estelar de Wrestlemania, una vez más. Pero no sería tan fácil.

En las semanas previas al Royal Rumble, Vince hizo de todo para que Austin no participara de la lucha principal. En Rock Bottom, realizado el 13 de diciembre de 1998, el jefe pactó un combate de clasificación para la batalla real: Stone Cold ante Undertaker. ¿La estipulación? Lucha de entierro vivo. Desgraciadamente para las aspiraciones de Vince, una intervención inesperada de Kane favoreció a la “Serpiente Cascabel”, que se quedó con el lugar en el Rumble Match.

Aun así, Austin debía sortear un nuevo examen: entrar primero a la batalla real. El mandamás, para la sorpresa de todos, entraría como número dos, iniciando un cara a cara que se trasladaría hasta la zona de backstage, enviando a Austin en ambulancia fuera del coliseo.

Con el paso de los minutos, el final se veía venir: Austin regresaría para sorpresa del jefe, que se había trasladado hasta la zona de comentaristas, mientras Stone Cold limpiaba el ring de sus rivales. Todos sabían que en algún momento debía entrar a la batalla McMahon.

Lo que nadie esperaba era el final. Tras 56 minutos y 38 segundos en los que Austin eliminó a ocho luchadores y lograba su objetivo, sobreviviendo como el único hombre en el ring junto a un Vince que no quería ingresar para terminar la batalla, The Rock hizo su aparición para provocar al frío como la piedra, mientras este daba una paliza al multimillonario jefe.

El “Campeón del Pueblo”, en aquel momento una marioneta corporativa, subió al borde del ring y se enfrascó en una riña con Austin. Momento que aprovechó Vince para ingresar y eliminar por sorpresa al calvo luchador.

Así, los casi 15 mil espectadores que repletaron el Arrowhead Pond de California, pudieron apreciar uno de los momentos más impactantes y polémicos en la historia del Royal Rumble: el jefe de la empresa, Vince McMahon, con el fin de desafiar una vez más al que sería su gran rival, se quedaba con la batalla real.

Con el paso de los años, diversas páginas y rankings han catalogado a la batalla campal de 1999 como una de las peores de la historia, más allá del inesperado resultado. Básicamente porque todo se trataba de una venganza, una lección del jefe a su empleado, restándole importancia al combate.

Vince, como era de esperar, un día después, el 25 de enero de 1999 en Raw, anunciaría que no lucharía contra The Rock en Wrestlemania XV. Un resultado entonces innecesario, considerando que igualmente Stone Cold lograría estelarizar la vitrina de los inmortales para el cara a cara del campeón corporativo.

Seguir leyendo