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El esplendor del club Lozapenco en medio de los palos de escoba más caros de la historia

27 ENE 2017 / Deportes

El esplendor del club Lozapenco en medio de los palos de escoba más caros de la historia

La institución deportiva es un caso peculiar en el fútbol chileno. Esta semana, cobró recuerdo en medio del caso Jadue, al ser citado Feliciano Palma por los fiscales.

En medio de toda la batahola del caso de Sergio Jadue, el fiscal de delitos de alta complejidad oriente, José Antonio Villalobos, citó el caso de Feliciano Palma para justificar la extradición desde Estados Unidos del ex presidente de la ANFP.

“Citamos un caso que fue resuelto por la Corte Suprema, del fisco contra Feliciano Palma, donde se decretó la extradición por delitos tributarios, entendiendo que se comprendía dentro del tratado de Chile y Estados Unidos”, aseveró el persecutor en los alegatos de esta semana en la Corte de Apelaciones de Santiago.

¿Y por qué tendríamos que acordarnos de Feliciano Palma y la historia de su caso en Mouse? La memoria colectiva apunta en dos direcciones a la hora de recordar al empresario. La primera: su fábrica de loza; y la restante: el fútbol.

EL BOOM DE LA “SINFONÍA AZUL”

La historia dirá que el 12 de abril de 1990 fue descubierto el fraude tributario en que Feliciano Palma, dueño de Cerámicas Lozapenco, había defraudado al fisco con más de US$ 46 millones; que para esconderse huyó a Argentina por un paso no habilitado, y que luego se casaría en Estados Unidos con una mujer 18 años menos antes de ser extraditado en febrero de 1992; que tras el juicio correspondiente fue condenado a 4 años de presidio por el delito de fraude al fisco, y a siete años por evasión de impuestos; y que en diciembre de 2001, gracias al jubileo, abandonó la cárcel (eso sí, volvería en 2003 por estafa).

Pero años antes del ocaso, Palma era el héroe de Penco. Porque no sólo daba empleo a unas 1.600 personas, sino porque les proporcionaba un circo bastante peculiar: el Club Deportivo Lozapenco, conocido como los “loceros” y también llamado la “Sinfonía Azul“.

Lo de “Sinfonía Azul no era casual”. Cuando hizo su estreno en Tercera División en 1989, el equipo simplemente arrasó. Y era que no, porque Palma se hizo cargo del club un año antes y puso toda la carne en la parrilla para armar el mejor plantel posible.

Dentro de los jugadores contratados para el torneo ANFA estaban los ex seleccionados nacionales Rodolfo Dubó, Mario Soto, y el eterno goleador de la Segunda División Patricio Bonhomme. Además, desde clubes profesionales llegaron jóvenes jugadores como José Luis Sánchez, proveniente de Unión Española. En la banca, Palma contrató a Luis Santibáñez como asesor técnico, mientras que el encargado de dar las instrucciones al borde del campo fue el experimentado Alex Veloso.

Así, Penco vivió una de sus mayores alegrías: los “loceros” se consagraron campeones e inmediatamente ascendieron al fútbol profesional. Ello se consumó luego de un triunfo como visita ante Quintero Unido, resultado que coincidió con el empate entre Unión Santa Cruz y Thomas Bata en Peñaflor.

Feliciano Palma, además, ofrecía a sus jugadores comodidades impensadas para el fútbol amateur. En varias oportunidades, el equipo concentró en hoteles cinco estrellas. Y tras el decisivo partido ante Quintero Unido, el plantel retornó al Biobío en avión. Por cierto, el público llenó siempre el estadio en los partidos de local, con un promedio de asistencia de 12.000 personas. Nada hacía presagiar lo peor.

LA CAÍDA

Si Feliciano Palma fue generoso en Tercera División, el empresario lo fue aún más en la Segunda División. Esto explica, por ejemplo, el hecho de haberse reforzado con más jugadores de categoría: arribaron, entre otros, el (como dicen los sabandas) sempiterno goleador Luis Marcoleta, y el volante Jorge “mágico” Pérez.

Hasta el 12 de abril de 1990, Palma entregaba premios semanales a los jugadores. Sin embargo, ese día los diarios comenzaron a hablar de la “estafa del siglo” y a explicar la forma cómo lo hacía para defraudar. De esta manera, se hicieron famosos los palos de escoba más caros de la historia, mientras el empresario comenzaba la huida.

Pero el campeonato seguía. En este escenario, y estrictamente en lo deportivo, Lozapenco logró mantener la categoría pese a que los problemas económicos comenzaron a agudizarse. No sólo entre los jugadores: este fraude derivaría en la cesantía de los 1.600 trabajadores de la empresa que, además, por planilla eran socios del club.

Para 1991, Club Deportivo Lozapenco ya estaba “pedido”. Era un cadáver caminando. Obtuvo algunos triunfos inesperados, como el triunfo de visita 1-0 ante Rangers en Talca (gol de Eugenio Poblete), y una digna participación en la Copa Chile. Pero la billetera no dio más y ello se reflejó en el descenso y regreso hasta la Tercera División, categoría en la que militó hasta la palada final en 1994.

DATO: Si eres futbolero de verdad, en Youtube hay dos videos con la campaña de Lozapenco en Tercera División:

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