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Hablemos del final de Split

20 MAR 2017 / Cine

Hablemos del final de Split

La nueva película de Shyamalan tiene un gran giro final. Pero esto es para discutir entre aquellos que ya la han visto.

Aunque la más reciente película de M. Night Shyamalan se vale por si misma y no depende de sus últimos dos minutos, el cierre de la historia de Split, que en Chile fue estrenada bajo el nombre de Fragmentado, recontextualiza toda su propuesta e inclusive sirve para encontrar nuevos significados a varias de las escenas que se dan a lo largo de la película. Algo que me quedó en claro una vez que me repetí la película durante el fin de semana.

Obviamente lo que viene a continuación involucra spoilers. Si no has visto la película, no sigas leyendo. Vale la pena ver esta propuesta en la pantalla grande. No se pierdan la experiencia.

Esto es solo para aquellos que la han visto.

No la entendí“. Esas palabras textuales surgieron desde la fila posterior de mi función de la película, lo que no me sorprende ya que el final de Solit conecta directamente con una de las películas previas de M. Night Shyamalan. No cualquiera, para mi es su mejor película y también es sin duda una de las mejores películas de superhéroes de todos los tiempos. Obviamente me refiero a Unbreakable, también conocida como El Protegido.

Durante gran parte de Split arreglan el camino para entender que Kevin Wendell Crumb (James McAvoy), el hombre que sufre un severo caso de trastorno de identidad disociativa, no tiene solo las 23 identidades reportadas, sino que existe una 24, denominada como “La Bestia”, que se aproxima y que representa un avance en la humanidad. Es el próximo eslabón, el siguiente paso de la evolución, alguien capaz de cambiar su composición química solo con sus pensamientos.

Alguien que puede ser explicado, porque existe en el mismo universo que David Dunn (Bruce Willis), el “irrompible”, el hombre que el único sobreviviente de un trágico accidente ferroviario y que logró encarcelar a Elijah Price, “el Señor Vidrio” interpretado por Samuel L. Jackson, el fan de los cómics obsesionado con encontrar a alguien que explicase su propia existencia, dar con lo extraordinario en lo ordinario, y que es el responsable de una serie de atentados, incluido el descarrilamiento del tren, que a fin de cuentas no es precisamente un accidente.

Por eso la escena final de Split se lleva a cabo en un restaurante de Filadelfia, presentando un reporte noticioso que tacha a Kevin como “La Horda” y que lleva a una mujer a recordar a otro asesino que fue definido con un apodo. Es ahí en donde aparece David recordando que el nombre era “el Sr. Vidrio”, Mr. Glass.

Esa conexión es la que hace la película en sus últimos segundos con la aparición de Bruce Willis, generando que Split y Unbreakable convivan en el mismo universo. Por eso toman relevancia las escenas del tren, o la mención de que el padre de Kevin desapareció de uno. ¿Es quizás Mr. Glass responsable del origen de David y Kevin en el mismo accidente? Ni idea, pero las lecturas que pueden hacerse a la película son muy llamativas.

Hay quienes sostienen que el final le resta fuerza a Split, pero no estoy de acuerdo. Sí, es una especie de estrategia para vender la idea de que se viene Unbreakable 2, que finalmente M. Night Shyamalan ya está escribiendo, pero también creo que recontextualiza de gran forma a varios de los elementos de Split y hacen mucho más creíble una historia tan alocada como la que plantea a la hora de presentar una persona con habilidades especiales.

A mi me encantó el final de la películas y las posibilidades que se abren a futuro, ya que creo que la única película de Shyamalan que da buen pie para una secuela es la historia de Unbreakable. Quiero volver a ver a Mr. Glass, el enfrentamiento entre el irrompible y la Bestia. Es lo que tiene que hacerse, con todo el potencial de cine B que tiene la historia y que marca el mejor entorno en el que se mueve el director.

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