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El final de Lost fue apropiado para la serie

23 MAY 2017 / Series

El final de Lost fue apropiado para la serie

A siete años del final de la serie recordamos el broche de la historia del grupo de perdidos que tuvo que salvar al mundo.


Un 23 de mayo de 2010 se emitió el último episodio de Lost, una de las series que marcaron a toda una generación y cuyo final dividió aguas como pocas veces se ha visto.

Se trató de un cierre de historia que presentó cómo el show de género más innovador y desafiante de la primera década de este siglo, completó el viaje desde aquél famoso accidente de avión con el que se inició todo.

Y en esa resolución, Lost llegó a su destino de la misma forma en la que llegó. Con dudas no resueltas, pero siempre enfocada en sus personajes. Por eso, pese a que la necesidad de las respuestas concretas exigidas por parte de algunos fans influyó en el hecho de que la última temporada no fuese un vehículo para cumplir todas las expectativas, Lost se armó de cojones. La serie decidió despedirse de una forma no habitual, alejada del convencionalismo que generalmente busca satisfacer todas las expectativas.

Aún así, el episodio titulado The End fue una entrega pensada en los fans que, con sus últimos minutos apegados a un espiritualismo católico, se dedicó a responder la interrogante más importante de la serie. Y esa duda no era precisamente qué diablos era la isla.

Lost básicamente era la historia de Jack Shephard, el doctor, y cómo se transformó en el protector de una isla paranormal justo en el momento en que estuvo a punto de ser destruida. Más importante, la serie abordó cómo se conectan durante esa etapa personas disimiles que estaban perdidas en el mundo real y que terminan redimiéndose. La isla, por ende, era un lugar que no necesitaba una explicación concreta.

La isla de Lost era, con todas sus propiedades y poder contenido por un tapón, un lugar en donde se congregaba lo desconocido. Y esa idea había que tomarla o dejarla, ya que solo a partir de ahí se podía comprar la premisa de que este lugar contenía un gran poder que, de salir, destruiría al mundo.

Las dudas antes del final de temporada siempre fueron muchas. Ahí estaba el hecho de si la detonación de la bomba de hidrógeno de la quinta temporada tuvo resultado o qué eran los denominados “flash-sideways” que se vieron durante toda la última temporada. Pero ninguna duda era más recurrentes que aquella que intentaba resolver la jugada sorpresa: ¿Los personajes estaban muertos? ¿La isla era el infierno?

Lo cierto es que nada de eso tenía una respuesta afirmativa, ya que durante la última temporada se pudieron ver dos líneas paralelas de relato:  en una de ellas la isla era el lugar real. Sobrenatural y todo, pero real. Donde las personas vivían y morían. Todo lo que se desarrolló ahí no fue un sueño. En cambio, el universo flash-sideways era el sitio en el que casi todos los personajes fueron a dar una vez que fallecieron. Algunos lo hicieron en la isla, otros mucho tiempo después.

En el último episodio, los sobrevivientes detuvieron al hombre de negro, personificado con la apariencia de John Locke, cuando estuvo a punto de cumplir su objetivo. En el proceso, Jack dio su vida para salvar a todos los que quedaban,  impidiendo la destrucción de la isla y que todos ellos pudiesen proseguir sus vidas terrenales. De hecho, un capítulo antes del final, Jacob explicó a Jack que sería el protector de la isla hasta que pudiese serlo. Su trabajo entonces duró un simple día: el más importante de la existencia de este lugar.

El final de Lost fue tan abierto, que simplemente dejó a la interpretación lo que vivieron los personajes que lograron escapar de la isla. Por eso el purgatorio de Lost fue un mecanismo narrativo que no gustó a todos, pero que fue fiel con lo que siempre fue una serie más preocupada con sus personajes que con la resolución de los misterios con peras y manzanas.

El cierre de Lost, al más puro estilo de la última secuencia de Titanic, fue apropiado para lo que nos contaron desde el día uno. Sus personajes, una vez que se perdonaron e ingresaron a la iglesia, pudieron estar completos. Por eso la reunión final entre Jack y su padre en la iglesia selló la historia en la que se moría solo, pero se vivía unido a otros. Por eso Lost no podía terminar de otra forma.

“Todos mueren. Algunos lo hicieron antes que tú o mucho después. No existe un aquí, un ahora- Este es un sitio que todos hicieron juntos para que pudiesen reencontrarse, la parte más importante de tu vida la pasaste con estas personas”

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