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En defensa de esa escena de los créditos finales de Black Panther

16 FEB 2018 / Cine

En defensa de esa escena de los créditos finales de Black Panther

Sostener que lo peor de la película son aquellas secuencias no solo está errado, por darle valor a algo que generalmente es más marketing que otra cosa, sino que también desconoce el valor del discurso político que plantean.


Cuando en Vix.com claman que “Lo peor de Black Panther son las escenas poscréditos“, argumentan que ese tipo de secuencias se debiesen instalar como “cerezas del postre para presagiar futuras historias o introducir nuevos personajes. O simplemente como distracciones humorísticas”.

Esa línea de pensamiento, que de seguro abraza cada una de las basuras de escenas post-créditos que han marcado habitualmente a las películas de Marvel Studios, obviamente no iba a entender el valor existente en la primera secuencia de la película de Ryan Coogler.

Tengan en cuenta que obviamente esto involucra spoilers, para todos los que le den valor a estas escenas que han llegado a definir la maquinaría de marketing del estudio comandado por Kevin Feige.

Durante todo Black Panther, al centro del debate está la discusión respecto a si es necesario que Wakanda se abra al mundo y revele sus avances tecnológicos que ha ocultado a toda la sociedad humana, transformándose en una utopia africana futurística, que se encerró dentro de sus fronteras. Todo el mundo cree que son un país tercermundista que vive solo de la agricultura, cuando en realidad tienen sistemas inconcebibles para el resto del mundo, aún con todo lo que hizo Tony Stark con sus intentos de energía inagotable, cortesía de la explotación del vibranium.

En contraste a las acciones de Erik Killmonger, un radicalizado agente cuyo gran objetivo es dotar de armas a los negros para crear un imperio wakandiano que rectifique todo lo que se comenzó a concretar desde la era del colonialismo, finalmente T’Challa decide que Wakanda debe terminar su ostracismo y abrirse al mundo. La película cierra con la creación de un centro de ayuda de Wakanda en Oakland, en el mismo lugar en donde se gestó el asesinato al centro de su historia.

Considerando que por convención las películas formalmente terminan cuando inician sus créditos, y todo lo que hay entre medio o después de estos es solo un agregado, el cierre de arco de historia concluye muy bien en Black Panther. Aún así, a mitad de los créditos nos encontramos con una secuencia que expande esa misma idea y cierra todo el relato dejando en claro su postura.

Ante la ONU, la primera escena a mitad de créditos nos presenta al rey T’Challa ofreciendo su ayuda al mundo. En el medio entra una frase que concentra todo el arco de la historia, y la evolución misma que sufre el personaje. Según expone el regente de Wakanda, los sabios crean puentes mientras los tontos crean muros, golpeando como un palo directo a la actualidad mundial marcada por las propuestas de Donald Trump.

En ese ámbito, los líderes mundiales le replican respecto a qué puede ofrecer una nación tercermundista, pero T’Challa solo sonríe, al igual que todos los que ya vieron lo que pueden ofrecer al ver esta película.

De acuerdo al artículo de VIX, las escenas post-créditos de Black Panther “No aportan información relevante ni suman nada nuevo, no cierran historias que habían quedado abiertas, no introducen ni dan un vistazo a un personaje que cobrará importancia después, y ni siquiera hacen reír“. Y palabras como esa solo demuestran lo errado de esa posición.

Las escenas post-créditos no tienen por qué aportar información relavante ni sumar nada nuevo, menos cerrar historias ya que para eso está el metraje propio de la película. Si así ocurriese, los responsables de la película hicieron mal su pega.

En cuanto a da vistazos a personajes que cobrarán importancia después, supongo que todos saben cómo vendieron la pomada por años con breves secuencias de Thanos que nunca importaron. Y respecto a que debiesen hacer reír, existe mucha tela que cortar en ese debate inmortal respecto a si Marvel se excede o no con sus chistes.

La escena a mitad de créditos de Black Panther es mejor que lo que habitualmente encontramos en estas secuencias, porque refuerza la visión y el discurso de la película. Al mismo, abre las posibilidades sobre el rol que puede jugar a futuro Wakanda, especialmente ahora que nos enfrentaremos a la invasión de Thanos y bien sabemos, cortesía de los tráilers.

En cuanto a la última secuencia post-créditos, la de Bucky, ciertamente no es muy buena, ya que previsiblemente ahorra camino para desarrollar en pantalla qué diablos hicieron para desprogramar al Soldado de Invierno. Pero sigue la línea de todas las escenas post-créditos de Marvel Studios, que históricamente han sido un relleno insulso que existosamente enganchan con “lo que se viene” a futuro.

De hecho, basta recordar todas las escenas del año pasado, desde Guardianes de la Galaxia vol. 2 a Thor: Ragnarok, para recordar el valor de aquella crítica constante a este tipo de escenas que nunca han podido volver al nivel de aquél clásico sobre la Iniciativa Vengadora de la primera Iron Man.

La primera escena tras el inicio de los créditos de Black Panther es probablemente la más jugada de todas las realizadas en Marvel Studios por su paralelo con la política estounidense. La segunda, en tanto, solo sigue la línea de lo que ya es tradición en esta venta de marketing sobre el futuro de este universo y que nunca ha sido realmente relevante. Ni debería serlo.

Los responsables de estas películas tienen en claro que existe gente que se levanta de las funciones a penas comienzan los créditos y se retiran de las salas, pues son legión, por lo que crean estas escenas bajo la idea de que no se pierden nada trascendental. Por eso cumplen solo su función de marketing con los más fans.

Por eso clamar que lo peor de Black Panther son sus escenas poscréditos es, en términos coloquiales, cagar fuera del tiesto.

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