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“El Halcónverso”: Todos los personajes del canon Felipe Camiroaga

1 AGO 2019 / Nostalgia Pop

“El Halcónverso”: Todos los personajes del canon Felipe Camiroaga

Un paseo por el corazón de la tv chilena en su mejor exponente: uno que pasó a la eternidad por, entre otras cosas, haber creado un universo de personajes que a día de hoy se extrañan.

Felipe Humberto Camiroaga Fernández fue el animador más querido de Chile. No hay discusión que se pueda sostener en torno a ello. El accidente del Casa 212 sólo se encargó de, mediante una paradoja terrible que cobró además la vida de compañeros de trabajo y amigos, elevarlo al sitial del que nada ni nadie podrá jamás sacarlo.

Su vida fue una especie de relato épico que en que debió sortear sus tragedias personales, traumas de infancia y, lo que siempre confesó fue lo más difícil, los efectos de su incalculable talento en los demás y el medio en que trabajaba, pues quien fuera un tímido asistente de producción del viejo canal RTU, debió también aprender a ser el animador, que por amor a TVN, jamás aceptó propuesta alguna de otro medio. Y eso incluye a Univisión y una jugosa oferta para ser el conductor de las mañanas latinas desde Miami.

Ahora, ¿qué hace el espíritu de Felipe Camiroaga rondando las páginas de Mouse? La respuesta es obvia: Felipe Camiroaga está en todo lo que refiere a la cultura popular chilena. Si no se le había dado lugar antes de su muerte, ha sido la propia vida y los años quienes han puesto al animador de “Animal Nocturno” y “Buenos Días a Todos” como una figura de culto que, entre broma y broma, sigue tal cual hizo en vida, adornando las mesas de cada espacio del Chile profundo y humilde, alejado de los aires de Sanhattan que a veces nuestro país se quiere dar. Mucha gente se ríe de los calendarios con la imagen de Felipe Camiroaga. De los retratos. De los cuadros que cuelgan con su imagen, generalmente acompañado de halcones, su criatura favorita de esta tierra. Como si fuera motivo de risa que gente que fue acompañada por Camiroaga durante años cada mañana, quisiera seguir teniéndolo presente. Como si no hubiera acompañado a nuestras madres, tías y abuelas mucho más tiempo del que las podemos acompañar nosotros. Como si no fuera suficiente ejemplo de la infinita complejidad del ser humano todo lo que hizo, lo que quiso hacer y lo que supimos que hizo una vez que nos dejó.

En este espacio y tomándonos una licencia gracias a nuestros amigos de Glamorama que son los expertos en la materia, queremos recordar solo una parte esencial del “Halcón de Chicureo”: sus personajes. Los hay interpretados por Camiroaga. Los hay revoloteando en programas en vivo. Riéndose con y de invitados internacionales. Los hay siendo postales de un tiempo que se fue y no volverá. Los hay fracasando y no apareciendo nunca más. Y hay personajes inspirados por Felipe Camiroaga o que colindan con su universo que sigue valiendo la pena recordar. Vamos.

Partamos por lo lógico: hablar de Felipe Camiroaga es hablar de Luciano Bello. Un animador venido de Maracaibo que supo engalanar las noches del estelar creado por TVN para el Mundial de Francia 1998. “La Noche del Mundial”, como fue bautizado, tuvo como invitados a los rostros del canal en la época -Andrea Molina, por ejemplo-, las gemelas Daniella y Denisse Campos o Don Francisco, a quien en este video, Luciano Bello venido de una dimensión paralela, bautiza, le enseña el Pachi Pachi y demuestra que no importa lo poderoso que seas en una industria, siempre se puede hacer humor contigo si es de buena fe.

De todos los personajes de Camiroaga, quizás sólo uno puede acercarse al nivel de cariño despertado por Luciano Bello y ese es el Washington. Un humilde hombre vestido con cotona de conserje, los dientes dañados por la vida y un inolvidable gorro chilote que en algunas ocasiones atendió negocios -en Pase lo que Pase, por ejemplo- y en otras era el encargado del aseo en los estudios de TVN. De este ocupación por ejemplo, nace el reclamo del personaje que Felipe Camiroaga confesó haber armado poniendo ojo en toda la gente humilde que se le acercó durante su carrera -pescadores, personas de la Vega Central y más-: Luciano Bello dejaba el camarín ingobernable y Washington debía hacerse cargo del ornato del lugar, sin poder retirarse a sus aposentos hasta tener todo impecable.

Quizás no es tan recordado como los anteriores, pero se suma a esta lista del “Halcónverso” uno que quizás fue la semilla de lo que vino después. Corrían los bellos años noventas con la novel democracia chilena entrando tímidamente en acción y Camiroaga comenzaba a mostrar una de las inquietudes que supo compartir con todo aquel que le osó competir por el trono del mejor animador de Chile: conducir un estelar. Una de esas chances llegó la noche de los sábados y después, los lunes. Se llamaba Motín a Bordo y ahí, Felipe estrenó “El Charro que Canta Bonito“, un personaje que buscaba sintonizar con la floreciente cantidad de novelas mexicanas que eran emitidas en la época como “Esmeralda”, “Marisol”, “María la del Barrio” y un sinfín de producciones que traían en su banda sonora a Vicente Fernández, Ana y obviamente Juan Gabriel, el más trascendente de todos. En una escenografía digna de los piratas del caribe, el Capitán Camiroaga probaba su ruta junto a Naúfragos, invitados internacionales y un cuerpo de baile a la usanza de la vieja tv chilena, la que tenía presupuesto.

Y todo buen universo de personajes tiene buenos secundarios. Entre ellos se cuentan, mediante el regreso a los escenarios de Luciano Bello al Luis Dimas de Daniel Sagüés, el Ricardo Cocciante de Gustavo Cariaga o “la señorita Andrea” de Karen Doggenweiler, con quien grabaron un disco en el que destacamos este hermoso bolero llamado “Celosa”.

Es imposible dejar fuera de este recuerdo musical también el single del disco de Pase lo que Pase llamado “Se me rompe el corazón”.

Camiroaga desató su creatividad fundamentalmente en Pase lo que Pase, espacio que le fue legado cuando tras un verano de haber roto el people meter junto a Karen Doggenweiler en Buenos Días a Todos, TVN decidió apostar por un franjeado vespertino de similares características. Al mentado matinal y el espacio de las tardes luego se le sumó la veta estelar y entre medio estas pequeñas píldoras como Felipe imitando a Marco Antonio Solís. Felipe parodiando al Doctor Castro de la Barra. Felipe haciendo chistes de contingencia disfrazado de bebé junto a su gran amigo el director Daniel Sagüés. Felipe enojado rompiendo todo a su paso en el matinal. Felipe conduciendo el Festival de Viña del Mar. Felipe escapando del campo, superando el fantasma de su madre yéndose a España a iniciar una nueva familia sin él, Felipe conquistando la televisión chilena en una historia de amor eterno en TVN y bueno, Felipe volando hacia el horizonte cuando la música de la fiesta seguía sonando a todo volumen. Yéndose a tomar su lugar en la eternidad sin que nadie sospechara siquiera lo que pasaría.

 

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