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Félix Vega y el “kaiju mapuche” de Duam: La piedra de luz

17 MAY 2019 / Comics

Félix Vega y el “kaiju mapuche” de Duam: La piedra de luz

Una conversación con el autor de esta nueva novela gráfica épica en que la naturaleza, la magia y la mitología se entrelazan entre la vida y la muerte.


Duam: La piedra de luz es el nombre de una notable nueva novela gráfica, visualmente atractiva y temáticamente cautivante, que Editorial Planeta que lanzó en una edición integral ampliada, que presenta un mundo influenciado por la mitología mapuche y la relación con la naturaleza, extendiendo el trabajo que realizó su autor Félix Vega en u publicación original en Francia hace casi una década.

Su propuesta se centra en Duam, la protagonista que da nombre a este cómic y que cuenta con grandes aptitudes que la destinan a convertirse en la machi más poderosa de un mundo que se siente muy chileno, pero que al mismo tiempo es muy distinto al nuestro. Cuenta con monstruos de nombres mapuches y formas prehistóricas, además de avances tecnológicos retrofuturistas y naturalistas, que se encadenan a un mundo en donde la pacha mama está viva en cada uno de sus seres.

En ese escenario, Duam también es la clave que concreta un desequilibrio que pone en riesgo a su mundo, al quebrar una paz acordada hace eones por los dioses y los humanos que habitan su mundo. Uno que funde naturaleza y magia en una historia marcada por los alcances de la muerte y que da pie a un enfrentamiento de épicas proporciones que tiene más de un paralelo con la tradición oriental. Más de alguien hará paralelos con Ghibli, por ejemplo.

Duam: La piedra de luz es, en propias palabras de Félix, una propuesta que transita por muchos géneros, es una historia de “fantasía, mitología, de magia, terror, zombies, Pinocho y ciencia ficción”.

Aunque Vega explica que la han definido como steampunk, su propio autor explica que prefiere llamarlo como wingpunk, “porque al igual que el pueblo mapuche, esta fantasía está absolutamente inserta en la naturaleza y no hay una predación. Es una relación absolutamente armónica, las naves que aparecen no son anti-naturales”.

De eso y más conversó Félix Vega con Mouse.

– ¿Desde dónde surge la inspiración para hacer Duam?

Son varias inspiraciones, pero hay una personal. Justo a mi papá [Óscar Vega, co-creador de Mampato] le detectaron un cáncer terminal, yo vivía todavía en Barcelona y empecé a hacer esto en ese instante. Luego terminé los dos volúmenes, que se publicaron en Francia, acá en Chile y él ya había fallecido. Entonces,  tenía que ver un poco con el tema de la aceptación de la muerte por un lado.

Por otro lado, hay inspiraciones claramente literarias como Frankenstein y Pinocho de Collodi. También es muy importante un cuento de Manuel Rojas, que es “El Hombre de la Rosa“, que es sobre el encuentro de un cura misionero en el sur de Chile con un brujo de la cofradía de la Recta Providencia y ahí se habla un poco del Tue-Tue, de cómo los brujos vuelan y se trasladan. Eso me llamó la atención.

– Hubo algo más?

Ya había terminado Juan Buscamares, otras cosas también con Enrique Sánchez Abulí y otras de guión propio, pero quería abordar algo fantástico, sin hacerlo desde la fantasía europea, medieval, porque eso lo manejan mejor que nadie, y lo mejor era echar mano a la mitología nuestra. Cuando comencé a planificar Duam durante el año 2006, acá no se hacían adaptaciones con nuestra mitología, estaba insipiente, solo estaba Mitos y Leyendas por lo que recuerdo.

Claro, esto lo hice para el mercado francés, pero la gracia era justamente llevar algo que no conocieran y, de hecho, el editor me decía que esto era como japonés. Por el Trentren-Vilu y Caicai-Vilu, los brujos, ¡Los nombres! Kalku, que significa brujo en mapudungún, para ellos eran nombres de fantasía japonesa.

En este proceso, porque el cómic toma algunos elementos de retrofuturismo en las naves, mezclándolos con la tradición mapuche, ¿cómo fue ese trabajo para llegar a esos diseños? Aunque hay cosas muy chilenas, este es otro mundo. No es la Tierra, es otro lugar.

Es otro universo. Podría ser Chiloé, pero como en un universo paralelo. No sé, creo que viene desde niño, en la playa buscaba, recogía cosas que botaba el mar. Desde cangrejos, conchas, piedras, troncos con formas raras y hasta tiburones después de una tormenta, los abrí, les hice autopsia. Creo que toda esa orgánica de la naturaleza está un poco ahí, en esos diseños de los monstruos que son dioses y son como prehistóricos, algunos parecen dinosaurios, otros se parecen a estos seres submarinos del período devónico…

– O una mezcla, tu Pillán es como un tiburón con un velociraptor.

Claro, algunas cosas se me ocurran en sueños, como en Juan Buscamares. Los dinosaurios siempre me gustaron desde niño y, de hecho, me gané un concurso en el año 1982, por ahí, de conocimiento en ‘Sábado Gigante’: “Concursando con los Dinosaurios” o algo así.

Y también en el tema de la tecnología, o de los trajes de los personajes, hay una estética oriental. Pero en la estética inca o, incluso en la mapuche, hay cosas de ella. Genéticamente es la misma gente que llegó, no se sabe muy bien cómo, pero esa es una influencia que transita a través de nuestros pueblos originarios y nos lleva de vuelta a Asia.

En ese proceso, ¿por qué decidiste que Duam fuera una mujer?

Las machis generalmente son mujeres, pero también hay machis hombres. Pero en Buscamares me di cuenta que, si bien Juan era el personaje principal, era uno llevado por las vicisitudes, como una especie de hoja que se la lleva el viento y realmente los personajes fuertes son las tres protagonistas mujeres.

Entonces, aquí quise tener directamente una protagonista femenina y en ese proceso me ayudó mucho mi pareja, Mónica Gutiérrez, que sabía todo de este tema del chamanismo. También era un poco una manera de volver [tras vivir en el extranjero] en la nostalgia de la tierra y empezamos a aprender mapudungún. Teníamos un hamster chino de estos blancos que se llamaba Malen, que significa niña, y otra se llamaba Rayen, y eso nos condicionó.

Esta feminidad de las machis tiene mucho que ver con la Pacha Mama, la tierra y la naturaleza como madre. En cambio los brujos, esta cofradía que podría estar inspirada en la Recta Provincia, pero desbordada, es masculina. De hecho, son brujos que quieren el poder y quieren convertirse en los dioses.

– Que es algo que está desde el principio en tu historia, cuando planteas la existencia de una guerra ancestral.

Exacto, la guerra ancestral y las piedras de luz. Estas cayeron desde el espacio, antes de la irrupción de los dioses y los seres humanos, y gracias a ese descubrimiento se llega a este pacto con los dioses. ¡Ya! Dejen de matarnos, una vez que nosotros humanos fallecemos, pueden quedarse con nuestras almas y alimentarse de nuestros espíritus.

Hay todo un tema con las deidades, la relación de los seres humanos con los dioses y estos intermediarios que son los brujos, que son las machis, y que en el fondo ellas intentaban mantener un equilibrio en Duam, con la naturaleza, con las deidades. Los brujos lo que quieren es conseguir ese poder y ellos ser dioses, alimentarse de almas humanas.

– Una de las cosas que más me gusto de este cómic es cómo retratas la idea de las cabezas de los brujos, que uno como chileno ha escuchado, el Totué, el Chonchón, ¿cómo entrelazaste temática y narrativamente a la cultura mapuche con esta historia de ciencia ficción fantástica?

Esto de las cabezas voladoras en Japón también se da, estas cabezas que se mueven solas, y nuevamente tenemos esa conexión con Asia. Pero en el fondo, me inspira mucho todo lo que es pre-colombino, porque siento que es una cantera inagotable de fantasía, de mitología, y afortunadamente muchos autores tanto en mitología o en cómics lo estamos abordando.

Después de Duam me pidieron una cosa de vikingos y mitología nórdica, Vinland, pero igual terminé colando chamanismo de los indígenas de Norteamérica. Entonces, me es natural, porque creo que todavía da para mucho todo este tema de nuestras mitologías, no solo la mapuche, sino que la Selkman o otras más. Hay una cantera de deidades y todo tipo de mitos nuestros que estamos trabajando en ello.

– Este cómic lo publicaste en dos tomos en Francia y esta edición, de Editorial Planeta, dice que es “ampliada” ¿Qué fue lo que agregaron?

Lo que agregamos fue un prólogo que explica un poco el contexto de la historia previa, con las piedras luz, y luego un epílogo. Son varias páginas que agregamos antes y después. Al editor francés le gustaron estas páginas que agregamos y probablemente se hará una edición integral, porque se agotaron allá las ediciones originales. Esta misma edición también va a salir en España, porque extrañamente con Juan Buscamares, a pesar de que tuvo éxito hace veintitantos años, y la publicaron en muchas partes, como que la han entendido y recibido de mejor manera los lectores españoles hoy en día. No sé si tiene que ver una cosa generacional o que hay una apertura de parte de los europeos a nuestras mitologías, como que se han dado cuenta que acá también hay cosas interesantes.

– ¿Por qué le agregaste el prólogo y el epílogo? ¿Fue porque les dio la oportunidad la editorial o sentías que el cómic lo necesitaba?

El formato que se trabaja en Europa suelen ser albúmenes de 48 páginas, yo trabajo tradicionalmente dos o cuatro tomas, nunca he hecho trilogías, como que hay un toc con el tema de la simetría, de los dípticos y las tetralogías. Pero el formato europeo es bastante rígido, como el formato norteamericano que tiene una cantidad de páginas determinadas, así que antes uno tuvo que contenerse, pero necesitaba terminar de contarla, tanto para adelante como para atrás, y esta edición integral te provee de las páginas que quieras. De hecho, puede agregar una serie de ilustraciones, estudios de personajes, a modo de making-off, y obviamente uno se engolosina ante la posibilidad de terminar la historia.

Me tiene muy contento esta historia, porque siempre quise hacer una historia con una protagonista femenino. Siento también que en Juan Buscamares se percibe la búsqueda de mi estilo. Al comienzo percibes influencias de otros autores, que van como cuajando en un estilo, y lo que me tiene muy contento de Duam es que ese estilo personal, un estilo Félix Vega que ya no le debe a nadie, está muy claro. Muy definido.

Ese estilo significó también transitar por la pintura, hice óleos, retratos, acuarelas, acrílicos, y esa cosa pictórica también está implícita. En este cómic se ve un fenómeno en que la línea se diluyó, la línea que vemos no es tinta. Acá ya no entinto, dibujo a lápiz y luego lo paso a acuarela directamente y después hay uno que otro retoque en Photoshop. Creo que hay una evolución en la propuesta gráfica, que ya pasa de lo gráfico a lo plástico. Que la narración no se acabe en el diálogo o en la acción, sino que también vayas narrando con otro tipo de cosas. La bruma, las texturas, los colores, las atmósferas, sean parte del relato. Eso era una intención y creo que se consigue con Duam.

– Volviendo a la historia, desde el comienzo hay una idea de no aceptar la muerte. Que ese no es final, que las almas quedan en la tierra y personajes como Duam las pueden recuperar para insertarlas, por ejemplo, en estos objetos inanimados.

Que es el tabú

– Claro, de hecho es lo que mueve a Duam porque ella dice que quiere que los muertos se reúnan con los vivos. ¿Cómo planteaste el tema de la muerte?, considerando que por las creencias religiosas cristianas o más tradicionales se habla de que hay un más allá. Aquí no se plantea. Los muertos quedan en la tierra, con las almas, no pasan al allá.

Sí, no hay un más allá. De hecho los dioses están acá.

–  Están en la tierra

Sí, esas son quizás licencias con la cultura mapuche, ellos tienen la idea de un poco un más allá, porque igual abordé esto no literalmente, tomándome licencias. Obviamente también, cuando te basas en cosmovisión fuera de la judeocristiana, que es con la que estamos condicionados, pasa justamente a cosas como esta que vienen a ser animista. Que se parece un poco al sintohismo de los japoneses o al mismo budismo, en la que no tienes esa esperanza de un cielo, un infierno y que depende de cómo te comportes, si vas a ir a este lugar o al otro y ahí te reencontrarás con tus seres queridos. Acá se necesitaba que no existiese esa esperanza para que la muerte fuese más dolorosa.

En mi caso, como no tengo credo, soy totalmente ateo. A pesar de que me fascinan las religiones y Juan Buscamares es como un remake de partes de La Biblia. Sin embargo, creo que ‘El Evangelio según San Mateo’ creo que se llama, la versión de Cristo de Pasolini, según el propio Vaticano es la mejor que se ha hecho cinematográficamente y la hizo un ateo.

–  Jajaja. ¡Alguien que hizo Saló!

Jajaja. Sí, y eso, para las personas que no esperamos el más allá, la muerte es bastante dolorosa y en el fondo las personas solo viven a través del recuerdo y esa sensación se transmitió en Duam. Su frustración de niña, cuando se le muere la mascota, o cuando ayuda a estas personas que perdieron a su hija pequeña,  y tratan de recuperarla aunque sea en un cuerpo artificial, es un acto antinatural y es curioso como nuestra emocionalidad nos lleva a tratar de revertir, de torcer un poco a la naturaleza de la muerte. No la aceptamos. Nos cuesta y esa frustración va desencadenando la tremenda guerra que viene después en la historia.

Es la culpa de Duam, de la que no conocemos nunca su familia. Siempre la vemos sola. Pero aunque ella es muy autónoma en su poderío como chamana, pero a pesar de ese poder, su debilidad y sus grandes errores los comete por lo emocional. Está carente.

– Siempre se nota que le falta algo

Y es en lo emocional, por eso viene después la tremenda manipulación que hace el brujo, pero mejor no vamos a spoilear. Pero ella, a pesar de su gran poder, de su contacto con la naturaleza y la magia, su forma de encarar a los dioses, en lo emocional no tiene de dónde afirmarse y ese es su talón de Aquilés.

– ¿Te gustan los héroes que son fallidos? Duam, siempre deja en claro que no es perfecta. Le dicen que si estudiase más, sería más poderosa. Al comienzo cae en la tentación en la cueva con esta especie de diablo

Ahí hay un poder a cambio de algo, que ni siquiera sabe qué es. Le dice que va a perder algo en el futuro, no se explícita, pero uno intuye qué es lo que pierde y que justamente tiene que ver con sus afectos. ¡Me encantan los héroes y heroínas falibles! En Buscamares es absolutamente imperfecto por todos lados. Eso me encanta. Una cosa que echo de menos hoy en día, inclusive en Star Wars. Originalmente era eso, cómo era el camino del héroe, pero trastrabillando y cayendo a un pozo sin fondo.

Hoy en día pareciera que no, que esos personajes se han definido mucho. Buenos, malos. Oscuros y luminosos…

– Y los grises complican a la gente

¡Claro! Por ejemplo… debo ser de los pocos que, el penúltimo capítulo de Game of Thrones, para mi no solo fue el mejor de la temporada ocho, sino que también de las últimas tres temporadas. Lo encontré espectacular y la gente se enoja porque sus personajes cayeron. Cayeron todos.

– Igual hay teorías y expectativas creados que no se cumplieron. Generalmente, hay cosas que no se cumplen y hay gente que se enoja porque no pasa lo que esperaban. ¿A ti te gusta jugar con esa idea de jugar con lo impredecible?

Sí, pero a mi me pasa una cosa. Este capítulo lo vi absolutamente spoileado. No lo pude ver cuando lo estrenaron, lo vi el lunes y en redes salía todo. Es imposible filtrar. Tendría que eliminar a mis amigos

– ¡O cerrar todo!

Jajaja y es imposible. Pero vi el capítulo y lo disfruté. Mi pareja que no supo nada, lo vio y no le gustó. Así que no sé si me gusta tanto la sorpresa, soy de una generación en la que muchos fuimos a ver El Imperio Contraataca sabiendo el gran spoiler

– Que Vader es el padre

Sí, e igual lo disfrutabas y estabas esperando ese momento. Somos como esos viejos que ven partidos antiguos, yo no veo nada de fútbol, pero tal vez debería acceder al fútbol viendo partidos de hace muchos años, en donde sabes todo lo que pasó y quizás redescubres una nueva narrativa en el deporte, con el que no logro concentrarme. Entonces, me gustan las historias en la que se sabe lo que pasa y eso es lo que nos llevó a meternos con Pancho Ortega en lo que estamos haciendo ahora: la vida de Pinochet. No se saben muchas cosas de su infancia y vamos a soltarlo.

– ¿Va a ser una autobiografía no autorizada?

Absolutamente no autorizada. ¡Peligrosamente no autorizada!. Sabía de otros autores que podrían haberla hecho, les pregunté y no se atrevían. No sé si hay que estar medio loco o ser muy valiente, pero cuando le hable al Pacho de esta idea, el dijo que al tiro porque le gusta el tema. Sabemos que vamos a pasar malos ratos como mínimo, pero es necesario hacerlo. Estamos en proceso.

– Y en el ahora, ¿Qué invitación harías a la gente para que se meta al mundo de Duam?

Van a poder entrar a un relato que no solamente tiene muchas capas, tiene muchos géneros. Es una aventura, un triángulo amoroso, es una historia de amor y de terror principalmente. Hay una frase que me dijo Álvaro Bisama: Esto es kaiju mapuche.

Duam: La piedra de luz ya se encuentra disponible y su lanzamiento se concretará este sábado 18 de mayo a las 19:00 hrs. en el evento del Free Comic Book Day en la tienda Espacio Shazam de Marín 0279, Providencia, Santiago. Félix Vega estará firmando ejemplares.

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