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El final de Hell in a Cell es lo peor que ha pasado en la WWE este año

7 OCT 2019 / Wrestling

El final de Hell in a Cell es lo peor que ha pasado en la WWE este año

O quizás en aún más tiempo, ya que representa todo lo mal del peor error de la compañía de Vince McMahon.


La semana clave de la lucha libre en Estados Unidos, que incluyó el debut del programa de la All Elite Wrestling en TNT y el debut de Smackdown en Fox para la WWE, terminó de la peor forma: realzando los problemas que tiene la compañía de Vince McMahon.

Aunque el interés sobre la lucha libre está en un buen nivel, dando pie a que de la nada surja una competencia para la WWE, la compañía más importante del mundo ha mecanizado al máximo la idea de que simplemente no le dará a los fans lo que quieren. Y eso quedo nuevamente en evidencia con el final de Hell In a Cell, el PPV desarrollado este domingo.

La pelea entre Seth Rollins y Bray Wyatt culminó enfureciendo a los fans, ya que la WWE optó por no dar un final, concluir la pelea dentro de la “celda infernal” sin una resolución, dando pie a que en la arena se elevaran los insultos, las peticiones de “reiniciar la pelea” o simplemente repetir tres siglas en medio de los abucheos: AEW.

El retorno de Bray Wyatt, como un conductor de un programa infantil con una personalidad demoníaca llamada The Fiend, ha sido la historia más exitosa en mucho tiempo. Y la WWE tenía todo para capitalizar.

Pero aunque el luchador no necesitaba aún una pelea por el título mundial, la WWE decidió sumar a The Fiend al evento principal de su más reciente evento. Y la única forma de asegurar su alza como personaje, era entregándole el cinturón. Más aún, eso también era lo que querían los fans, ya que la creatividad del luchador ha sido ampliamente celebrada, pese a actuar como un villano sobre el cuadrilátero.

Sin embargo, en la última pelea del PPV, rápidamente quedó establecido que Vince McMahon no daría el brazo a torcer y lanzaría un nuevo tortazo en el rostro solo porque puede hacerlo. El resultado fue el coro de la principal competencia de la WWE antes y después de que el árbitro detuviese el combate por el uso de un mazo, algo que no sucedió en cada una de las peleas de Triple H dentro de una Hell in a Cell.

La descalificación, que ahora la WWE vende como una “detención de la pelea” por parte del árbitro, inclusive fue criticada por X-Pac, quien participó en un show oficial de la WWE que seguía al evento. “Quizás no me van a invitar nuevamente a uno de estos, ¿Cómo eres descalificado dentro de una maldita celda?”, dijo el exluchador.

La arrogancia de creer que lo que los fans quieren simplemente no importan es lo que impulsó a la resolución de la pelea, con diversos reportes sosteniendo que todo fue una idea de Vince McMahon, quien habría gozado en backstage ante la reacción de los fans. Pero durante 20 años ese tipo de cosas no importaron, cortesía del monopolio que se estableció con la muerte de la WCW, pero eso ya no es así ante el debut de All Elite Wrestling.

Si Dynamite, el programa de la AEW en TNT, tiene aún más audiencia durante el próximo miércoles, la WWE solo tendrá que culparse a si misma. Si ya había dejado un mal sabor la derrota de Kofi Kingston ante Brock Lesnar, en menos de 10 segundos, lo que sucedió en Hell in a Cell es aún peor. Los únicos que pueden hacer algo son los fans que pueden hacer sentir su voz con un control remoto, pero año a año ha quedado claro que el público cautivo prefiere no hacer sentir su desazón.

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