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Antes de Chernobyl: El terror nuclear de Hadashi no Gen

6 JUN 2019 / Anime

Antes de Chernobyl: El terror nuclear de Hadashi no Gen

La película animada, basada en el clásico manga de Keiji Nakazawa, contó con una imborrable escena de destrucción por el poder atómico.


Chernobyl, la popular miniserie de HBO, no solo recuperó el interés sobre el accidente en Ucrania, sino que también sobre los efectos de la radiación, un tema que se instaló tras el bombardeo nuclear sobre Hiroshima y Nagasaki que cerraron la Segunda Guerra Mundial.

Los horrores causados por ese ataque han sido abordados ampliamente en diversas películas y series, pero la animación no ha estado ajena de sus efectos. Ya sea abordándolo desde un punto de vista histórico o como una reinvención sobre sus efectos en la sociedad japonesa como sucede en el cyberpunk de Akira.

Pero, en ese ámbito, una de las secuencias que pasó a la historia por lo crudo de su representación, involucra a Hadashi no Gen (Pies descalzos: Una Historia de Hiroshima), un drama bélico animado realizado en 1983 y que incluye una terrorífica escena que destruye todo a su paso, incluyendo cuerpos.

La película es cruda y probablemente una de las secuencias más terroríficas en lo que concierne a la destrucción causada por el poder nuclear.

Dicha película está basada en en el celebrado manga del mismo nombre de Keiji Nakazawa, a partir de sus experiencias durante la gran guerra, en una historia que se centra en un joven sobreviviente que debe enfrentar la desesperación e inclusive el rechazo ya que su padre era un pacifista.

Otro detalle no menor es que Nina Vasilenko, sobreviviente de Chernóbil, se dedicó a traducir los diez volúmenes de Hadashi no Gen para los habitantes de Ucrania, recalcando que el bombardeo de Hiroshima y el accidente en la planta nuclear compartían “un vínculo importante “.

Inclusive llegó a reunirse con Nakazawa, quien siempre criticó a la energía atómica y desastres como el que posteriormente ocurrió en Fukushima. Para Vasilenko, el impacto de la obra del japonés, tras leer el primer tomo de la versión rusa en 1991, representaba un drama demasiado familiar que dejaba en evidencia que lo que ocurrió antes, si se olvida, puede volver a ocurrir.

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