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El clon de los Sims que te permitía vivir la vida de Hugh Hefner

28 SEP 2017 / Nostalgia Pop

El clon de los Sims que te permitía vivir la vida de Hugh Hefner

En 2005 se lanzó Playboy: The Mansion, un simulador lleno de mujeres pixeladas y sexo digital. Todos los elementos para armar tu imperio desde el sofá.


Tan grande como el mito de Hugh Hefner ha sido la leyenda que envuelve la casa que se convirtió en el ícono de su estilo de vida: La Mansión Playboy.

El centro de operaciones del imperio de Hefner no solo servía como una lujosa vivienda, sino que además era conocida por sus alocadas fiestas, noches sin control y excentricidades que por mucho tiempo la elevaron como una suerte de Cielo en la Tierra para el adolescente promedio.

Varias generaciones de jóvenes necesitados de placer y exposición veían en la Mansión Playboy una suerte de Tierra Prometida a la que solo unos pocos elegidos -lo suficientemente atractivos o lo suficientemente millonarios- podían acceder.

Pero para el resto de los mortales, el año 2005 llegó una solución para satisfacer estas carencias afectivas de la mano de un videojuego producido por la misma compañía Playboy. Su nombre era Playboy: The Mansion y tal como uno puede adivinar, en centro de todo el juego está basado en la casa de los conejos, como puede apreciarse en este trailer hecho especialmente para atraer al público adolescente, aun cuando la calificación del título sugería que fuera consumido solo por mayores de edad.

En cuanto a su diseño, Playboy: The Mansion era básicamente un clon de Los Sims pero ambientado en el mundo de Playboy. Un clon que no tenía las partes más aburridas del juego de Maxxis como tener que alimentar a tus Sims, buscarles un trabajo o evitar que se quemara la cocina, sino que se iba derecho al componente social, obligando al jugador a crear relaciones de todo tipo dentro de la mansión. Y cuando decimos de todo tipo, es porque eran de todo tipo.

El jugador tomaba el control de Hugh Hefner, con su icónica bata pero bastante más joven de lo que se veía cuando el juego estaba a la venta y como desde su mansión debía dirigir su imperio. El objetivo central del juego era conseguir material para lanzar revistas cada mes, ganar dinero, expandir la mansión, hacer fiestas y repetir hasta el infinito. Hef podía entablar tres tipos de relaciones con quienes iban a su mansión: casuales, de negocios y románticas. La idea de estas relaciones era que, entre medio de las conversaciones en las fiestas, conseguir todo el material para cada una de las revistas: encontrar modelos para la portada y la foto central, celebridades para entrevistar, escritores para publicar ensayos y artículos varios.

Pero entre medio de todo el caos editorial, también había espacio para la diversión. De hecho, varios de los objetivos del juego no tenían que ver solo con la creación de nuevos números, sino que de enganchar con gente de a mansión. Acá vemos como Hefner toma menos de un minuto para conversar con una niña e invitarla a tener sexo en un sillón.

Porque sí, la gran diferencia de Playboy: The Mansion con Los Sims es que incluía desnudez pixelada sin tener que bajar parches, sino que todo lo contrario. Los visitantes de la Mansión tenían sexo en todas partes: sillones, camas, pisos, arbustos, piscinas, jacuzzis, hamacas, y hasta en la mítica Gruta, que estaba fielmente representada con sus piscinas temperadas y sus rocas, por lo menos en lo que al estándar de 2005 se refiere.

Y esto era precisamente lo que el adolescente que era capaz de crackear y modificar su copia de The Sims o de Tomb Raider solo para ver un par de pechos pixelados, soñaba tener: una suerte de muy mala película soft porno que alimentaba la fantasía de poder del mundo de Playboy.

El juego obviamente tuvo un mal pasar por la crítica, aunque eso no le impidió tener una expansión de contenido para PC, la cual agregaba Playmates famosas, nuevas fiestas y además, contenido digital sacado de Playboy. Se trataba de un contenido mucho más explícito, por lo que recibió la calificación Adults Only, la cual restringía su venta en grandes cadenas de retail.

Pero ustedes saben como funciona esto, lo prohibido siempre llama la atención y que mejor para toda una generación onanista que poder acceder tan solo colocando un disco en tu consola a la mansión donde todas tus fantasías, por muy ridículas que sean, se pueden hacer verdad.

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