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Javier Castrilli: La reaparición del inolvidable “Juez de Hierro”

5 JUL 2017 / Deportes

Javier Castrilli: La reaparición del inolvidable “Juez de Hierro”

Mientras en Chile hay árbitros que hacen distinciones entre partidos normales y superclásicos con la excusa de la "conducción", él aplicó a rajatabla la ley y orden del fútbol. También apodado como "Sheriff", volvió a la palestra al criticar el VAR y al elogiar el desempeño de Chile en la Copa Confederaciones.


Implacable, justiciero e incorruptible, el argentino Javier Castrilli fue uno de los personajes más relevantes en la historia del fútbol sudamericano en la década de 1990 y el primer toponcito de la de 2000. Por estos días, el recordado árbitro del otro lado de la cordillera ha cobrado notoriedad por los elogios a la Selección Chilena y por sus duras críticas al sistema VAR (video assistant referee).

Sus apodos de “Juez de Hierro” y de “Sheriff” nunca fueron mejor puestos. Desde el inicio de su carrera, a Castrilli le importó un cuesco la localía o la importancia del equipo al cual sancionó con un cobro. Con él, el reglamento se cumplía a rajatabla y sin reclamos. De nadie.

Cuando hacía sus primeras armas en el arbitraje profesional, le tocó arbitrar un emblemático partido entre River Plate y el Newell’s Old Boys de Marcelo Bielsa, con un estadio Monumental de Buenos Aires repleto de fanáticos de la banda sangre.

Hasta los minutos finales del primer tiempo, el marcador estaba 0-0 aunque el referee ya había mostrado cinco amarillas. La normalidad se rompió con la expulsión del “10” de River, Oscar Román Acosta, por reclamar el cobro de un foul intrascendente que le cometió a Eduardo Berizzo.

Tras la roja a Román Acosta (que tres años más tarde fue presentado como refuerzo de Universidad de Chile), el arquero de River, Angel Comizzo, se acercó para protestar por la expulsión del volante. Pero Castrilli no estaba para recibir reprimendas y el portero fue rápidamente enviado a las duchas.

El temporal de rojas no culminaría: Mientras Comizzo dejaba la cancha, Fabián Basualdo se salió de madre y encaró a Castrilli. Pésima decisión, pues también fue echado del partido por el drástico. En menos de cinco minutos, el “Juez de Hierro” dejó a River Plate -en su casa, con su gente- con ocho jugadores para la segunda mitad.

En el complemento, el elenco que dirigía Daniel Pasarella (que también fue expulsado de la banca por Castrilli) aguantó con todo -y lo más que pudo- la arremetida de Newells. Sin embargo, el físico no les dio y los rosarinos finalmente golearon 5-0 con anotaciones de varios conocidos en el balompié chileno: Alfredo Berti (ex ayudante de Marcelo Bielsa en la Selección Chilena), Fernando Gamboa (ex jugador de Colo Colo y nefasto DT de Rangers), Ricardo Lunari en dos oportunidades (ex DT de Santiago Morning y Deportes Valdivia… ah, y ex jugador de Universidad Católica), y Luka Tudor (ex seleccionado chileno mundialista Sub 20 en 1987).

Ya con el chancho completamente tirado a favor de Newells, en medio de la desesperación Jorge Higuaín metió un planchazo a Gamboa que derivó en la cuarta tarjeta roja para un River Plate que terminó con siete futbolistas.

Ni siquiera Diego Armando Maradona fue perdonado por la severidad de Castrilli. Apenas expulsado el ídolo de Boca Juniors, la barra “xeneixe” comenzó a revolver el gallinero en el estadio de Vélez Sarsfield, lo que debió ser reprimido por la policía. El partido estuvo detenido y mientras el “10” despotricaba, el “Sheriff” fue bien claro: “Conmigo, acá, Maradona no”.

Minutos más tarde, Maradona fue a pedir explicaciones a Castrilli. “Explíqueme por qué… usted no está muerto”, le inquirió, rodeado de otros futbolistas, reporteros gráficos, radiales y sapos varios. Pero no hubo caso, pues como buen jugador de Brisca, Castrilli no emitió explicación alguna.

Años más tarde, Castrilli se convertiría en un habitual de las Copa América, de las Eliminatorias, de la Copa Libertadores y los demás torneos sudamericanos, y terminaría dirigiendo en el Mundial de Francia 1998. Y mientras a este lado de la cordillera hay árbitros que hacen distinciones entre los partidos normales y los superclásicos con la excusa de la “conducción”, los reales fanáticos del fútbol echamos de menos la ley y orden del “Juez de Hierro”.

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