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Por qué José Antonio Kast no es y nunca será el Capitán América

10 JUN 2019 / Actualidad

Por qué José Antonio Kast no es y nunca será el Capitán América

El político inscribió a su partido y recibió un escudo del personaje de Marvel Comics, quien no representa precisamente a la derecha.


En el marco de la inscripción de Acción Republicana, con el objetivo de iniciar el proceso de recolección de firmas para convertir al movimiento de José Antonio Kast en un partido político,  un particular momento captó la atención en redes sociales: el político recibió un escudo del Capitán América, el popular personaje de Marvel Comics.

El momento fue captado por un Kevin, pero no Feige. “En su llegada al Servel, José Antonio Kast es recibido por unas decenas de partidarios quienes le regalan un escudo de Capitán América. Aseguró que aún falta para la carrera presidencial, pero que quiere estar en la papeleta“, explicó el periodista Kevin Felgueras.

En la oportunidad, Kast remarcó su postura de derecha, postulando que su propuesta se alejará de la ideología que seguirían los “marxistas”, ya que sus ideas estarán más asociadas a la doctrina. Más allá de que ambos conceptos van de la mano al defender “conjuntos de ideas”, quizás lo más relevante es que el Capitán América es un personaje que no sigue precisamente doctrinas.

Steve Rogers es un liberal más cercano a ideas que en Estados Unidos asocian a la izquierda y, más aún, no sigue al nacionalismo. Todo lo contrario a lo que marcó a la inscripción del movimiento de Kast, con banderas chilenas por doquier.

La disidencia de Rogers

En el primer cómic del Capitán América, el personaje golpeó a Hitler en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Su primera gran acción fue golpear nazis.

Dicha imagen ejemplifica cómo sus orígenes están ligados a la propaganda de guerra, y el panfleto pro-Estados Unidos, para ser un símbolo de la exaltación patriótica. Pero aún bajo esa idea propagandística de su etapa como cómic de guerra, batallaba contra los fascistas.

Su evolución lo llevó a instalarse como un estandarte de valores que inclusive pueden renegar de los líderes de la Casa Blanca, ser un defensor de la tolerancia, de los derechos civiles y la igualdad, además de oponerse al rechazo hacia los inmigrantes.

Aunque desde sus inicios Rogers defiende a Estados Unidos, y por eso se creó el prejuicio de que es patriota, el tratamiento de múltiples autores fomentó la idea de que es uno de los héroes más progresistas. Inclusive en un momento de la década de 1950 se dedicó a cazar comunistas, pero eso fue eliminado de su historia una vez que se estableció que el verdadero Capitán estuvo congelado en esa época.

De hecho, en su larga historia en los cómics, tres momentos son claves para entender cómo el Capitán se aleja de los conservadores de derecha y el nacionalismo, por lo que es definido como el compás moral de Marvel Comics.

En primer lugar, en la década de los setentas, e inspirado por el escándalo de Watergate, el escritor Steve Englehart ideó una historia sobre una conspiración dentro del gobierno de los Estados Unidos.

En dicha historia, Steve Rogers persigue al líder de un Imperio Secreto que quiere crear un golpe de Estado. La historia revela que es un equivalente  de Richard Nixon que termina suicidándose tras reconocer que sus ansias de poder no podían ser detenidas por legalidades.

A partir de ahí, sus cómics se desconectan de la idea de defender a un Gobierno y un decepcionado Steve Rogers asume el manto de Nómada, un héroe sin país. Como los colores de Estados Unidos ya no lo representaban, su caracterización establece que no puede seguir órdenes sin chistar. Es lo que pasa, por ejemplo, en la película del Soldado de Invierno.

Otro punto es una historia mucho más reciente. En el evento Guerra Civil, que dividió a la comunidad superheroica a mediados de la década pasada, el Capitán América se niega a firmar el acta de registro de superhéroes que exigía que los héroes revelasen sus identidades secretas y estuviesen alineados con las exigencias del Gobierno.

Rogers, cortesía de su nombre, es visto como alguien que estará del lado de la “voz del pueblo” que pide que los héroes respondan tras un grave incidente que costó vidas inocentes. Pero no. El Capitán se niega y se une a la disidencia que es vista como un frente extremista de superhéroes que se niegan a acatar el nuevo régimen imperante.

Esa situación lo lleva a entrar en conflicto directo con Iron Man, quien está del lado del Gobierno y lidera la persecución de los enmascarados que no quieren firmar y ponen en riesgo su visión de orden dentro de la ley.

El último ejemplo es mucho más reciente y refleja que el Capitán América es una idea que no depende de un individuo. Una vez que Steve Rogers envejece cuando su suero de supersoldado deja de funcionar, es reemplazado por su amigo: el afroamericano Sam Wilson.

En su rol como nuevo Capitán, Sam se pone al margen de varias agencias de inteligencia, pues considera que se han corrompido como respuesta a “la guerra contra el terror”, y ayuda a los inmigrantes indocumentados que son perseguidos por supremacistas blancos. En Fox News los alegatos fueron múltiples, pues desconocían la historia del Capitán.

Y para finalizar, cuando Steve Rogers fue corrompido por la acción de un cubo cósmico, saltó precisamente a un escenario diametralmente diferente al de sus verdaderos ideales, creando su propio Imperio Secreto y liderando nazis. Es lo que dio pie al momento “Hail Hydra” que trastocó todo lo que representa.

Con todo lo anterior en cuenta, y más allá de que una nota en Las Últimas Noticias sostenga que el logo del Partido Republicano “se parece” al escudo del Capitán América,es inevitable hacer la corrección sobre lo que realmente fue y es el Capitán América.

Quizás por eso también haya quienes remarquen que el logo en realidad no se parece al escudo del Capi y es “idéntico” al de Avanzada Nacional, partido que elevaba la figura del dictador Augusto Pinochet y que fue presidido por Álvaro Corbalán, militar de la Central Nacional de Informaciones, condenado por violación a los derechos humanos en el Penal de Punta Peuco. La similitud salta a la vista:

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