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Una de pistolas: Los mejores juegos de la Nes Zapper

13 AGO 2017 / Videojuegos

Una de pistolas: Los mejores juegos de la Nes Zapper

Desde el clásico Duck Hunt al Wild Gunman, recordamos aquí a la época de la pistola de Nintendo.


Aunque los shooters en primera persona, como los de las saga Call of Duty o Battlefield, son uno de los tipos de videojuegos más populares de la actualidad, hace tres décadas existían algunas propuestas que literalmente permitían dispararle a la pantalla haciendo uso de una pistola.

En la época del Nintendo Entertainment System, o simplemente Nintendo para los amigos, pasábamos incontables horas haciendo caer patos virtuales con el NES Zapper.

A partir de su gatillo y su fotodiodo, un dispositivo fotosensible que estaba en el cañón de la pistola, se daba pie a una pistola de luz que registraba niveles de luz desde las viejas teles CRT que contaban con tubos de rayos catódicos.

Para entender cómo funcionaba la pistolita, tengan en cuenta el siguiente proceso que explica How To Geek:

Al apuntar y apretar el gatillo, la NES enviaba una pantalla negra invisible para el ojo humano durante un solo cuadro. En ese proceso, los objetivos eran marcados con recuardros en blanco.

Para que nuestro disparo fuese efectivo, todo dependía de si el fotodiodo lograba reconocer la existencia de una cambio de negro a blanco. Si lo hacía, la pistola enviaba una señala a la consola avisando que se había apuntado a la zona de disparo correcta. De lo contrario, no habíamos acertado y estábamos cada vez más cerca de que el maldito perro se riese de nosotros.

De ahí que el mecanismo de la NES Zapper dependía de la latencia específica que tenían los televisores CRT para funcionar y por eso no es algo que pueda utilizarse con los televisores de alta definición de la actualidad. Pero no por eso vamos a olvidar su maravillosa tecnología.

Aunque no hubo muchos juegos que utilizasen esta tecnología, ya que no fueron más de una veintena, hay algunos juegos que queremos recordar.

DUCK HUNT

Probablemente el más clásico de todos y, de hecho, ya lo he mencionado en esta nota. Fue un juego tan popular, que llegó a ser lanzado en un pack que además incluía a Super Mario Bros.

El objetivo de este título producido por Gunpei Yokoi, quien diseñó el primer Game Boy, era hacer uso de las tres balas que teníamos por ronda para disparar a los patos, de cabeza verde o morada, que aparecían en la pantalla. Todo esto para pasar a la siguiente etapa y evitar que el perro soltase su molesta risa cuando fallábamos.

Para superar el primer nivel, había que eliminar al menos a seis patitos que no tenían oportunidad en contra nuestra. Pero obviamente el juego posteriormente elevaba la dificultad. Más patos, más velocidad, más risas. Te odio maldito perro.

Duck Hunt, cuya música fue compuesta por Hirokazu Tanaka, también incluía un modo para destruir discos, pero era mucho menos utilizado que el modo principal anti-animalista.

HOGAN’S ALLEY

Siguiendo la simpleza de Duck Hunt, en Hogan’s Alley el objetivo era bastante simple: disparar a los bandidos, nunca dañar a los civiles. Es básicamente una prueba de tiro al blanco para demostrar que tienes pasta de policía.

Los blancos a eliminar eran representados por tres gángsters. Uno con pinta de pantillero, otro con apariencia de miembro de la cosa nostra y un último maleante más clásico. Todos con armas, apuntándote.

Lo que había que evitar era disparar a una mujer, un policía y un profesor. Acertarles implicaba perder una vida y acercarse a la pantalla de game over.

El juego, desarrollado por Intelligent Systems, también incluía posteriormente una pantalla en la que se avanzaba por la ciudad y un bonus en el que desde la izquierda aparecían latas a las que había que dispararles, para evitar que cayeran al suelo y lograr llevarlas hasta una zona de puntuación.

FREEDOM FORCE

Varios terroristas con el rostro cubierto se han hecho del control de un aeropuerto y es deber de Rad Rex, y su arma calibre .38, salvar el día.

Esa es la premisa de Freedom Force, un juego desarrollado por Sunsoft y que seguía la lógica de disparar a los bandidos y evitar dañar a sus cautivos.

La pantalla se movía de izquierda a derecha, permitiendo que los terroristas apareciesen sorpresivamente, dando poco margen para el error. Con etapas en el aeropuerto o la propia ciudad, ventanas y puertas daban pie a una zona de guerra para evitar la victoria de los encapuchados que, al ser impactados, recibían una mancha de sangre.

Niños en patinetas, mujeres apresadas y hasta ejecutivos marcaban la escena del juego, que además incluye la posibilidad de adquirir items al disparar a un costado de la pantalla.

BARKER BILL’S TRICK SHOOTING


Este era un juego para los más pequeños y quizás por eso no era el más masivo. A grandes rasgos era una propuesta de minijuegos que permitía disfrutar pantallas de desafío en estilo carnaval.

Una etapa permitía dispararle a globos, en otra había que acertar a platos y la tercera presentaba un desafío en el que diversos objetos caían desde ventanas. Por último, una última opción reunía a todos los niveles anteriores.

Este fue uno de los últimos juegos desarrollados por Nintendo para la Zapper y aunque es mucho menos conocido, representaba una apuesta más pulida que sus predecesores. Pero claro, siempre en un apartado más infantil.

WILD GUNMAN

Volver al Futuro II. Esa fue al menos para mi la puerta de entrada a este clásico, que fue mi juego favorito para hacer uso de la pistola de Nintendo.

A grandes rasgos, no se diferencia mucho en la variedad de sus modos de juegos respecto a Hogan’s Alley o el mismo Duck Hunt, pero su gran gracia es que permitía hacer caer enemigos al más puro estilo western.

En su desafío principal se trata de duelos 1 a 1 en los que había que apretar el gatillo primero para lograr la recompensa. Además, el juego también incluía algunos elementos de humor. Siempre recordaré, por ejemplo, que a un enemigo se le caían los pantalones al derrotarlo.

Wild Gunman, que originalmente fue un juego de arcade que salió en 1974 a partir del trabajo comandado por Gunpei Yokoi, también permitía enfrentar a dos forajidos a la vez e incluía un bonus en el que había que derrotarlos en la fachada de un Salón. Todo un clásico.

 

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