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Jugadores del recuerdo: ¡Volvió el Pistola Flores!

6 MAR 2017 / Deportes

Jugadores del recuerdo: ¡Volvió el Pistola Flores!

El ex emblema de Santiago Wanderers es uno de los participantes de MasterChef. En Mouse recordamos las andanzas del también ex jugador de "La Roja".

Tal como en sus mejores años como futbolista, Cristián “Pistola” Flores volvió con todo. Esta vez, no fue dentro de una cancha, sino como uno de los concursantes de Masterchef. Eso sí, la verdad es que la cocina nos importa muy poco en esta nota, por lo que este relato se centrará sólo en recordar a la figura deportiva que logró su mayor protagonismo en la década de los 90 y parte de la de 2000.

LA CARRERA DEL PISTOLA

Flores, cuyo apodo de “Pistola” derivó muchas veces en “Piscola” (sobre todo en las galerías del equipo rival), está plenamente identificado con Santiago Wanderers. Además, defendió con éxito a clubes como Everton, Santiago Morning, Colo Colo, Atlante e Irapuato, estos dos últimos de Mexico.

Además, formó parte de la Selección Chilena de Nelson Acosta, durante el proceso clasificatorio al Mundial de Francia 1998. Y sí: jugó más que Oscar Lee Chong con 34 minutos ante Bolivia; pero menos que otros cracks del recuerdo como Wilson Contreras o Luis Chavarría.

“Pistola” fue un aguerrido volante de quite, aunque también se las ingenió bastante bien para jugar en la defensa, ya sea como líbero o stopper. Muy de vez en cuando llegaba al gol (en el reality de cocina confesó que “hice siete cagás de goles“). Guardando todas las proporciones del caso, su juego se asemejaba al de Gary Medel por su polifuncionalidad en los mencionados puestos y por lo aguerrido de su carácter, aunque sin la técnica ni velocidad del “pitbull”.

Eso sí, la indisciplina también lo rondó con frecuencia. Por ejemplo, en Wanderers varias veces fue multado por llegar atrasado a los entrenamientos. Y como el chileno es “creativo”, ahí surgió la fama de “Piscola”.

De este modo se explica que, por ejemplo, a la hora de hacer un balance tras su paso por Santiago Morning -que lo catapultó a Colo Colo- enfatizara a La Cuarta en enero de 2000 que “cuando llegué al ‘Chago’ me pidieron buena conducta y responsabilidad y yo me porté terrible de bien“.

El mejor momento de Flores fue su llegada al Atlante mexicano. En una entrevista con El Mercurio de Valparaíso en enero de 2001, confesó que “ya no me interesa la noche” y que “acá gano cinco o seis veces más de lo que ganaba en Colo Colo. Y eso que de los dieciseis que entramos en la temporada 2000, yo tenía uno de los cuatro sueldos más altos. Imagínate que en seis meses jugando acá gano lo que gané en diez años en Chile y me pagan cada quince días“. Por esos días, en el fútbol chileno los problemas de atrasos en los pagos de los sueldos eran aún frecuentes.

En la misma entrevista, manifestó que “así como estoy jugando podría jugar hasta los 36 años. De volver a Chile me gustaría jugar en Wanderers (…) para que vean el cambio que he tenido (…) Lo que pasa es que en Wanderers tuve muchos problemas de disciplina, cuestiones de niño chico. Yo ya he visto lo suficiente en el fútbol, ni siquiera me arriesgaría a meterme en algún problema. Además porque tengo hijos y armé mi buena familia. Estoy tan metido en eso que ya ni me interesa la noche, no tomo trago hace tres años y eso los dirigentes lo saben“.

FUERA DEL FÚTBOL

En septiembre de 2003, Flores fue internado en el hospital Carlos van Buren: “Iba subiendo como a las tres de la tarde a almorzar a la casa de mi tía que me estaba esperando y allí estaban esos compadres que tocan… (se detiene por algunos segundos) ¡los organilleros!, y se pararon a pedirme plata. Yo pienso que son como de mala suerte, porque donde tocan generalmente se muere un viejito; les dije que por eso no les iba a dar nada, y uno de ellos me trató mal, yo lo insulté también, y me pegó un fierrazo en la cabeza altiro. No alcancé a decirles nada más, sólo que no les iba a dar plata porque traían mala suerte y él me pegó un fierrazo, como que se sintieron discriminados“, contó a El Mercurio de Valparaíso.

Sin embargo, en una reciente entrevista a AS, reveló: “Yo estuve con problemas graves de droga, eso no lo he contado ni en la iglesia. Es primera vez que hablo de esto. Tuve dos preinfarto, estuve grave y en el hospital negaba por lo que iba, pero en realidad casi me morí por sobredosis. Es algo que siempre he tratado de ocultar, pero ahora que soy hijo del Señor no tengo miedo a contarlo, empecé una vida nueva“.

No fue lo único que contó en esa oportunidad: “En Wanderers ganaba 1,4 millones, en Everton y en el ‘Shago’ 1,2, en Colo Colo 4 y en México 26, más premios semanales que eran de ocho o nueve millones. Llegué a tener una cuenta de 600 millones de pesos, pero si hoy me preguntas qué quedó de eso, te digo que con suerte me quedó la casa y una buena familia, que es mi gran joya”

“Tuve varias casas hasta con piscina, autos y tres negocios: un minimarket, un local de pescados y una compraventa de autos. ¿Qué pasó? Todo esto lo fui dejando en manos de otras personas, para ayudarlos, para que sacaran sus porcentajes, pero se les pasó la mano, me terminaron cagando y me dejaron sin nada. Terminé durmiendo en una pieza de cuatro por cuatro, con colchones en el suelo y con todos los muebles amontonados“, dijo.

Ahora, Cristián Flores retornó a la escena pública soñando con convertirse en el amo de la cocina, mientras por televisión lo ven sus niños de la escuela de fútbol “Pistola Flores” en Valparaíso. Un personaje que fue noticia dentro y fuera del campo de juego, y que hoy se ha parado después de dolorosos porrazos. Crack.

EL ORIGEN DEL APODO

En Master Chef, “Pistola” explicó el origen de su apodo. Y no es por conflictivo ni por “choro”, sino por un regalo de navidad bastante especial. En síntesis: Flores creció en un hogar pobre y era hijo de madre soltera. Para una navidad, el pequeño Cristián pidió de regalo una pistola de juguete, pero la mamá no tenía dinero para cumplir el deseo.

Por este motivo, la mujer talló durante una semana un trozo de madera hasta convertirlo en una pistola de juguete. Esta historia se supo en el barrio y ahí nació el sobrenombre “Pistola”. Un grande.

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