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Kenneth Aston: El teniente coronel de la “Batalla de Santiago”

9 JUN 2017 / Deportes

Kenneth Aston: El teniente coronel de la “Batalla de Santiago”

El árbitro del partido Chile-Italia del Mundial de 1962 fue quien inventó las tarjetas amarillas y rojas que actualmente se utilizan. Conoce la historia.


De todos los momentos imperdibles que dejó la Copa del Mundo Chile 1962, uno de ellos fue la “Batalla de Santiago”. La historia es más o menos conocida, y seguramente será aludida en la serie “62 La Historia de un Mundial”: La Selección Chilena derrotó 2-0 a Italia, en un partido que se “calentó” tras la descripción que hizo un diario peninsular sobre nuestro país en una nota titulada “Santiago, el confín del mundo: La infinita tristeza de la capital chilena”, que describía episodios como “desnutrición, prostitución, analfabetismo, alcoholismo, miseria”. Además, en ese mismo duelo se hizo famoso el puñete sin sanción que le propinó Leonel Sánchez a Mario David.

Uno de los personajes menos nombrados de la “Batalla de Santiago” -pero no por ello carente de importancia- es el árbitro de aquel partido, el inglés Kenneth Aston. O Ken Aston, como se le conocía en su país, a quien hoy se le sancionaría por no haber expulsado al goleador chileno por la agresión que vio todo el Estadio Nacional menos él. Por el contrario, el británico sí mandó al camarín a dos italianos, además de pedir en tres oportunidades la acción de Carabineros para poner orden en la cancha.

De acuerdo a un testimonio recogido por la FIFA, Ken Aston recordó así el violento partido de junio de 1962: “En Santiago me limité casi a contar los puntos de las maniobras militares del campo. Mi función no recordó nada a las tareas de un árbitro”. Aquello tenía sentido, pues el referee había sido teniente coronel durante la Segunda Guerra Mundial. En 1997 se le otorgó la Orden del Imperio Británico.

Aston observa una de las tantas peleas del partido entre Chile e Italia de 1962.

Después de pitar la “Batalla de Santiago”, Aston dejó el uniforme negro en 1963. En todo caso, sus nexos con el arbitraje no cesaron, al punto que para el Mundial de Inglaterra 1966 fue designado como integrante de la Comisión de Árbitros de dicha Copa del Mundo.

TODO EN UN SEMÁFORO

Hasta el Mundial de 1966, las expulsiones eran Verbales. Antonio Rattín, capitán de la selección de Argentina, se negó a salir de la cancha tras haber sido expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein, en el primer tiempo del partido jugado en Wembley ante Inglaterra. El argumento del transandino para no irse era simple: no entendía lo que le estaba diciendo el juez, por lo que no se daba ni siquiera por amonestado.

Kenneth Aston, quien además era el responsable de todo el arbitraje de la Copa del Mundo inglesa, debió bajar hasta el campo de juego y resolver la situación de forma diplomática. Finalmente, Rattín se fue al vestuario -aunque en el camino se sentó cinco minutos en la alfombra roja del palco de la Reina de Inglaterra, que estaba ausente, y luego le hizo un leve “Pato Yáñez” al público local- y el partido pudo continuar.

De terno, Aston interviene para que Rattín deje la cancha de Wembley.

Rattín rememoró así aquella expulsión: “Yo veía que cobraba todo a favor de Inglaterra este señor alemán. Bah, señor no. Retiro lo dicho. Este guacho les daba todo a ellos: corners, foules. Hasta inventaba manos. Todo para los locales. Ante eso le muestro el brazalete de capitán y durante varios minutos le pido un intérprete para pedirle explicaciones. Entonces me acuerdo que a los 35 minutos del primer tiempo Roma saca una pelota del arco, se la pasa a Marzolini a la izquierda. Yo le insisto al juez con que entre un intérprete y me expulsa”.

“No lo podía creer. Me quedé parado en el medio del campo y mis compañeros me rodearon para que no me echen. Pero entonces entró el vicepresidente de la FIFA y varios dirigentes más. Y no tuve otra que irme al vestuario”.

Esta situación protagonizada por Rattín no le fue indiferente para Aston, quien se comprometió a estudiar un mecanismo para evitar la barrera idiomática entre el arbitraje y el fútbol. Y fue en un semáforo de una esquina londinense donde halló la solución: “Mientras conducía por la calle Kensington de Londres, el semáforo se puso en rojo y pensé: ‘Amarillo’, puedes aún pasar, ‘Rojo’, alto, fuera del terreno”.

Las tarjetas amarillas y rojas debutaron en el Mundial de México 1970. En tierras aztecas, sólo se mostraron amarillas. Cuatro años después, en Alemania 1974, recién se utilizó la roja: contra Carlos Caszely en el pleito inaugural.

En todo caso, las tarjetas no fueron el único invento atribuido al árbitro de la “Batalla de Santiago”. La existencia de árbitros reemplazantes (para casos de lesión) y los letreros con los números utilizados para los cambios también se deben a Aston, quien posteriormente se dedicó a la formación de otros referees en Inglaterra.

Kenneth Aston murió el 23 de octubre de 2001 a la edad de 86 años. Además, fue quien arbitró el primer partido de Chile en el Mundial 1962 ante Suiza.

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