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La camiseta que jamás volverá a utilizar Unión Española en la historia de la vida

26 MAY 2017 / Deportes

La camiseta que jamás volverá a utilizar Unión Española en la historia de la vida

Los rojos ocuparon un criticado modelo que trae el peor recuerdo a los hinchas de Santa Laura: El descenso de 1997.

La historia no se trata de hacer un recuento sólo de los momentos felices. La amargura y la tristeza también son parte de la vida, y deben ser relatadas para aprender de los errores. Y es así como recordaremos el episodio más triste de Unión Española en sus 120 años que acaba de cumplir: El descenso a la Primera B en 1997.

Sólo tres años antes de la desgracia, los rojos de Santa Laura habían protagonizado una gran Copa Libertadores. En el torneo continental se dieron el lujo de eliminar al Cruzeiro de Ronaldo (el bueno) y cayeron estrechamente ante Sao Paulo dando dura pelea. El plantel, dirigido por Nelson Acosta, contaba con cracks como José Luis Sierra, Juan “Candonga” Carreño, Rodrigo “Pony” Ruiz, Pablo Galdames, José Luis Sánchez, Mario Lucca, Mario Salas, Juan Carlos González, Ricardo Perdomo, Carlos Morales y Cristián Montecinos.

Esa gran campaña en la Copa Libertadores derivó en que casi todas sus figuras fueron transferidas, incluso algunos al extranjero (como Sierra a Sao Paulo). El problema para Unión Española fue que a quienes ficharon como sus reemplazantes nunca estuvieron a la misma altura (en 1996 por ejemplo llegó Casiano del Valle, delantero parguayo de alta capacidad para generarse ocasiones de gol y alta efectividad para echarla afuera). Y para 1997, el bajo nivel de los refuerzos se agudizó.

EN HELICOPTERO

El torneo de Primera División de 1997 vivió un gran cambio, pues se dejaron los torneos largos para dar origen al Apertura y al Clausura. A principios de ese año, ante unas ocho mil personas, se realizó en el estadio Santa Laura la “Noche Roja”, donde fueron presentados los refuerzos chilenos Ronald Yávar, Luis “chamaco” Bustos, Mauricio Pozo, Daniel Fuentes, Joel “bíblico” Molina y Jaime Ramírez. No eran la mejor generación de la historia del fútbol chileno pero tampoco lo peor.

Lo penoso vino desde el extranjero. Esa noche, los foráneos que estaban llamados a ser figuras descendieron en helicóptero a la cancha y fueron presentados y aplaudidos. Sus identidades: José María Castro y Claudio Spontón (argentinos) y Enzo Azambuja y Héctor Morán (uruguayos). Lo que viene ahora es un párrafo para cada uno de estos quesos:

José María Castro: Fue capitán de la Selección Argentina en el Mundial Sub 16 de Escocia 1989. Antes de llegar a Unión Española jugó en Deportivo Cali. Después sería entrenador de Ferrocarril Oeste. Jugó tres partidos en Primera División por los de Independencia.

Claudio Spontón: Delantero que llegó desde San Martín de Tucumán y que antes había jugado en Platense y River Plate. Posterior a su magro paso por Unión Española (Jugó nueve partidos en Primera División), militó también en Lanús, Deportivo Español, Gimnasia y Tiro de Salta, Alianza Lima, Olimpo, Instituto de Córdoba, Acasusso y Estudiantes de Río Cuarto.

DATO FREAK: Diez años después, Claudio Spontón volvió a Unión Española como ayudante técnico del entrenador Marcelo Espina.

Enzo Azambuja: Mediocampista charrúa que sería el creador el equipo. Jugó ocho partidos. Más tarde, en su país tuvo problemas de dopaje.

Héctor Morán: Apodado como el “indio”, como buen defensa central uruguayo se encargó de repartir y de dar hasta que doliera. Jugó nueve partidos y fue expulsado en una oportunidad. A diferencia de los anteriores, eso sí, traía pergaminos más o menos decentes. Entre ellos, fue campeón con Nacional de Montevideo de la Copa Libertadores 1988 (fue expulsado en la final).

Estos cuatro extranjeros tuvieron tan mal rendimiento que se les rescindió a mitad de temporada. Tampoco siguió el entrenador Guillermo Páez, quien fue relevado por la dupla técnica compuesta por los paraguayos Roberto Paredes y Rogelio Delgado. A esas alturas, Unión Española ya transitaba en los últimos lugares.

LA CAMISETA MUFA

Para intentar enderezar el rumbo, para el Clausura del segundo semestre de 1997 fueron fichados el delantero argentino Mauricio Giganti, quien tuvo un desempeño bastante decente, y el arquero paraguayo César Velásquez, también de correcto rendimiento.

A pesar de que sólo tres años antes se habían transferido a las figuras de la Libertadores, no había mucho dinero en Unión Española. Por eso, la dirigencia optó por privilegiar la cantera. Y fue así como jugadores jóvenes como José Luis Jerez, Rodrigo Valenzuela, Julio Gutiérrez, Ricardo Queraltó, y Juan Pablo Úbeda debieron bregar con la presión de evitar un descenso que de todos modos se consumaría.

Pero hubo otra decisión dirigencial que causó polémica y que nunca más se tomará en la historia de la vida de Unión Española: a la camiseta se le agregó una franja lateral azul, motivo de enojo para los hinchas que expresaron su rechazo por la alteración de uno de sus máximos emblemas.

Y esta camiseta no tardaría en ser considerada como la de la mala suerte. Porque no sólo fue el descenso, sino quien prácticamente dio la palada final.

José Luis Sierra, ídolo e hincha confeso de Unión Española, jugaba en 1997 por Colo Colo. Y a poco del final del torneo, anotó el gol que significó la derrota de los hispanos en un partido que era clave por la permanencia. Aquella caída dejó a los rojos con una microscópica posibilidad de salvarse si es que en la última fecha derrotaban a Deportes Antofagasta como visita y se daban otros impensables resultados.

Sin embargo, Unión Española perdió la categoría en el norte, justo en el año en que la institución que llegó a ser subcampeona de América en 1975 cumplía su primer centenario.

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