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La olvidada época de los “chocos” y chascas “pichangueras” en el fútbol chileno

26 FEB 2018 / Deportes

La olvidada época de los “chocos” y chascas “pichangueras” en el fútbol chileno

En la actualidad, poco queda de los futbolistas que realizaban sus destrezas con la melena al viento. Recuerda a algunos cracks que lucieron sus peculiares peinados en nuestras canchas.

En el fútbol chileno de los 90 no existían los “princesos”. Si en la actualidad los jugadores andan preocupados del ir al barbero, del perfume, del gel, del tatuaje, de las calugas, de la ropa de marca y de mantener un corte que va desde la “sopaipilla” a lo “Arturo Vidal”, hace un par de décadas los cracks eran mucho más relajados con el look, en una época en que los peinados más destacados eran las clásicas chascas “pichangueras” y “chocos”.

La mitología cuenta que el pelo largo en el fútbol fue importado por los jugadores argentinos, de quienes se dice estaban influenciados por músicos como Gustavo Ceratti pero más aún por grupos de cumbia tales como Commanche.

Marcelo Pablo Barticciotto, un híbrido entre Cerati y banda cumbianchera.

En general, los futbolistas del otro lado de la cordillera fueron quienes más se preocuparon del pelo largo. Las malas lenguas dicen que Rubén Dundo mantenía brillantes sus chascas usando palta. Así lo confesó en una entrevista concedida a La Cuarta. “Jejejé, sí. Es que lavarse el pelo en la altura y luego de entrenar en doble turno, la caballera se resecaba. Claro que, para para ser sinceros, no sirvió de nada y el pelo se cayó igual”, respondió al diario hermano en 2015.

Otros argentinos eran más vanidosos aún. Incluso sospechosamente rubios como Sergio Gioino, quien apenas puso un pie en Osorno fue bautizado como “Koleston”.

El de la pelota al medio es “Koleston” Gioino.
“Koleston” cuando era lolito…

Aunque también hubo rubios naturales, como el defensa Pablo Lenci (ex Coquimbo Unido, Universidad Católica, Santiago Wanderers, Palestino, entre otras instituciones)

Vaya defensa: Luis Fuentes, Marcelo Zunino y Pablo Lenci (los tres juntitos arriba).
Lenci en acción.

El pelo largo, en todo caso, no es exclusivo de Argentina. Los famosos “chocos” parecen ser auténticamente chilenos, y provienen -localmente- de los helados “choco Panda” que eran vendidos por ambulantes provenientes de sectores populares que mantenían el singular peinado. Eso sí, el origen del verdadero Choco Panda viene de los músicos pop británicos posteriores al punk. De ahí llegó a Argentina y luego cruzó la cordillera.

Ramón “Peraca” Pérez es uno de los más fieles exponentes del “choco” chileno.

Y aunque son los menos, las “pichangueras” clásicas se resisten a morir en nuestro fútbol. En las temporadas recientes, en Cobreloa coincidieron los volantes Cristián Pavez y Arturo Sanhueza. Pero no han sido los únicos.

Cristián Pavez celebra con las chascas al viento mientras es observado por los chocos de Arturo Sanhueza.
Felipe Báez es el embajador de las chascas en la Segunda División Profesional. En 2017 defendió a Deportes Recoleta.
El pelilargo Sebastián Montesinos en sus años en Ñublense.

Las que vienen son apenas algunas fotos de exponentes de las “pichangueras” más célebres de los 90 ¿Qué jugador crees que debió ser incluido en este recuento? Coméntalo con nosotros.

Un chascón notable: Néstor Gorosito.
Cristián Traverso, parado al extremo derecho.
La pichanguera acompañó toda la vida a Marcelo Ramírez. Eso sí, antes fue negra…

 

Raúl Aredes luce la “pichanguera” con Marcelo Salas.

 

Omar Gómez en su paso por Deportes Antofagasta. También defendió a Huachipato y otras instituciones. Es paraguayo nacionalizado, de origen argentino. Lo apodaban “che-paragua”.

 

Lizardo Garrido, exponente clásico de la chasca pichanguera.
José Horacio Lugo trajo sus chascas desde Argentina.
Gabriel Coca Mendoza, otro chascón de nuestro fútbol.
Fabián Brizuela movió sus mechas en Deportes Concepción y Lota.
Juan Carlos Kopriva la descosió en La Serena y Everton.
Gustavo Poirrier fue figura en Wanderers, Deportes Temuco y otros clubes.

 

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