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Lágrimas de alegría: el día que Ippo se convirtió en boxeador

17 OCT 2017 / Anime

Lágrimas de alegría: el día que Ippo se convirtió en boxeador

Hace exactamente diecisiete años Ippo Makunouchi dio los primeros pasos de su carrera como boxeador. Ante Ichirou Miyata, quien posteriormente se convertiría en su archirrival a lo largo de la serie, pisó por primera vez un cuadrilátero.


El 17 de octubre del 2000 se emitió “Ureshi Namida”, el tercer capítulo de Hajime no Ippo, Espíritu de Lucha en Latinoamérica. Episodio marcado por el debut en el box de su protagonista. Así, frente a la atenta mirada de Takamura y del mismísimo propietario y entrenador del recinto, Genji Kamogawa, Ippo mostró sus primeras armas dentro del ring.

Su misión era convencer al entrenador de que tenía madera para ser un boxeador. Una tarea, en aquel momento, titánica: tan sólo era un principiante, no conocía ni por asomo las bases del deporte. Y peor aún: se enfrentaba a uno de los talentos más prometedores de su generación.

Kamogawa, además, no confiaba en él. El veterano estaba convencido de que Takamura cometía un error al llevar a este joven a su gimnasio, por lo que decidió enfrentarlo rápidamente a Miyata para que entendiese lo peligroso que era el boxeo. Ippo tenía todo en contra.

Sin embargo, pese al duro escenario, su motivación pudo más: Ippo buscaba darle un vuelco a una vida marcada por el bullying. Era un estudiante que sufría constantes abusos y palizas por parte de un grupo de rufianes. El boxeo, entonces, se planteaba como una chance inequívoca para revertir la situación.

Además, Takamura lo apoyaba. Días antes, el peso medio descubrió en Ippo a un joven tímido, pero con un espíritu de lucha envidiable. Le prometió llevarlo al gimnasio siempre y cuando lograse dominar la técnica del jab, atrapando diez hojas con sus puños, antes de que éstas cayeran de un árbol. El plazo límite era de una semana. Ippo no decepcionó.

El trámite del combate, como se esperaba, perteneció completamente a Miyata, quien logró derribar en varias oportunidades a Ippo. Pero ésa fue la virtud del novato: siempre levantarse. Sin importar el duro castigo que recibió, incluso tras sufrir un golpe en el mentón, Ippo sorprendió a todos los presentes aguantando, poniéndose de pie una y otra vez.

Cada minuto que pasaba, la valentía del principiante llamaba más la atención de Kamogawa, quien tras la pelea, no dudó en sumarlo al gimnasio. “Takamura, me he dado cuenta que has descubierto a un verdadero campeón. Es muy raro en estos días encontrar a un aspirante al box que tenga buena pegada y mucha resistencia. Dile que puede venir a partir de mañana, le enseñaré a ser un verdadero boxeador”.

Tras el anuncio de Takamura, entre lágrimas, Ippo agradeció la oportunidad y vio iniciado el camino de su notable carrera.

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