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Sailor Moon, sueños y el regreso a casa: Esta es la ruta de Lorena Miki

5 JUN 2019 / Personajes

Sailor Moon, sueños y el regreso a casa: Esta es la ruta de Lorena Miki

La periodista y panelista de #MouseLT y Abrazo de Gol habla de sus días en Maipú, su amor innegociable por los perros y cómo ha hecho para sobrevivir en televisión sin ceder a sus exigencias.

De La Rosa, Lorena, abre los ojos en Maipú. Se durmió a las 2 am la noche anterior, un mal que acarrea desde niña. Son las diez de la mañana y su perro, Dagoo, un quiltro que adoptó hace ya un par de años, revolotea junto a la cama. Es hora de tomar desayuno para Lorena y el can, que la acompaña cada mañana en la primera comida. “Soy como Lucho Jara, me encanta el pan con mantequilla. Lo acompaño con un tecito”, dice la animadora oficial de Comic Con Chile, panelista de #AbrazoDeGolCDF y el webshow #MouseLT.

De ahí, revisa la pauta de sus programas, besa a su perro, mira las novedades de internet y se lanza a la calle. Camina al paradero y, de vez en cuando, la gente la reconoce arriba de una cuatrocientos y algo. “Es lo más normal del mundo para mí andar en metro o micro”, dice.

Para ella su vida es una serie. Cuando hay conflictos, bajones o las cosas no resultan como esperaba, se lo atribuye a “bajas de rating” que la obligan a sufrir un poco, pero su lema es que siempre es transitorio. Para su suerte, este ha sido un año de buen rating. Calmo, con trabajo y proyectos en el horizonte. Lorena Miki, como es conocida, cuenta que ha podido darse tiempo para hacer cosas que antes no podía: esa ruta al paradero de la micro la ha ido perfeccionando de manera de saludar y acariciar la mayor cantidad de perros posibles. “Primero el flaquito, que es el perro del pasaje. El Mateíto, que es mi vecino. Después hay un boxer que pensé que era bravo, pero no. Es un amor y nos hacemos cariño por la reja. Y después, casi llegando a la micro, hay uno blanquito con el que también juego. Tengo que salir con tiempo”, dice.

La Doña en la TV

Lorena -odia que le digan “Lore”- empezó haciendo su práctica en Pelotón Vip, programa animado por Karen Doggenweiler, una de sus conductoras favoritas de la tv y con quien guarda ciertas similitudes a la hora de hacer los programas, sobre todo, en el humor. Nadie la pudo sacar de la tv, una vez que entró. Trabajó en Pelotón Vip II y Pelotón Vip III. De ahí estuvo en Factor X y, posteriormente, en ETC TV, SQP, Intrusos y hoy en CDF, donde bromea junto a Eduardo Fuentes cada tarde y ha conseguido que el sonidista del programa tenga un sampleo especial dedicado a su contagiosa risa.

“En la tv hay de todo. Gente muy linda, muy bakán. Por ejemplo Isabella Marchesse, quien me maquillaba y hablábamos de Sailor Moon. La Ale Valle, que es muy amiga y también puedo contar con ella. Pero hay gente muy superficial y eso me da pena. Hay veces en que digo ‘qué hago aquí’. Cuando la gente habla sólo de cosas muy superficiales y no hay ningún trasfondo. Cuando sólo es eso, como que a mí en verdad me da pena. Y cuando la apariencia es más importante a la hora de ganar un trabajo para mí también ha sido difícil”, dice.

¿Cómo? ¿Cuándo? 

Hubo una parte de la que me llamaron y me exigían usar falda y escote para participar. Obviamente yo no acepté porque no es lo mío. Nunca voy a aceptar un trabajo donde me exijan como vestirme, ya sea que me pidan ir formal, con taco o lo que sea. Yo soy súper frontal, llego a ser pesada por eso, pero me enseñaron que los valores estaban primero y que mi trabajo tiene que hablar por mí. Ha sido un camino demasiado lento y demasiado difícil, porque no le debo nada a nadie más que a mi trabajo. De repente hay gente que negocia con las bubis en la mesa. Por desgracia hay gente que aún valora más eso que la responsabilidad, que aprender o haber estudiado. Pero siento que he hecho un camino correcto y estoy muy contenta donde estoy.

Siempre hablas de cómo el color de pelo o tu forma de ser -frontal- te ha abierto y cerrado puertas…

Si. Mi color de pelo lo cambio como quiero. En CDF lo tienen súper claro. De repente llego con mechas de colores, después vuelvo al rubio que era un color que me faltaba. Ni siquiera lo hago por algo más. Pero sí, hay gente que dice “por qué se viste así” o “por qué haces eso si ya tienes tanta edad. No deberías…”. Yo voy diciéndole a todo el mundo: el color no tiene género y la ropa no tiene edad. Hay gente aún que es muy cuadrada, que le molesta. Yo siento que es mi pequeño grano de arena para ayudar a que la gente sea aceptada por lo que es y no por cómo se ve.

Según su madre, Lorena sigue siendo igual que cuando era niña. Cachurera. Llevada a su idea. Nunca ha sido popular, pero se las arreglaba para participar en los bailes. Incluso llegó a ser reina del curso tres veces y se retiró como completa soberana del colegio en cuarto medio. Luego, sería reina de la prensa en el Festival de Viña del Mar. No iba a fiestas porque no le gustaba fumar o beber alcohol, las costumbres de moda entre sus compañeros de colegio. “Respeto a quien lo quiere hacer, pero no me gusta que me impongan nada“. En SQP, por actitudes de este tipo, le decían “La Doña”.

Cuando su apodo era Merlina, en el colegio Lorenzo Sazié -por su cara pálida, pelo largo y labios muy marcadamente rojos-, tenía un grupo de dos o tres amigas que era un refugio para hablar de las cosas que realmente le importaban: imitar a Sailor Moon, jugar a los Power Rangers -era Kimberly, obvio- o dibujar.

Un caleidoscopio

En algunos días Lorena Miki estará conduciendo su quinta versión de la Cómic Con como animadora oficial. “Son muchas horas. El primer año llegué y fue una prueba. Se dieron cuenta que pude manejar situaciones complicadas. El público quiere ver un artista y se demora o cambia de horario. Hay que tener manejo, no quedarse callado, no asustarte si te pifian, porque obvio, no es para ti. Es como el monstruo del festival. He estado con gente que ha estado sólo para la parte linda en otros eventos y me ha tocado dar la cara, aunque no sea la host del evento”, dice. Y es cierto: hace poco se organizó en Chile un festival de K-Pop en el que una de las conferencias de los artistas se descontroló y Lorena tuvo que salir a calmar a fanáticos y periodistas que no entendían que la comparecencia de los artistas se suspendiera por falta de garantías. El evento era en un mall.

“Tengo buena sintonía con el público, pero siento que todos los años puede ser mi última Cómic Con. Hay cien niñas más que pueden hacerlo, con otros atractivos también. Uno nunca está seguro en nada. La disfruto siempre como si fuera la última”, dice Miki.

A la hora de hablar de lo que quiso y quiere, se proyecta un poco más. “Para mí todo es un sueño. Cuando chica tenía una radio vieja y jugaba a hacer la voz de Sailor Moon con una prima. Jamás pensé que iba a llegar a presentar a Patty Acevedo que es la voz oficial del personaje. Que iba a conversar con ella de las cosas de la vida, que la iba a tener en Whatsapp, que una vez nos estafaron, una cuestión terrible que pasamos juntas. Jamás pensé que iba a llegar a animar eventos, a conocer a artistas. Yo era muy tímida. Todo para mí ha sido un sueño. Que me regalen algo es un sueño, porque son cosas que uno no esperaba que pasaran. Yo vengo de un barrio normal donde no sobraban las cosas.

¿Qué sueño queda por cumplir entonces?

Tener un programa de servicios, como un Aló Miki. Me encantaría mucho. Y animar un matinal. Mi sueño personal, eso sí, es tener una casa para adoptar muchos perros.

La casa y el nombre de Lorena

De La Rosa, Lorena, no siempre se llamó igual. Al margen de ser Merlina, La Doña o simplemente La Miki, debió pasar por un proceso legal para inventar su propio apellido. No se sentía cómoda usando el de su padre biológico y después de mucho tiempo intentándolo, lo consiguió. “Mi papá nunca aportó en mi vida. Nunca estuvo presente. Era, literal, un papá para la foto. No vale la pena hablar de él. En cambio, siempre digo que viví un matriarcado porque me crió mi abuela que se llamaba Sara, pero era conocida como la señora Rosita. Y también mi mamá, que se llama Rosa. Ellas dos, fueron y son todo. Se sacrificaron en todo para que no me faltara nada. Mi nona podía comer una cosa y a mí me daban otra para que yo comiera bien. Llevar el apellido de una persona que no tiene nada que ver conmigo era ilógico. Una vez escuché que existía el apellido De La Rosa en la teleserie “Mi Gorda Bella”, que cuando llegaba flaca usaba un nombre ficticio para que no la reconocieran. Me quedó dando vueltas y pensaba que debería haberme llamado así por las dos Rosas. Hasta que lo concreté para homenajearlas”, dice.

¿Cómo llegaste a #MouseLT, el webshow de este sitio?

Me llamaron a un casting. Estaban tirando nombres. Estuve antes de eso en ETC TV y extrañaba tener un espacio para hablar ñoñerías. Me invitaron y el casting fue hablar de Marvel versus DC. Se dio una buena onda muy rápido, me sentí muy cómoda y para mí eso es muy importante. En ese momento había renunciado hace poco a SQP y Mousito ha sido una tremenda casa para mí. Me aguantan todas mis ñoñerías. Me siento como en casa, puedo estar con las patas pa’rriba, hacer las tonteras que se me ocurran. Es mi casa y es bakán sentirse así en un lugar, porque eso no se da en cualquier parte de verdad.

Hablando de su casa, Miki cuenta que ha vuelto al nido con su madre para empezar de nuevo. No le tiene miedo al desafío. Al cierre de su jornada, vuelve a hacerle cariño a Dagoo, se recuesta junto a él, dedica un par de horas para responderle uno por uno a sus seguidores en redes sociales y hasta comenta tv en Twitter. Cuando son las 2 am, se duerme hasta que su perro sea quien le indique que un nuevo día ha comenzado. Hay que desayunar, saludar a los perros del vecindario y subirse a la micro una vez más.

 

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