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Los 10 cómics más importantes de Frank Miller

27 ENE 2017 / Comics

Los 10 cómics más importantes de Frank Miller

Una revisión a las obras más importantes del popular artista que este viernes cumple 60 años.


Un 27 de enero de 1957 nació Frank Miller, por lo que para conmemorar un nuevo cumpleaños del popular escritor y guionista de cómics, en Mouse decidimos hacer una revisión a las obras más esenciales del creador estadounidense.

Aunque en la última década su presencia ha estado más ligada a Hollywood, incluyendo su debut como director en solitario con la adaptación del clásico The Spirit, innegablemente será siempre más recordado por su aporte al mundo de las viñetas, al que redefinió una nueva etapa en los cómics a partir de la década de 1980.

10. Give Me Liberty / Martha Washington

Bien se sabe que no solo por los superhéroes ha estado marcada la carrera de Frank Miller, y de ejemplo están 300 o Sin City, pero Martha Washington es una de sus obras menos conocidas, pero a la vez una de las más elogiadas. Trabajando codo a codo con el dibujante Dave Gibbons, más conocido por su trabajo en Watchmen, esta obra distópica de ciencia ficción protagonizada por una mujer afroamericana cuyo camino inevitablemente la lleva a convertirse en una héroe de guerra para un Estados Unidos dividido.

Con una serie de secuelas que siguieron a la obra original publicada por Dark Horse en 1990, este cómic es lectura obligada para todos quienes quieren acercarse al lado de la carrera de este artista que no tiene relación con el mundo de las capas y spándex.

9. “Daredevil: The Man Without Fear”

Frank Miller comenzó a tener reconocimiento por su trabajo a cargo de Daredevil, personaje al que redefinió completamente a partir de enero de 1981, con el lanzamiento de Daredevil #168, el primer cómic del guardián de Hell’s Kitchen que escribió en solitario, además de encargarse de su arte. No obstante, Daredevil: El Hombre Sin Miedo es una obra de 1993 que tampoco se puede dejar de lado.

Con el trabajo de dibujos a cargo de John Romita Jr., este cómic es una especie de Daredevil: Año Uno, presentando una nueva versión del origen del personaje. Además, es este cómic el que aportó el ya conocido look del personaje vestido de negro, que fue traspasado a la serie de televisión de Netflix.

8. 300

Aunque su detallado arte marca al cómic, además del tono homoerótico fascista que no fue trasladado del todo en su adaptación, es la película la que finalmente convirtió a esta obra en uno de los trabajos más rentables del escritor y que siempre serán parte de la discusión sobre su carrera. Por eso esta obra tiene que estar en cualquier obra.

300, publicado en 1998, fue la evolución de todo lo que había hecho Frank Miller previamente, incluyendo sus obras de superhéroes con ninjas, sus apuestas noir en ciudades sucias y las exageranciones violentas de sus fábulas distópicas. En este caso, el escenario base es la Batalla de las Termópilas, elevando a Leónidas como el clásico héroe milleriano comprometido por la violencia de sus actos, pero lo suficientemente decente como para saber que hay cosas correctas que merecen ser hechas.

7. Hard Boiled

Con una carrera completamente consolidada, y teniendo el espacio para hacer obras a gusto, Frank Miller concretó esta locura satírica ultraviolenta de ciencia ficción, publicada en tres números a partir de 1990 y que cuenta con el reconocible aporte artístico del dibujante Geof Darrow.

Presentando otro futuro distópico deprimente, en Hard Boiled el equipo creativo da cuenta del poder de las corporaciones y la nula esperanza ante el avance de la humanidad, este cómic se centra en un investigador ligado a una compañía aseguradora, que descubre que también es un cyborg homicida. Pero mientras su misión es recaudar impuestos, por debajo se va colando una tarea mucho más importante y que tiene relación con los robots esclavizados por el hombre.

6. Ronin

Mientras Frank Miller se metía de lleno en los ninjas con su etapa en la serie regular de Daredevil, también se dio el tiempo en 1983 para publicar esta obra en la que las artes marciales, la violencia y los códigos de honor oriental no están ajenos de un futuro distópico.

Centrándose en un samurai atrapado en una espada mágica por varios siglos, junto a sus enemigos mortales, Ronin presenta un escenario en el que estos guerreros son despertados en un escenario que nada tiene que ver con el Japón feudal. Con elementos de ciencia ficción y una tradición de violencia oriental, Ronin es un trabajo experimental que aportó al desarrollo de Miller como artista y que nos terminó dando las hombres cumbre por las que posteriormente sería reconocido.

 

5. Wolverine

Aunque Daredevil y Batman siempre serán sinónimo de Frank Miller, es innegable que el artista también aportó elementos que terminaron influyendo lo que se entiende por Wolverine, un personaje que terminó de consolidarse a partir del cómic homónimo a cargo de este artista.

Con una historia en la que también contribuyó Chris Claremont, el escritor más importante de los cómics de los X-Men, esta exitosa miniserie de cuatro números publicada en 1982, en una época en la que el mutante de las garras ni siquiera tenía serie regular, presenta finalmente a un Wolveriene dividido entre el control del código japonés y sus instintos más animales. Como es tradición, este cómic incluye ninjas, sangre y violencia, pero también amor ya que incluye el compromiso de Logan con Mariko Yashida.

4. Sin City

En la obra más personal de Frank Miller, esta saga de historias individuales crean en su conjunto un vistazo a la sucia y horrenda ciudad de Basin, corrompida por tipos sin valores y mujeres que se ganan su lugar de respeto a punta de plomo.

Son muchas las historias de Sin City que destacan, y ahí están las que fueron adaptadas a la pantalla grande como ejemplo de las más conocidas, pero sin duda la más importante de todas, aunque algunos tengan especial cariño por Mataría por Ella,  es El Duro Adiós. Se trata de una obra ultraviolenta en donde un hombre corrompido por la violencia, mete el pie a fondo en el acelerador para matar en busca de respuestas por lo que cree justo: la bendita venganza por el asesinato de aquella mujer que le mostró que en el sucio mundo hay cosas bellas.

3. Batman Year One

Una obra maestra de tomo y lomo, Batman: Año Uno es un clásico del cómic que redefinió el mito del hombre murciélago, para presentar un origen de Batman que terminaría marcando lo que se ha hecho desde su publicación, en 1989, en las obras posteriores del personaje.

Presentando el origen definitivo, en una obra que contó con el notable trabajo de David Mazzucchelli en el arte, Año Uno no solo explica el génesis del personaje creado por Bill Finger y Bob Kane, en una historia que aborda su primer año como vigilante, sino que contribuyó a reinventar el actuar de Batman en relación al resto de personajes de Gotham, especialmente con Jim Gordon. Además, este cómic influenció fuertemente lo que se hizo en Batman Begins y, de hecho, comparten su cierre final que tantea la amenaza de alguien que se hace llamar The Joker.

2. Daredevil: Born Again

Daredevil era un personaje con el que Marvel no tenía idea qué hacer, pero la irrupción de Frank Miller permitió elevar al Hombre Sin Miedo directo al panteón de personajes más importantes de la editorial durante la década de los ochentas. Toda la etapa de Miller es recomendada, incluyendo clásicos como la muerte de Elektra, la creación de superhéroes más asociada al autor, pero sin duda Daredevil: Born Again brilla con luces propias.

La obra más importante del artista en Marvel, este viaje al infierno de Matt Murdock inspiró todo lo que hizo después con el personaje a partir de su publicación en 1986, comenzando con la traición de Karen Paige y dando pie a una crisis de fe, que añadió el catolicismo al centro de este personaje que ya había sido reinventado en el mundo de las artes marciales y los ninjas, poniendo en el centro a un maligno Kingpin con acceso a los secretos del héroe. Un imperdible.

1. The Dark Knight Returns

La obra definitiva de Frank Miller, que cambió todo lo que se estaba haciendo en los cómics de superhéroes, instalándose como el acompañamiento ideal para un Watchmen que también remeció a lo que se había hecho hasta ese punto en el género.

The Dark Knight Returns es una obra gigantesca que tuerce el género de los superhéroes, remeciendo lo que no solo se entiende por Batman, sino que también su influencia para una creación como el Joker y su contraste con el faro de esperanza convertido en títere gubernamental que representa Superman en esta historia que además contó con el trabajo de tintas de Klaus Janson y los colores de Lynn Varley.

En un futuro sin Batman, en el que Bruce Wayne debe volver para reclamar su ciudad, el ascenso del Caballero Oscuro representó un vuelco ante lo que se entendía por el personaje en la cultura popular. Atrás quedaban el Batman de Adam West y los Superamigos, para dar paso a un mito tomado en serio que entregó credibilidad a todo el género de los superhéroes.

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