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Los apodos más grandilocuentes del fútbol chileno

22 ENE 2018 / Deportes

Los apodos más grandilocuentes del fútbol chileno

El Deportivo de La Tercera publica la historia del "Chacal" Iturra. Inspirados en ello, nos preguntamos por los sobrenombres más pomposos de nuestras canchas.

Se le atribuyen poderes sobrehumanos, representan la monumentalidad o son dignos de un título nobiliario. Esta es la condición que tienen los apodos más grandilocuentes y pomposos del fútbol chileno que destacamos en esta entrega de Mouse. Y nos inspiramos en la historia del “Chacal” Iturra, publicada este lunes en El Deportivo de La Tercera. A continuación, nuestros elegidos:

Julio César Laffatigue y Luis Carlos Robles: Tanto el ex delantero de Universidad de Concepción, Everton, Deportes Concepción y otros cuadros, como el fallecido ex defensa de Deportes La Serena y Coquimbo Unido fueron apodados como  “El Emperador”. Uno se caracterizó por anotar muchos goles de cabeza, aprovechando su envergadura física; y el otro por imponer respeto en el área propia, también con la ventaja de la corpulencia. Ambos fueron exponentes de la grandilocuencia dentro del campo de juego. Dos moles, dos gigantes.

Laffatigue festeja con la U. de Concepción. Atrás celebra el capitán Mister Bean.

Dwight Pezzarossi: El “Portaaviones” hizo goles en Palestino y Santiago Wanderers al comenzar el milenio. Más tarde, tuvo un desafortunado paso por Deportes La Serena en 2012, la última temporada de los granates en Primera División. El ex seleccionado chapín, posteriormente, se convertiría en ministro de Deportes de Guatemala. Eso sí, hace un par de años fue detenido por estar involucrado en casos de corrupción ligados al gobierno de su país. Su apodo se lo debe a la envergadura física, superior a la de un ya sabandeado concepto de “tanque”.

Un par de años después de la foto, el chapín fue detenido en Guatemala.

Alejandro Maureira: Era un delantero que jugó en diversos clubes de la Primera B. Se caracterizó por su velocidad en cuadros como Fernández Vial, Magallanes, Curicó Unido, Deportes Concepción y Lota Schwager. Pero no era cualquier velocidad, sino la de un “Rayo”, su apodo. En la actualidad engalana el fútbol amateur en Talca.

Gustavo Lorenzetti (cuando tenía pelo) enfrenta la potencia del “Rayo” Maureira.

Ramsés Bustos: El “Faraón del Gol” debe su altisonante apodo, ciertamente, a lo peculiar de su nombre y a que jugaba de delantero. Surgió en las cadetes de Unión Española y pasó por los clubes nacionales Barnechea, Deportes Pintana, Deportes La Serena, Deportes Copiapó y Deportes Valdivia. En la actualidad, se desempeña en el Nongbua Pitchaya, su segundo equipo en Tailandia, pues antes fue atacante del Buriram United.

Ramsés Bustos celebra con una selección juvenil.

Leonardo Monje: Los defensas que padecieron sus regates como si tuvieran una pulga en la oreja. Pero no se trataba de una pulga cualquiera, sino una “Pulga Atómica”, cuyo poder fueron los goles que anotó en su dilatada carrera, que concluyó el año pasado con la camiseta de Coquimbo Unido. Sus clubes fueron Universidad Católica, Everton, Santiago Morning, Palestino, Audax Italiano, Deportes Antofagasta, Magallanes, Deportes Puerto Montt, Universidad de Concepción, Deportes Concepción, Huachipato, Unión Española, Rosario Central, Deportes Iquique y Municipal de Guatemala.

Una de las últimas “picadas” de la “Pulga Atómica”.

Patricio Galaz: El goleador del mundo en 2004 aprovechó la sonoridad de su apellido para ser conocido en el ambiente pelotero como el “Pato Galáctico”. En Cobreloa fue su mejor momento galáctico, aunque también formó parte de la Sub 17 que fue tercera del mundo en Japón 1993. Regional Atacama, Universidad Católica, Coquimbo Unido, Palestino, Atlante, Universidad de Chile, Ñublense y los loínos fueron sus clubes.

Pato Galáctico fue goleador del mundo en 2004.

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