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Review | Luigi’s Mansion, un remake pequeño para pequeños

7 ENE 2019 / Reseñas

Review | Luigi’s Mansion, un remake pequeño para pequeños

La reedición del clásico de Gamecube en la 3DS es un gran logro técnico pero que demuestra lo limitado de los controles de la portátil de Nintendo.

Luigi’s Mansion es uno de esos clásicos de Nintendo que con el tiempo se volvieron juegos de culto. Originalmente lanzado como juego de lanzamiento de la Gamecube, la aventura protagonizada por el querido Mario Verde tuvo un recibimiento tibio en su momento: era quizás demasiado experimental para llevarse el peso de estrenar una consola, sin la épica ni la repercusión de un Super Mario Bros., Super Mario World o Super Mario 64.

Algo que terminó siendo bastante injusto ya que Luigi’s Mansion es un juego bastante entretenido, una relectura del género del Survival Horror pero en clave Nintendo: o sea, más divertido, tonto, luminoso y gracioso.

La Mansión de Luigi recibió tanto cariño, en todo caso, que años más tarde apareció su secuela en 3DS, un juego muy superior al original y que será seguido de un tercer capítulo creado directamente para la Switch.

Y es en ese contexto, de redimir un clásico perdido para muchos por ser lanzado en el lugar y momento inapropiado, es que Nintendo decidió lanzar un remake del juego original para la Nintendo 3DS.

Y se trata de un remake en el estricto sentido de la palabra ya que el juego, como tal es exactamente el mismo que vimos en el 2001. La mansión tiene los mismos cuartos, los mismos enemigos, los mismos puzzles y el mismo gameplay que es una suerte de pesca sobrenatural en la que tendremos que usar una aspiradora para cazar fantasmas, ganar dinero y rescatar a nuestro hermano más famoso, Mario.

El juego sigue siendo un título más de exploración que de plataformas: Luigi no puede saltar, por ejemplo, y posee una barra de energía. Tampoco gana poderes sino que todo lo hace la Poltergust, el dispositivo atrapafantasmas que debe utilizar, en conjunto con una linterna para exponer a sus enemigos.

Y bajo esa lógica, el juego sigue siendo igual de entretenido que hace más de una década: es corto, si, pero también satisfactorio. El combate es creativo y los jefes son de esos que tienes que ingeniártelas para poder derrotarlos y no solo lanzarse con fuerza bruta.

Todo eso se mantiene intacto, sin nada de más ni nada de menos.

Pero entonces ¿en qué se diferencia? Dos aspectos fundamentales: las gráficas y los controles.

Gráficamente, Nintendo hizo lo que siempre logra cuando hace estos remakes en consolas menos poderosas que en donde se estrenaron: compensar la menor definición con una dirección de arte mucho más atractiva.

La Mansión de Luigi’s Mansion para 3DS es mucho más bonita o al menos mejor decorada que la de la versión de Gamecube. Lo que pierde en detalles, texturas, en efectos de luz, en partículas o en la física de los objetos, lo gana en colores y un arte mucho más inmersivo y adaptado para la pantalla pequeña de la 3DS. El modelo de Luigi también es más expresivo y parecido al que conocemos hoy, lo que se traduce en que el juego quizás tiene algo más de personalidad.

También ayuda mucho el hecho de tener dos pantallas, ya que mientras en la superior tenemos toda la acción, abajo contaremos el el siempre útil mapa del juego, algo que nos ahorra tiempo y nos hace mucho más rápida la exploración en un título con harta visita a lugares ya conocidos.

Así que en el departamento gráfico, los cambios y mejoras pasan la prueba. No así en la parte más importante para un videojuego: los controles.

El problema principal de Luigi’s Mansion para 3DS es transferir el control de un título creado para un control específico a uno totalmente diferente como lo es el de la portátil. Una consola que en la mayoría de sus versiones no trae un segundo análogo (y en las que si la trae se trata de un análogo bastante mediocre) por lo que debe adaptarse a un esquema que ya vimos en Luigi’s Mansion 2.

La buena noticia es que si te gustó ese sistema de control, en este caso se mantiene, pero la verdad es que se nota demasiado que se trata de una adaptación incómoda a un sistema que originalmente funcionaba perfecto.

El control de Luigi’s Mansion para 3DS no es malo, pero tampoco es óptimo ni le hace mérito al original, que como mencionamos anteriormente, era una demo técnica de lo que podía hacer el GameCube, sacando el jugo a sus botones análogos, a su doble stick direccional y a sus botones grandes y desproporcionados.

Luigi ahora se controla como un tanque, usando desde botones extra hasta controles de movimiento para suplir la falta de un control preciso de los movimientos del juego. Es quizás el único punto en el que el juego retrocede con respecto a la versión original y una que claramente importa.

Si conservas el original, tanto en su disco como en su consola, Luigi’s Mansion para 3DS no aporta nada nuevo bajo el sol. Pero si quieres recordar un gran juego que ya se te olvidó, o si eres muy joven y quieres experimentarlo por primera vez, esta versión es un buen aperitivo para esperar la tercera parte del juego, que llegará para la Switch.

O mejor aun, disfrutar de Luigi’s Mansion 2, que posee gran parte de los pecados de este título, pero fue diseñado pensando en esta plataforma por lo que de todas formas te terminarás acostumbrando.

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