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El Luis Miguel del que nadie habla: la verdadera historia del burro actor e hincha de la “U”

20 JUL 2018 / Investigación

El Luis Miguel del que nadie habla: la verdadera historia del burro actor e hincha de la “U”

Antes de Netflix. Antes de las rosas rojas entregadas a las elegidas de turno. Antes de la moda de "Luisito Rey te odio", existió en Chile, un Luis Miguel que supo entregarse a su público, actuar, defender sus pasiones de la quiebra y sobre todo, dejar un legado incuestionable de pasión. Esta es la historia de otro sol, uno que iluminó canchas, sets de tv y corazones.

Luis Miguel, el mexicano, ha vuelto a acaparar las portadas tras ventilar su vida en una serie de Netflix.

Luis Miguel, el chileno, vivió sus días de gloria como prodigio burro de la televisión, protagonizó una telenovela y fue figura insigne de un equipo de fútbol, antes de que fuera rematado como uno de los pocos bienes que le quedaban al club de sus amores.


Hasta que me olvides

Tres jóvenes rodean su tumba. Luis Miguel, el ídolo de multitudes y fuente inexorable de la historia reciente de Universidad de Chile, ya no está más. En 2012, luego de haber vivido la vida a concho y alejado de los excesos de su etapa como actor, murió de causas naturales a lejanos 18 kilómetros de su más insigne casa, el Noviciado de Lampa.

Luego de la quiebra del club universitario y el remate de los terrenos en los que estaba emplazada la “Ciudad Azul”, fue desechado por los nuevos concesionarios y enviado a préstamo al Complejo Deportivo de Santiago Morning, en Quilicura. Allí pasó sus últimos días junto a la familia que logró formar en el exilio.

“Murió de muerte natural, de viejo”, ayudaría a dilucidar años más tarde  Hernán “Clavito” Godoy, histórico DT, y uno de sus últimos amigos.


Aléjate de mí, no hay nada más qué hablar

Primer semestre de 1996. Una década antes de la debacle azul, Luis Miguel acaparaba todos las cámaras. De pronto, ¡flash! era uno de los personajes medulares de “Sucupira”, producción de Televisión Nacional de Chile que aún es recordada por los más nostálgicos. La que lo convirtió en un icono del reino animal chileno.

La dupla de actores en uno de sus momentos de gloria.

“Seré curahuilla, pero no andaré engrupiendo a la gente como vo’… ¡Viejo retamboreao’!“, exclama Pablo Schwartz, el actor que personificaba a Juan en la ficción, y que precede a una de sus escenas más recordadas.

La escena sigue de manera maestra. Nadie exagera si dice que inmortalizó al mejor borrico de la historia de nuestra tv.

Ante una multitud de vecinos indignados con la actitud del alcalde Federido Valdivieso y tras escuchar a su amo pronunciar palabras tan definitivas en su contra, Luis Miguel levanta una de sus patas para pegar un certero golpe en las partes más débiles del personaje interpretado por Héctor Noguera. El registro fue recuperado y pueden emocionarse al revivirlo acá.

Tras finalizar el rodaje, conocer desde dentro los vicios del gremio actoral, recibir ofertas de la competencia y vivir una corta etapa de descontrol, el actor se alejó para siempre de las luces y sólo volvió a actuar en pequeñas obras. Aquello cambiaría su destino.


El Chico del Bikini Azul

La llegada  de Luis Miguel a la “U” es un secreto que el asno se llevó hasta la tumba. Vagos archivos de prensa señalan que un socio del club lo donó a la institución para que participara en un pesebre de Navidad. Su rol de actor determinaría el resto de su vida.

Se dice que su buen desempeño en aquella festividad le aseguró un largo contrato como capataz animal de lo que sería la “Ciudad Deportiva” de la Corporación de fútbol de la Universidad de Chile (CORFUCH). Un sueño cumplido para un burro que siempre soñó con vestir esos colores.

En 2006, tras la inevitable quiebra de la institución tomó una decisión fundamental: ser el símbolo de una etapa negra en la historia del fútbol chileno y ser la cara visible de un sin fin de malas decisiones.

Incluso el síndico de quiebra José Manuel Edwards, sabía de la importancia de él en el juego y le asignó un alto valor monetario a la labor que Luis desarrollaba en el club.

“(El asno) está inventariado y será propiedad del que gane la licitación. No está avaluado, pero debe andar por los mil millones, junto a un par de ovejas. Ya es el símbolo de la sindicatura”, declaró entusiasta a la prensa.


Es tu palpitar, tu recuerdo, mi locura

En 2010, dos años antes de su muerte, fue hallado por el Diario La Cuarta en una cita donde, pese a la insistencia del periodista, no quiso dar declaraciones.

De aquel encuentro queda esta postal. Miguel, junto a su familia escapando de un paparazzi con la esperanza de que no quedara registro.

 

Luis Miguel y su familia, rechazando lo que podría haber sido su última entrevista. Moriría dos años después.

A Luis le sobreviven sus tres hijos Bárbara, Sandro y Rodrigo, quien sigue la senda futbolera de su padre aunque con la casaca albinegra del club microbusero.

A seis años de su muerte y hoy, cuando su simil mexicano está en boca y teclado de todos, este es el recuerdo de una estrella de la que siempre se habrá hablado poco. Luis Miguel, descansa en paz. 


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