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Manly tears: Hyoga despide a su madre y decide morir con su recuerdo

11 OCT 2017 / Tendencias

Manly tears: Hyoga despide a su madre y decide morir con su recuerdo

Una escena que no sólo muestra lo mejor de este animé -esa capacidad para graficar el delgado límite entre la maldad y la bondad humana-, sino el dolor de un hombre al ver morir lo que más ama en la vida: la esperanza de volver a ver a su madre con vida.


“Jamás en mi vida he culpado a la gente que no puede olvidar el pasado y en ocasiones explota en llanto por lo mismo. La gente común es así, pero tú no. Tú eres un caballero. Deberías agradecerme por cortar el pasado de tu mente”, dice Camus de Acuario apuntando directamente a Hyoga, el caballero del cisne.

En medio de la batalla que los confronta contra el tiempo, por la vida de Saori Kido, la reencarnación de la diosa Atena, Camus destroza el alma de Hyoga, le da donde más le duele y pese a la incredulidad del caballero entrenado por Cristal, le muestra una escena que nadie quiere ver.

Era una imagen recurrente en la vida de Hyoga. Su madre muerta, escondida al fondo del mar de Siberia, recibiendo una flor de su hijo en tributo. Aunque no estuviera más, funcionaba como un recuerdo, una inspiración y una manera de mantenerla viva, aunque sea fría y sin poder recibir un abrazo de su parte.

Suena la que es identificable en internet como “Ghiro 008”, o la canción de la mamá de Hyoga. Esta vez, Camus de Acuario, como parte de un ritual y también como muestra de crueldad, decide disparar un rayo directo al cadáver frío de la madre del caballero helado.

Llora Hyoga. Y grita que ni siquiera sus maestros tienen el derecho de privarlo del recuerdo de su madre. Ya era tarde. Su imagen tributando a la mujer que le dio la vida, una de las más conmovedoras de la saga, ya era solo un recuerdo luego del acto infame de Acuario.

Y contrario a lo que todos pensamos, Hyoga se deja derrotar. Se entrega presa de sus recuerdos. Pese a la visión de su madre pidiéndole que no se entregue. Pese a que sus compañeros lo llaman a seguir peleando, el Cisne deja de vivir luego de una Ejecución de Aurora. “Esto fue mejor, porque no tuviste que morir dolorosamente”, dice Camus, quien deja entrever que todo era un plan para enseñarle a Hyoga que el pasado debe quedarse ahí: lejos de él.

Hyoga yace congelado en un ataúd de cristal, su cuerpo permanecería congelado para siempre. Junto a él y miles de niños en el mundo que ven el episodio del animé, aflora una lágrima. El Cisne no quiso vivir sin su madre. Si luego, sus amigos han de salvarlo, ya es parte de otra historia, pues esta, trata de cómo un hombre entregó sus lágrimas y se aferró al recuerdo de quien nunca quiso que muriera.

En la muerte de la madre de Hyoga, todos vimos a nuestra madre. Y en la muerte de Hyoga, por breve que fuera, todos nos vimos a nosotros aferrándonos a esa realidad: la mamá nunca muere y si lo hace, hasta el más poderoso de los caballeros querría acompañarla en su sueño eterno. ¿Cómo no llorar con este episodio, su música y la resignación del Caballero del Cisne?

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