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No es irrisorio que Steven Spielberg quiera hacer un musical

29 ENE 2018 / Cine

No es irrisorio que Steven Spielberg quiera hacer un musical

A lo largo de su carrera, el director concretó varias secuencias que dejaron en claro que uno de sus objetivos fue hacer un musical.


Con sorpresa fue recibida la confirmación de que Steven Spielberg finalmente comandará un remake del clásico musical hollywoodense conocido como Amor sin Barreras (West Side Story).

Desde 2014 se dio a conocer el interés del director sobre el proyecto, pero recién este año comenzó a materializarse con la búsqueda abierta de casting para concretar un elenco apropiado que le permita traspasar la obra que ya adaptaron Robert Wise y Jerome Robbin, a partir de un popular musical que reinventó la historia de Romeo y Julieta.

Obviamente el hecho de meter mano en un clásico, y la película de 1961 es casi una vaca sagrada, genera dudas. La situación se potencia en algunos círculos por el hecho de que Spielberg nunca ha dirigido un musical. Sin embargo, y esto no es menor, durante toda su carrera ha demostrado que no hay que subestimarlo. No solo eso, las escenas musicales han sido fundamentales en su carrera. Y no solo me refiero al acecho implacable de un tiburón.

Por un lado, es de conocimiento público que la edición del clásico de ciencia ficción Encuentros Cercanos del Tercer Tipo siguió como base la música de John Williams. No solo eso, hay una secuencia en particular que demostró el manejo de tiempo y música que caracterizaría a su obra.

Pero la idea de hacer un musical está desde el comienzo de la carrera del director. El fracaso de 1941, la gran bomba que marcó su primer traspié, originalmente fue concebido como un musical.

Aunque dicha idea fue descartada, varias de esas intenciones originales quedaron en la obra final. Tomen por ejemplo a la siguiente escena:

Ni hablar de una de las secuencias musicales más populares en la carrera de Spielberg, ya que en Indiana Jones y el Templo de la Perdición,  el director se dio un gusto a la hora hacer un musical de tomo y lomo durante la secuencia de créditos iniciales.

“Anything Goes” sigue una línea clásica de musical y nos prepara para esperar lo inesperable en el resto de la película. Además, dicha secuencia es defendida hasta el día de hoy por el director, pese a que el resto de la película ya no lo satisface. Claro, fue ahí en donde conoció a su actual esposa.

Pero esa secuencia no fue la única netamente musical. Películas como El Color Púrpura, que fue nominada al Oscar en la categoría de mejor canción original gracias a “Ms. Celie’s Blues”, siguieron esa línea.

Hook, por su parte, también fue una película fue considerada inicialmente como un musical y dos canciones sobrevivieron a ese proceso: : “We Don’t Wanna Grow Up” y “When You’re Alone”, que fue nominada al Oscar como mejor canción original.

Obviamente la carrera posterior de Spielberg se enfiló hacia dramas y espectáculos visuales que se densencajaron aún más la mandíbula, poniendo una bruma sobre aquellas incursiones musicales que marcaron a su filmografía.

Pero aquellas experiencias durante la primera etapa de su carrera fueron más que una mera señal sobre el interés del director de Tiburón sobre un género que en primera impresión parecería totalmente ajeno.

Tomando en cuenta esas secuencias, no es para nada raro que Spielberg finalmente se decida a hacer un musical con todas sus letras. Y su nombre es tan grande, que inclusive le permite evadir el temor que generaría que West Side Story cayese en otras manos.

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