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Animales pandilleros: Un tributo al Perro Empanada y los ladrones de comida

11 SEP 2017 / Actualidad

Animales pandilleros: Un tributo al Perro Empanada y los ladrones de comida

Perros robando empanadas, mapaches robando donas y gaviotas robando Doritos. Un grupo de animales rebeldes anda suelto por la ciudad y no podemos evitarlo


Cada vez que los seres humanos pensamos que el mundo nos pertenece, llegan momentos en que la naturaleza nos demuestra que estamos muy lejos de aquello. La humanidad trata de escudarse  con sus normas y estructuras sociales frente al hecho de que vivimos en un mundo rodeado de incertidumbre, caos y desorden.

Y es que la ley de la selva, esa que dice que sobrevive no sólo el más fuerte sino que el que logra adaptarse a los cambios del ambiente de mejor manera, sigue afectando nuestro entorno aun cuando no lo queramos.

Y prueba de ello está en un héroe anónimo, que ha sido bautizado como El Perro Empanada, y que este fin de semana demostró lo poco que parece importarle a nuestros hermanos menores las normas establecidas para el bienestar común.

Este gesto de rebeldía pura ocurrió el fin de semana en La Serena y fue capturado de improviso por las cámaras de Kuarta TV. Mientras se realizaba una entrevista sobre la oferta de alimentos típicos que habrá para las celebraciones del 18, y mientras todos estaban más pendientes de la conversación que de la parrilla, nuestro intrépido canino realizó una maniobra de tan solo un segundo para quedarse con una de las suculentas empanadas sin que los presentes se dieran cuenta.

Cuando el público se percató, la empanada ya había sido devorada y el Perro Empanada se mezclaba junto al resto de sus amigos que durante esta temporada vivirán vigilando todo lo que entre y salga de las parrillas.

Y lejos de condenar la conducta del quiltro, Internet decidió convertirlo en un nuevo ídolo. El ilustrador Phillipe Sapiains, por ejemplo, realizó la imagen que ilustra esta nota y que ya ha tenido más de 1300 RT.

Una reivindicación justa para algunos, considerando que por siglos nos hemos dedicado a domesticar a estos animales para tratarlos casi como esclavos y una traición para otros, considerando que el perro dice ser el mejor amigo del hombre, y a los amigos no se les roba.

Pero lo cierto es que la afrenta del Perro Empanada está lejos de ser un hecho aislado, y gracias a la magia de las cámaras de video, ahora hemos podido capturar cada vez más los momentos en los que los animales nos recuerdan que no somos la única especie que vive en este mundo, y que la Ley de la Selva sigue tan vigente como siempre.

Uno de los casos más emblemáticos ha sido el de Pizza Rat, un roedor neoyorquino que se hizo famoso por arrastrar un trozo de pizza por las escaleras de una estación de metro. Casi 10 millones de reproducciones han convertido a esta rata en la más querida de internet desde el maestro Splinter.

Los mapaches tampoco se salvan. Si bien son conocidos por meterse en los botes de basura y sacar comida desde allí, a veces quieren ir un paso más allá, como este mapache adicto a las donas.

Las gaviotas tampoco son libre de pecado. De hecho, una gaviota en particular llamada Sam recibió su propio reportaje televisivo, luego de haber sido captada por las cámaras de un canal de TV mientras entraba a una tienda y de la nada, sale del lugar con un paquete de Doritos con una frialdad que de verdad, asusta.

El problema de esta pandilla de animales es que, quienes parten robando comida pueden terminar cometiendo delitos cada vez más graves y con cosas más costosas. Volvamos a las gaviotas, en este ejemplo en donde una de estas aves intenta robarse una Go Pro, quizás con la intención de convertirse en estrella de YouTube.

A esta altura, al parecer los animales han entendido lo mucho que nos duele perder bienes materiales, por lo cual sus actos de vandalismo comienzan a tener otra connotación. Este monito en China, por ejemplo, llega y se roba una mochila llena de cosas que probablemente no le servirán en su vida diaria, pero aun así lo hace. ¿Por qué? A veces el mensaje es más importante que a acción, y en este caso, es para recordarnos que estamos muy lejos de dominar el mundo.

La pregunta que cabe hacerse entonces es ¿Hasta dónde dejamos el límite de lo que es aceptable por la sociedad humana cuándo los animales comienzan a ser irresponsables? Y es que el problema está en que si  primero celebramos a un perro por comer una empanada, después a una gaviota por llevarse unos Doritos y al final damos la sensación de que estamos en tierra de nadie. Así es como una foca puede terminar con la idea de que raptar a una persona es algo que puede pasar impune, y la verdad, no estamos de acuerdo.

Pero por otro lado, ¿no es eso lo que hemos estado haciendo todo este tiempo? Finalmente tenemos que llegar a un consenso: o le enseñamos a los animales a vivir bajo nuestras reglas, aun cuando no sean las naturales, o nos proponemos respetarnos en nuestros espacios, sabiendo que tarde o temprano y sin que sepamos, un perro llegará a quitarnos nuestra empanada. Un precio bastante razonable para pagar a cambio de tener la superioridad evolutiva.

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