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Jugar Pokémon cuando niño podría haber reconfigurado tu cerebro

6 MAY 2019 / Ciencia

Jugar Pokémon cuando niño podría haber reconfigurado tu cerebro

Un estudio plantea que quienes crecieron jugando los títulos de la franquicia tendrían una región específica del cerebro capaz de reconocer pokémon.


Para quienes crecieron con la franquicia Pokémon parece indudable que estos personajes los marcaron de por vida. Sin embargo, un nuevo estudio plantea que la huella de la saga en sus fanáticos sería algo más que una idea o una sensación.

De acuerdo a un estudio publicado este lunes en la revista Nature Human Behavior, los niños que crecieron con los personajes de Pokémon tendrían una región específica del cerebro diseñada para reconocer a estas criaturas.

Para llegar a esa conclusión, investigadores de la Universidad de Stanford reclutaron a 11 adultos que eran jugadores “experimentados” de Pokémon – es decir que habían comenzado a jugar entre los 5 y 8 años- y 11 adultos que eran novatos y no conocían nada en este mundo.

En ese escenario, los investigadores comenzaron evaluando que los  jugadores “experimentados” efectivamente tuviesen conocimiento de la franquicia, interrogándolos respecto a los nombres de distintos pokémon. Con eso establecido, posteriormente procedieron a escanear los cerebros de todos los participantes mientras les mostraban imágenes de los 150 pokémon originales junto con otras imágenes que incluían animales, rostros, autos, palabras, lugares y otras caricaturas.

Así, los encargados de este estudio lograron determinar que los jugadores experimentados respondían mayormente a los pokémon por sobre otras imágenes, mientras el resto de los participantes no mostraba distinciones.

Si bien, este tipo de respuestas a imágenes “familiares” ya era conocida, lo interesante de este estudio es que en todos los jugadores experimentados una sección específica del cerebro llamada surco occipitotemporal reaccionaba ante las imágenes de Pokémon.

En ese sentido, los hallazgos de este estudio apoyan las teorías de que la exposición en la primera infancia es necesaria para desarrollar ciertas regiones dedicadas del cerebro, ya que desde una edad temprana nuestros cerebros cambian en respuesta al aprendizaje por experiencia.

Además, el estudio sugiere que el modo en que vemos las cosas, como por ejemplo desde la pantalla de un Game Boy, podría influir en cómo está construido nuestro cerebro.

“Una pregunta sin respuesta en neurociencia se refiere a qué dimensiones de la información visual limitan el desarrollo y la topografía de esta organización cerebral compartida”, explica el extracto del estudio. “Para responder a esta pregunta, utilizamos imágenes de resonancia magnética funcional para escanear a un grupo de adultos que, de niños, tenía una amplia experiencia visual con Pokémon (…) Mostramos no solo que los adultos que tienen experiencia con Pokémon demuestran distintas respuestas corticales atribuidas a Pokémon, sino también que la excentricidad retiniana experimentada durante la infancia puede predecir el lugar de las respuestas de Pokémon en la edad adulta”, añade la publicación.

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