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El ego de Triple H consagró la victoria del Team RAW en Survivor Series

20 NOV 2017 / Wrestling

El ego de Triple H consagró la victoria del Team RAW en Survivor Series

En una noche de resultados predecibles, fue el asesino cerebral quien finalmente dio la victoria a la marca roja, no sin antes traicionar a todo el mundo


A pesar de que muchos consideran a Smackdown Live! como el “show superior”, finalmente fue el equipo de RAW el que se quedó con la victoria final durante Survivor Series, con un ajustado y muy predecible 4-3, que se definió en la última pelea de la noche, la siempre esperada lucha de eliminación de cinco contra cinco.

Pero de todas maneras, la noche comenzó de manera muy tranquila para el equipo de la marca roja, quienes ganaron las dos primeras peleas de la noche, donde The Shield, con el regreso de Roman Reigns se impuso por sobre The New Day y luego, en la lucha de quintetos femeninos, Raw de la mano de la invencible Asuka, quien eliminó a tres de las cinco rivales y además, logró superar una ventaja de 2 contra uno. Definitivamente nadie está lista para Asuka.

El marcador así quedaba 2 a 0 en favor de RAW, pero todos sabemos que se trata de el resultado más peligroso. Y es así como en las siguientes tres peleas de la noche, las victorias fueron del Team Smackdown, y curiosamente, se trató de tres peleas de campeón vs. campeón: Baron Corbin le ganó a The Miz, Los Usos le ganaron a Cesaro y Sheamus y luego Alexa Bliss fue derrotada por Charlotte. Así, la tortilla se daba vuelta y el show de los martes quedaba con un 3 a 2 encima de RAW.

Pero aún faltaban las dos peleas estelares.

Primero fue la lucha entre los dos campeones máximos de cada marca, el dream match entre Brock Lesnar AJ Styles. Una pelea que, gracias al talento de Styles y la fuerza desmedida de Lesnar, se convirtió quizás en la mejor lucha que se le ha visto al ex campeón de UFC en lo que va del año.

El comienzo del encuentro parecía ser una paliza de Lesnar frente a AJ Styles, en una mezcla de golpes, rodillazos y por supuesto, muchos suplexes, que nos recordaron a la paliza que el mismo Lesnar le propinó a John Cena en Summerslam hace ya unos años. Sabemos que la WWE es capaz de todo, pero no queríamos ver al Fenomenal convertido en un jobber.

Pero luego fue el turno de Styles para llevar el ritmo de la pelea, y lo hizo como solo el lo sabe hacer. El segundo aire de Styles lo mostró no solo con su agilidad de siempre, sino que con una fuerza pocas veces vista y que de verdad nos ilusionó con la posibilidad del triunfo.

Pero cuando todos pensábamos que Styles podría derrotar a La Bestia, nos olvidamos que Lesnar siempre tiene una última carta bajo la manga y nos regaló un final que se esperaba, pero que igual, se vio increíble y dejó el panorama en 3 contra 3.

Así que ahora todo dependía de la lucha estelar, el Main Event que lo definiría todo. El equipo RAW vs. el equipo Smackdown. 

Un mix de personalidades bastante particular. Cinco luchadores de NXT, los dos Gerentes Generales de cada marca como capitanes, dos part timers y Randy Orton, formaron esta mezcla de equipos hecha más para vender tickets y suscripciones a la Network que como espectáculo.

La pelea tuvo grandes momentos de fanservice, como cuando Finn Bálor se enfrentó por algunos minutos a Shinsuke Nakamura, recordando el pasado de ambos en NJPW, o cuando Bobby Roode se vio mano a mano frente Triple H, en un enfrentamiento que podría haber sido considerado como un mirror match, o un Ryu vs. Ken.

La pelea partió rápidamente con desventaja para Smackdown, quienes perdieron rápidamente a Nakamura y Roode, mientras el equipo de RAW seguía intacto. Luego sería el turno de los rojos de comenzar a perder gente. Se fueron Samoa Joe y Finn Balor, mientras Smackdown por su parte perdía a John Cena y a Randy Orton.

El escenario quedaba así: Triple H, Strowman y Kurt Angle en RAW y en Smackdown, solo quedaba Shane McMahon.

Kurt quiso darse el lujo de eliminar a McMahon, para demostrar que era el Gerente Superior, pero finalmente fue todo una lucha de egos en el equipo de RAW. Todos querían ser, finalmente, los que se llevaran la victoria, incluyendo a Triple H, quien hace un tag para enfrentarse cara a cara a su cuñado, Shane.

Pero sus planes eran otros.

Contra todo pronóstico, pero siendo muy fiel a su estilo, Triple H traiciona al capitán de su equipo, con un pedigree, haciendo que Shane lo cubra para dejar la cosa 2 contra 1, pero ¿a favor de quién? Todos pensábamos que, al final, Triple H había optado por su familia y por el negocio, y que prefería ver ganar a un McMahon, al hermano de su esposa, que a Kurt Angle.

Pero Triple H quería convertir a este evento en el show de Triple H, así que vuelve a hacer una doble traición, lo que termina consolidando la victoria del match y del evento del equipo RAW en un cerrado 4-3

Pero Braun Strowman no estaba contento. Fue uno de los que más sufrió en la lucha, y podía ver como Triple H solo había usado al equipo como una excusa para poder derrotar en pantalla a los dos gerentes de los programas. La agenda de Triple H no era ganar para el equipo, sino que para el mismo, mientras Strowman se había comido hasta una mesa de transmisión en pos de la marca roja.

Eso motivó a Strowman a arrinconar a Triple H, a quien por primera vez en mucho tiempo lo vemos con cara de temor.

Finalmente Strowman sale del evento como el más poderoso de toda la WWE, y un perfil que lo acerca cada vez más a considerarlo un face y no un villano. Un evento en donde si bien, los campeones de Smackdown demostraron ser mejores que los de RAW, la marca roja tuvo la ventaja de contar con el ego más grande de toda la federación. Y si eso te sirve para ganar en la cuenta final, en realidad, valió la pena.

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