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Review | Araña: El quiste feliz del Edén

21 AGO 2019 / Cine

Review | Araña: El quiste feliz del Edén

La nueva película de Andrés Wood escudriña mucho más allá de la historia de Patria y Libertad.


Araña, la nueva película dirigida por Andrés Wood (Historias de Fútbol, Machuca), propone escudriñar los orígenes de Patria y Libertad  centrándose en tres sociópatas que se contraponen entre el ayer de la previa del golpe militar en Chile y el ahora, de la sociedad neoliberal capitalista.

Abordando la creación del frente nacionalista de derecha, en Araña nos encontramos con una pareja de clase alta, formada por Inés (María Valverde en el pasado y Mercedes Morán en el presente) y Justo (Gabriel Urzúa y Felipe Armas). Ambos están metidos de lleno desde el génesis del grupo liderado por Pablo Rodríguez Grez.

Por suerte del azar, en medio de una sesión de fotografiás de un concurso de belleza de 1971, ambos convocan a un tipo desclasado y violento llamado Gerardo (Pedro Fontaine y Marcelo Alonso), quien se suma a sus filas paramilitares.

Los cómos y los porqués no buscan ser retratados de una forma biográfica, aunque la historia deja en claro que un primer aliciente es la atracción sexual que siente Gerardo hacia Inés, mientras que el centro del relato de Araña se mueve en base a los quiebre entre ese pasado y el presente enquistado que lo quiere sepultar.

En el ahora, Inés es una destacada pieza del engranaje del poder sociopolítico del país, integrante de un importante directorio y que cuenta con nexos con algunos de las personas más poderosas del país. Eso le permite entrar como Pedro por su casa al psiquiátrico al que es trasladado el viejo y alcohólico Gerardo, luego de que este reaparece públicamente llevando a cabo una detención ciudadana en el que mata a un lanza.

El drama de Araña gira en torno al hecho de que Gerardo no debería estar en ningún lugar, ya que supuestamente murió antes del inicio de la dictadura, y su presente tras las rejas se establece con un vaivén de lo que hizo hace más de 35 años. De ahí que sin que este último lo sepa, Inés juega sus fichas para mantenerlo encerrado y, ojalá, la verdad de sus acciones durante la Unidad Popular no salga a la luz.

Araña no es solo la historia de Patria y Libertad, ya que ese es el telón de fondo para retratar a estas tres personas infames. En el ayer, fueron socios – no compañeros – marcados por un triángulo amoroso. Claro que ni siquiera eso puso a prueba sus acciones políticas para desestabilizar al país. Pero en el ahora, solo dos obtuvieron el rédito, mientras que el otro está a la deriva, aparentemente sin una nueva cruzada. Y antes de que termine el relato, sacan el velo respecto a sus acciones contemporáneas.

Araña es una nueva prueba del notable pulso de Andrés Wood como director, potenciado por el trabajo de Andrea Chignoli en la edición y por el notable nivel de su producción, especialmente en lo que compete al trabajo de dirección de arte de Rodrigo Bazaes y la fotografía de Miguel Littin Menz.

Todas las piezas de su engranaje, incluido obviamente su elenco, contribuyen a definir a que esta sea una bofetada arraigada en el pasado que golpea al presente, que a lo mucho es capaz de tildar a un tipo como Gerardo de nazi. Más importante aún, pone sobre el tapete a un ayer que puede volver a sometizarse.

Eso es completamente definido por la desalmada resolución de esta historia, en el que el quiste sale a la superficie violentamente, para convertirse en un cáncer de ocho patas que sepulta a la copia feliz del Edén.

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