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Review | Daredevil vuelve mejor que nunca con su tercera temporada

12 OCT 2018 / Reseñas

Review | Daredevil vuelve mejor que nunca con su tercera temporada

El retorno de Wilson Fisk y la inclusión de una nueva amenaza que no falla levantan nuevamente la vara para las series Marvel de Netflix.


A lo largo de cada una de las series de Marvel estrenadas por Netflix ha quedado en claro que el mayor enemigo de estas propuestas han sido los problemas de ritmo y el manejo narrativo en torno al desarrollo de cada historia. Ya con la primera temporada de Daredevil, considerada por muchos como la mejor de todas, se instaló la idea de que quizás no era buena idea que cada tanda no tuviese 13 episodios. Quizás una solución era acortar con la tijera.

Pero tanto la miniserie de The Defenders como la segunda temporada de Iron Fist, ambas con menos capítulos que la norma inicial, dejaron en claro que tampoco la solución definitiva radicaba en reducir el número de episodios. La tercera temporada de Daredevil, cuyos seis primeros episodios fueron presentados a la prensa, deja en claro que para que estas propuestas resulten por sobre la media, solo deben abrazar lo que sí funciona de cada personaje para potenciar sus fortalezas.

En ese sentido, los nuevos episodios tienen momentos realmente brillantes, ya que abrazan elementos tales como el martirio al que puede llegar Daredevil, un sufrido personaje que siempre puede caer más al fondo, para potenciar la especie de vía crucis que debe enfrentar este héroe que prácticamente lo perdió todo con el final de The Defenders. La confrontación contra La Mano lo dejó sin su vida de civil, sin sus amigos de los que prefiere alejarse, sin sus habilidades e inclusive de su sentido de sí mismo. A pesar de todo el bien que hizo por la ciudad, no hubo una intervención divina de su lado para ayudarle.

La nueva temporada se establece como una continuación directa de aquella batalla que desplomó un edificio en Nueva York, con el cierre de The Defenders, pero abrazando la idea de volver a las bases al centrarse solo en el diablo rojo, sin preocuparse de forma alguna de concretar nexos con el resto de los héroes de la Gran Manzana De hecho, tras salvarse milagrosamente tras su fatídica despedida de Elektra, Daredevil (Charlie Cox) ha decidido dejar morir a Matt Murdock, dando el espacio a que el resto del mundo crea que está muerto.

Desde su concepción en el mundo de las viñetas, el diablo guardián de Hell’s Kitchen no solo es el raro eslabón de un personaje con capacidades diferentes que adquiere habilidades extraordinarias que le permiten dejar atrás las desventajas asociadas a la pérdida de la vista. También es un tipo cuyas convicciones, tanto morales como profesionales en su labor de abogado, tambalean ante los portazos que le da la vida. Y a eso apunta este retorno.

Tomando como base a “Born Again”, la aclamada historia de Frank Miller y David Mazzucchelli, la nueva temporada por supuesto no es una adaptación al calco de aquella clásica historia del héroe, pero sí la utiliza como inspiración para explotar su trama en base a temas como la caída, redención, pérdida de fe y el uso del simbolismo cristiano. En su resultado, el retorno de Matt Murdock está marcado por la pesadumbre y desazón que surgen luego de que perdió el rumbo, para reflejar los mejores elementos de un personaje como este que inclusive intenta pelear a ciegas con tal de volver a ser lo que único que le queda: ser el vigilante enmascarado de la ciudad.

Sin embargo, en una historia que establece que la audición de Matt quedó dañada, y por ende perdió también parte del sensor que lo hace especial, el apesadumbrado protagonista de esta historia no es lo único que está bien resuelto. La gran estrella vuelve a ser el Wilson Fisk interpretado por Vincent D’Onofrio, quien pasó una temporada tras las rejas, pero se las ingenia para establecer un trato con un agente del FBI que le permite salir de la cárcel.

Funcionando en cada escena como una especie de volcán, que se contiene justo antes de explotar, el villano comienza a utilizar una treta que le permite establecerse como testigo protegido. A partir de ahí, y beneficiado por una reclusión domiciliaria de lujo, el Kingpin comienza a mover los hilos de la venganza. La performance del D’Onofrio, probablemente el mejor enemigo visto a la fecha de cualquier proyecto audiovisual Marvel, sigue siendo de primer nivel.

Con Erik Oleson (Arrow) como nuevo showrunner, estos nuevos episodios de Daredevil se alimentan de todo lo que se ha construido con el personaje hasta ahora, para llegar al siguiente nivel. El resultado es una serie que se siente madura y que, más allá de persistan algunos problemas de ritmo, es lo suficientemente fuerte como para avanzar con decisión para complicarle el camino al héroe de una forma apasionante.

Avanzando con decisión para contrastar los paralelos existentes entre Matt Murdock y Wilson Fisk, con ambos enfrentando sus particulares problemas, esta nueva tanda de episodios se decide a adaptar a uno de los antagonistas más atractivos de la galería de villanos asociados a Daredevil. Es ahí en donde surge Bullseye, quien es adaptado en esta serie bajo el rol de un agente del FBI llamado Benjamin Poindexter (Wilson Bethel).

Esta versión del villano que no falla va desenmascarándose como un tipo con problemas psiquiátricos que logró insertarse en la sociedad, pero cuya fachada se comienza a resquebrajar rápidamente gracias a las grietas que va plantando en su cabeza Wilson Fisk. Abordando su historia de origen en uno de los episodios, y conectando poco a poco con el villano de blanco, este nuevo Bullseye de carne y hueso termina instalándose como una amenaza que puede pararse de igual a igual contra Matt Murdock. No solo eso, una vez que ambos tienen una primera confrontación, esta nueva temporada se dispara para llegar a una cota que no habían alcanzado en ningún momento alguna de estas series de Netflix.

Aún así, Daredevil deja en claro que Matt es su propio peor enemigo, ahuyentando a aquellos que lo quieren, al creer que existe un bien mayor al intentar hacer caer a Fisk de una vez por todas. La mayor damnificada es Karen Page, quien ha avanzado en su carrera como periodista y debe confrontar decisiones difíciles, y fantasmas de su propio pasado, que son bien llevadas por la actriz responsable de interpretarla, Deborah Ann Woll.

Pero no son los secundarios los que llevan el timón de este historia, y de hecho en ocasiones demoran la historia más de la cuenta en búsqueda del suspenso, ya que tal como sucedía en Born Again, la simbólica muerte y resurrección de Daredevil es el principal motor. Y en los episodios que restan, el prospecto narrativo que representan las amenazas del Kingpin y Bullseye dejan el camino para simplemente esperar que esta temporada logre cerrar de una forma espectacular. Menos no se puede esperar tras constatar cómo volvió esta serie al ruedo.

La nueva temporada de Daredevil debutará el próximo 19 de octubre.

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