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Review | Dragon Ball Super: Broly, explosión de fanservice

10 ENE 2019 / Anime

Review | Dragon Ball Super: Broly, explosión de fanservice

No solo cuenta con la mejor batalla vista en una película de la saga, sino que también no evade su objetivo de dejar contentos a sus más férreos seguidores.


Dragon Ball Super: Broly es una película hecha para fans. Esa frase, de hecho, se queda corta. Esta producción está pensada y armada para aquellos que están al día con las aventuras de Goku y compañía, con especial énfasis en satisfacer a la gente que consideró que Dragon Ball Super fue una gran serie.

Fuera de ese ámbito, es difícil pensar que el público general enganchará completamente con una historia que requiere conocer el estado actual de la que probablemente es la franquicia de anime más popular de la historia. Al mismo tiempo, fans más viejos, que simplemente no compran la evolución de personajes como Freezer, tendrán de seguro resquemores ante algunas secuencias de comedia que solo reflejan la evolución que se estableció en Dragon Ball Super.

Con eso en claro, y salvo un par de pequeñas excepciones, la película no se detiene a explicar mucho de su contexto o estado de sus héroes principales y  avanza directo para dar rienda suelta a una sola cosa: presentar la batalla más espectacular vista a la fecha en una película de la saga. Y ciertamente lo logran, ya que aquí nos topamos con un enfrentamiento a tres bandas que cuenta con un nivel de animación muy superior y cuyos detalles, especialmente en cómo la dirección arma el combate, eleva la saga a una nueva cota.

Asimismo, esta aventura, plagada de chistes internos y dinámicas que solo entienden los fans, establece lo que está en juego en su historia base, volviendo al origen de Goku y Vegeta, pero sin profundizar en exceso. Toda la carne en la parrilla está puesta para potenciar superficialmente a la nueva batalla entre saiyajins, los guerreros que siempre quieren ser los más poderosos del universo. Pero como precisamente han llegado a un nivel de batalla inconcebible, sencillamente ya no es necesaria la presencia de los guerreros Z más secundarios. Si esperan algo como las antiguas aventuras, en donde otros personajes sí tenían algo para hacer, mejor olvídenlo.

En ese show saiyajin, Dragon Ball Super: Broly establece, desde una nueva mirada, la destrucción del planeta Vegeta y la irrupción de Freezer como emperador galáctico, establiendo algunos elementos del sistema de castas de la sociedad saiyajin y, por sobre todo, presentando situaciones nunca antes vistos de en la saga. La gracia es que pese a explorar nuevos territorios, la nueva película no contradice del todo lo expuesto en el especial televisivo que nos presentó a Bardock, el papá de Goku, por lo que no hay espacio para enfadar a los fans.

Ese contexto es el que posibilita trazar a Broly, un saiyajin con un potencial de poder superior, que desde su nacimiento incluso superó al príncipe Vegeta  y que es enviado a un planeta distante e inhóspito por supuestamente representar un riesgo. En el camino, su padre, Paragus, se da cuenta de la antirmaña de su rey y se decide a salvar a su hijo, clamando venganza por haber sido desterrado solo por que el rey Vegeta vio a Broly como una amenaza que eclipsaba a su sangre real.

Considerando que esta es la reinvención de una película no canónica que introdujo a Broly, esta nueva producción nos invita a conocer una versión que, en realidad, no tiene relación con lo ya visto en esa vieja película. Este nuevo Broly es diferente, especialmente en lo que compete a sus motivaciones y el tratamiento que se da a su formación como un tipo que creció en un lugar en el que solo crece la violencia. Su drama da pie a que al menos la película tenga un poco más de sustancia, pero tampoco cuaja del todo.

La historia de la película, utilizando motivaciones burdas para trasladar a Freezer a La Tierra, se las ingenia para que Broly y su padre inevitablemente tengan la opción de concretar su venganza, enfrentarse al hijo del rey Vegeta y dar pie a una batalla en la que Goku también tendrá mucho que decir. El esquema de la película no se difiere mucho de lo que ya estamos acostumbrados en las películas de Dragon Ball, en las que generalmente se establece una amenaza, se da pie a una gran pelea y pasa lo que todos sabemos que va a pasar.

Quizás lo que sí debió haber evitado la producción es que Dragon Ball Super: Broly, por mucho que tiene un nivel de animación notable en sus secuencias de batalla, sí tiene problemas de animación en otras instancias, con personajes de perfil que no lucen bien o extremidades mal dibujadas. Otro punto no menor es la música, que debe ser uno de los puntos más bajos de esta producción, que pasa casi desapercibida al no utilizar las guitarras estridentes de la último serie o solo es notada una vez que usan cuestionables voces para musicalizar durante la batalla.

Pero más allá de esos elementos, Dragon Ball Super: Broly tiene claro que le basta con contentar a sus fans. En esta película no solo hay guiños a momentos clásicos de la saga, que se instalan como pequeñas pulsaciones que nos recuerdan por qué nos gustó tanto lo que vimos en el pasado, sino que también son recuperadas antiguas situaciones para impulsar la nueva historia y darle algo más de sustancia a la batalla.

Más allá de eso, o el hecho de que los nuevos personajes secundarios de la armada de Freezer no sean tan buenos, hay que tener en claro que los nuevos power-ups, las nuevas transformaciones saiyajin, le han restado emoción a la saga. Si antes importaba que Goku se transformase en super saiyajin, ahora todo es un pretexto y el esquema provoca que uno tenga claro que nada importante sucederá hasta que al menos haya una cabellera azul dando vuelta.

Al mismo tiempo, Broly, pese a ser sustentado por la idea de contar con un potencial gigantesco, no tiene problemas para enfrentarse a sus rivales, pese a que estos tienen entrenamiento, técnicas elaboradas y cuentan con una trayectoria de batallas insuperables. La diferencia de poder se elimina tan fácil como se eliminó el problema de incluir a Roshi en el Torneo de Fuerza.

Dragon Ball Super: Broly cumple con creces cuando es vista bajo la lupa de un fan entregado que se contentará con los guiños y la espectacular batalla que aquí nos presentan. Sonrisas se dibujarán con pequeños momentos que solo un fan entenderá, saboreándolos como todo un manjar. Pero como toda película hecha para fans, también está claro que se mide con otra vara.

Pero mejor terminemos con la pregunta del millón: ¿Es mejor que La Batalla de los Dioses o el Regreso de Freezer? Sí, y por lejos. Si las consideraste deplorables o insatisfactorias, aquí hay espacio para sentirse más completo. ¿Pero es mejor que la antigua película de Broly? Más allá de la calidad técnica, y solo centrándose en términos de historia y tratamiento de personajes, ese es un punto que no es tan fácil de dar.

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