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Review | La segunda temporada de Iron Fist brilla un poco más

24 SEP 2018 / Series

Review | La segunda temporada de Iron Fist brilla un poco más

Aunque sigue siendo la serie Marvel de Netflix con el protagonista con menos carisma, la nueva tanda de episodios mejoran lo que no resultó en la primera temporada.


La primera temporada de Iron Fist quedó al debe por elementos bastante importantes: las coreografías de combate, la imposibilidad de explotar más la mitología de su historia y, por sobre todas las cosas, la energía de un protagonista que se instaló como la primera gran desilusión de las series Marvel presentadas por Netflix.

Aunque en los cómics este es un personaje con una historia base llamativa, que lo diferencia del resto de héroes de la editorial, la primera temporada se instaló como una serie genérica en historia, propuesta de acción y ejecución de misterios que no logró elevar a Danny Rand como un personaje que mereciese tener su propia serie de televisión. La cosa simplemente no resultó con su tufillo a Arrow.

La segunda temporada, por el contrario, avanza bajo una gran idea: responder a cada uno de los elementos que fueron criticados en la primera entrega, sin olvidarse que en el fondo esta es una propuesta aterrizada en la que difícilmente nos mostrarán muchas de las cosas mágicas de K’un L’un de las que tanto nos hablan.

Lo más llamativo de partida es que aquí hay un notorio avance en las coreografías de pelea, algo clave para un personaje con una esencia marcada por las artes marciales. También hay una mejor resolución en las líneas generales de una historia que responde a los sucesos de The Defenders para instalar a Danny como el protector que Nueva York requiere tras la caída de Daredevil.

Asimismo, con esta nueva tanda de episodios también están mucho más conscientes de las cosas que sí debiesen enganchar a la audiencia con este personaje, por lo que la historia elegida, en donde el poder del Puño de Hierro es puesto en entredicho, permite utilizar de mejor forma al héroe al centro de estas historias.

El problema, sin embargo, sigue siendo el actor Finn Jones, el protagonista con menos carisma de todos los superhéroes Marvel presentados por Netflix. En esta ocasión el equipo realizador trabajó para mejorar su arsenal de combate, y eso es algo que es evidente desde el primer hasta el último episodio, pero Jones sigue sin dar con un tono que venda a Iron Fist. Su performance sigue siendo el gran lastre, mientras que la construcción de su historia tampoco ayuda mucho, especialmente en relación a sus trancas familiares.

Lo que quizás saca de quicio es el hecho de que Iron Fist nunca gana una pelea de verdad, siendo golpeado duramente una y otra vez. Claro, Danny no tiene problemas para despachar a las hordas de lacayos que surgen en el Barrio Chino, ya que existen un montón de criminales que buscan escalar la pirámide de una Nueva York que liberada de las garras de La Mano, pero el héroe falla cuando más importa, cuando tiene que demostrar por qué es el “elegido”. Tener la condición de sparring glorificado le hace un flaco favor a lo que debiese representar Iron Fist.

La historia en esta ocasión tiene mejores antagonistas, incluyendo a Joy Meachum (Jessica Stroup), Davos (Sacha Dhawan) y Mary (Alice Eve), quienes inevitablemente comienzan a unirse bajo la idea de una misión de venganza que busca despojar a Danny de todo su poder. En el camino, el dueño del Puño de Hierro se queda sin aquello que lo hace especial, instalándolo en una ruta de redención que busca que realmente nos importe el elemento más débil de este universo televisivo.

Uno de los puntos más fuertes tiene relación con las Hijas del Dragón, Colleen Wing (Jessica Henwick) y Misty Knight (Simone Missick), quienes eclipsan a Danny y provocan que sea mucho más interesante seguir sus rutas que lo que afecta al protagonista de la historia central. De hecho, son ellas quienes son clave para confrontar a un Davos que, pese a ser un loco con objetivos trastocados, sí logra dar a entender por qué clama ser el legítimo dueño del poder del Puño de Hierro y su resentimiento hacia lo que pasó con K’un L’un.

Los temas recurrentes de la segunda temporada, tanto en relación al trabajo en equipo como el resentimiento familiar sobre aquello que algunos creen merecer, terminan marcando los quiebres entre lo que funciona y lo que simplemente cojea. Quizás no al nivel de la primera temporada, pero sí en un punto que evita que la serie se dispare completamente a las alturas de las mejores series Marvel que ha presentado el servicio de streaming.

Por un lado, la rivalidad entre Danny y Davos resulta en una confrontación fraternal que cae en demasiados lugares comunes, aunque se agradece que los villanos de esta nueva tanda de episodios sean mucho más complicados, mientras que Colleen luce en lo que concierne a los avances de su arco de historia y su relación con los compañeros de equipo heroico. En general, una de las cosas más llamativas es que los puntos altos tienen relación con las mujeres que forman parte del mundo de Iron Fist y eso rara vez pasa en el género de las artes marciales, en donde el protagonista salva el día de principio a fin.

Considerando que esta nueva temporada tiene menos episodios de lo que habitualmente venía entregando Netflix, Iron Fist también cuenta con una notable mejora de ritmo, uno de los puntos que más bajos de los primeros 13 episodios. Más aún, la estructura permite que todas sus líneas argumentales exploten en sus dos episodios finales, marcados por sorpresas y elementos que ayudan a establecer un verdadero cambio de timón para el futuro de las historias del poder del Puño de Hierro.

Pero lo importante a la larga es que considerando el decepcionante resultado de la primera temporada, no era muy difícil mejorar. Sí, aquí levantaron la vara, pero Iron Fist sigue siendo la serie más débil de todas las propuestas Marvel presentadas por Netflix y para avanzar los escalones probablemente tendrán que subirse a los dragones y todos los elementos más fantásticos que siguen evitando. Abrazar la mitología más rara de Iron Fist es lo único que puede ayudar a que finalmente esta serie brille con luces propias en vez de tener un par de destellos en el puño. Lo bueno es que el final de la temporada justamente abre la puerta para que lo anterior sí pueda suceder.

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