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Review | Justice League es el renacimiento DC

15 NOV 2017 / Cine

Review | Justice League es el renacimiento DC

La película dirigida por Zack Snyder y refilmada por Joss Whedon logra lo que parecía imposible, concretando un reinicio suave que recupera lo perdido.


Erase una vez en los cómics de DC que nada funcionaba en términos de lo que la compañía esperaba. Las ventabas palidecían frente al éxito de la vereda del frente y las historias parecían estancadas en un continúo ciclo enfocado de forma particular en “los personajes que funcionaban”.

A partir de ahí, la editorial decidió apretar el botón de reinicio, generando una nueva etapa que recaudó dinero, pero que no contentó a todos y poco a poco todo se fue extinguiendo. En ese ámbito, finalmente decidieron reencaminar la ruta, con una nueva travesía que recuperó lo que se había perdido. Fue su renacimiento.

A grandes rasgos, todo ese camino también se vivió en el cine y tras la recepción de Batman v. Superman junto a la de Suicide Squad, que reinterpretaron personajes de una forma en que no satisfacían en general tal como pasó con Los Nuevos 52, la propuesta de Justice League se valida al lograr reenfocar el rumbo hacia un futuro que se hace necesario.

Y tal como pasó con el relanzamiento DC en las viñetas, la nueva película firmada por Zack Snyder, y refilmada por Joss Whedon, no le hace asco a lo que ya fue, porque Batman v. Superman no es olvidada, pero por sobre todo le echa para adelante con lo que será.

Obviamente el mero impulso, la proyección, generalmente no basta. Pero es realmente un milagro que Justice League logre funcionar coherentemente tras todos los problemas de post-producción que marcaron a su realización.

Más importante, y aún con todas las manos metidas en la masa, la primera película grupal de superhéroes en Warner Bros. destaca por no tener el peor elemento de Dawn of Justice: la falta de cohesión narrativa.  Esta película, aunque no faltará el que sostenga que faltan escenas vistas en los tráilers, sí la tiene.

Quizás Justice League es más simple de lo que se podría esperar, y tan genérica como se puede esperar para una primera reunión, pero su arco de historia es funcional. La historia hace click más allá de que sean notorias las inevitables falencias de estructura y, por sobre todas las cosas, queda al amparo de personajes que llegan a brillar.

Si bien la Wonder Woman de Gal Gadot tiene mucho más protagonismo de lo que se podría esperar, y eso innegablemente se potenció por el recibimiento de su película en solitario, las verdaderas sorpresas de la película radican en The Flash (Ezra Miller) y Aquaman (Jason Momoa), quienes lograr dar con dos atractivas versiones de ambos personajes. No solo eso, Cyborg no es sinónimo de lastre, aunque irremediablemente es la comparsa que bien podría ser desechada. ¡Denme al Detective Marciano!

Justice League destaca porque su equipo funciona, estableciendo las voces de todos sus personajes y definiendo por qué deben trabajar juntos para salvar al mundo. Esa clave no está ausente y, mejor aún para todos los que han esperado por una película como esta durante toda su vida, se siente que cada personaje disfruta con lo que hace al salvar cualquier vida. Es algo que está en el corazón de La Liga.

Por todas esas cosas las falencias, que existen y no son pocas, quedan en segundo plano. Desde antes del estreno no había mucha esperanza para que Steppenwolf destacase más allá del esbirro de segundo orden, ya que es lamentable su elección en desmedro de otros villanos mucho más atractivos.

En el resultado final de la película, queda reducido al ámbito de un mero recolector de macguffins que deben ser fusionados para dar pie al malvado plan que le permitiría enmendar su error en el pasado. Pero aún así, el personaje no varía mucho de lo que habitualmente se ve en las películas de Marvel Studios y su actuar es fundamentado por la propia historia.

Según establecen en un momento, miles de años atrás, tres bandos tuvieron que unirse en La Tierra para detener la invasión comandada por Steppenwolf y su horda de parademonios, quienes hacen el trabajo sucio de Darkseid. Pero ante la inesperada derrota, el villano queda varado sin posibilidad de volver a su mundo. Pero la muerte de Superman, que despierta el miedo en la sociedad, permite alimentar a los parademonios, abriendo la puerta para que Steppenwolf finalmente pueda hacer caer al planeta.

A partir de esa base, el foco de la historia sigue siendo el Batman de Ben Affleck, quien es el eje e impulsar de toda la historia central. Si bien el actor parece menos entusiasmado en su interpretación que en la película anterior, el murciélago sirve para contrastar cada elemento luminoso que representan los otros miembros del equipo.

A pesar de que el guardián de Gotham impulsa la unión, sobre sus hombros se siente la pesadumbre de lo perdido. Batman tiene claro que Superman le hace falta al mundo. Más aún, también tiene claro que hizo cosas que él no ha hecho, como tener un trabajo y una relación. Es su deber suplir el error hasta el punto de dar su vida si llega a ser necesario.

Pero todo el eje, y esto no es un spoiler si tienes claro que el actor estaba fichado para ser parte de la película, tiene relación con el inminente retorno de Superman. Sin entrar en detalles, una vez que esta situación se concreta, la película toma realmente vuelo.

No solo el hombre de acero vuelve de un modo que tiene sentido comiquero, y sigue la guía de lo que ya se había jugado desde Man of Steel, sino que además Henry Cavill al fin reluce al interpretar a un último hijo de Krypton cuyo rol se pone en entredicho. ¿Está junto a la Liga? ¿Está en contra de esta? Eso los invito a descubrirlo en la película.

Lo más notable de Justice League es que entrega todo lo que tenía que entregar, con momentos ñoños por montones y sus secuencias de acción tienen un par de momentos realmente notables, especialmente las que involucran a Barry Allen, que innegablemente debiesen dibujar sonrisas.

De hecho, Justice League es una película muy divertida, que funciona en lo que tiene que funcionar y que logra sortear sus baches para cerrar en alto, dándole un nuevo sentido a las escenas post-créditos. Si estas se han transformado en moda, en Justice League humillan todo lo que se ha hecho con las dos más ñoñas secuencias de este tipo.

Lo quiero repetir, esto trastrabillea por momentos, pero nunca cae aún cuando el ritmo de su primer acto da cuenta de cómo su propuesta tarda en cuajar. Pero cuando lo hace, da pie a que realmente el equipo funcione y eso es lo más importante de todo. En una película grupal, cuando tantos rostros están en juego, y en donde inclusive hay que introducir algunos, eso es lo que más importa.

Esta Liga es un hijo de dos padres, y en ocasiones se puede notar qué aportó cada uno, pero entrar en ese diálogo no tiene mucho sentido cuando la película logra fundir los estilos para avanzar. Los chistes no son excesivos, la película recalca el costo de lo que está en juego y evade la debilidad de un villano para el olvido. Pero en la raya para la suma, tenemos equipo y eso es lo más se necesitaba tras el tambaleante inicio de este universo de superhéroes.

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