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Review | Mario + Rabbids: Una guerra con el sello de Nintendo

1 SEP 2017 / Reseñas

Review | Mario + Rabbids: Una guerra con el sello de Nintendo

La última aventura de Ubisoft para la Switch se adueña del universo de Mario para demostrar que la calidad de Nintendo es una fórmula que se puede repetir


Debo confesar que cuando supe de la existencia del proyecto Mario + Rabbids a través de las múltiples filtraciones que terminaron confirmándose en el E3, no le tenía mucha fe. Sentía que los Rabbids no estaban a la altura de merecer un crossover con el personaje más famoso del mundo de los videojuegos, que el estilo de juego no pegaría mucho y que la tarea le quedaría grande a un estudio como Ubisoft.

Pero una vez terminada esta aventura, debo decir que estaba muy equivocado. Mario + Rabbids: Kingdom Battle es quizás la mayor sorpresa del año dentro del catálogo de la Nintendo Switch, una consola que en su año de debut ha sabido nutrirse de puros éxitos seguros, empezando con un Zelda y terminando con un nuevo Mario 3D. Ante ese escenario, ¿qué es lo que podrían entregar estos conejos para complementar un catálogo de lanzamiento que hasta ahora ha sido perfecto?

La verdad, es que mucho.

Y todo se debe a que, a pesar de haber sido hecho por manos occidentales, desde las lejanas tierras de Ubisoft, Mario + Rabbids logra lo que no muchos estudios fuera de Japón han logrado hacer: crear un título que se ve, se siente y entreteniene de la misma manera que lo hace uno de Nintendo.

El principal sello de un juego Nintendero es que la compañía suele tomar un género específico y lo convierte en algo que no es necesariamente más complejo, pero si divertido. Mario Kart, por ejemplo, es un juego que tiene los elementos básicos para ser considerado un juego de carreras y sobre eso construyen su propuesta. Lo mismo podríamos decir que tienen juegos como Smash Bros. o Arms con respecto al género de peleas, Splatoon con los shooters y todos los juegos deportivos en los que ha participado Mario.

Y Mario + Rabbids logra concretar la misma idea pero usando un género que nunca pensé que vería a Mario, Luigi y la Princesa involucrados: el de los shooters tácticos. Para los que aun no conocen del juego, se trata de un título de estrategia por turnos en donde debemos crear un equipo de tres héroes que deberán moverse a través de un mapa para realizar diferentes misiones que, por lo general, conllevan disparar y eliminar a la mayor cantidad de enemigos posibles.

El título tiene cuatro mundos, los que están divididos en 8 capítulos y un jefe. Cada capítulo posee etapas de exploración y de combate, las cuales son lo suficientemente variadas y cortas como para ser consumidas de manera portátil, pero también para pasarse de una en el televisor. Cada capítulo tiene dos escenas de combate, en las tendremos que cumplir misiones. La mayoría de las veces bastará con eliminar a todos tus enemigos, pero luego encontrarás de otro tipo, como llegar a una zona determinada, escoltar Toads a través de mapas llenos de peligros o derrotar al jefe del mapa.

Y la curva de dificultad de estas etapas es perfecta. Cada mundo va introduciendo nuevos tipos de enemigos, o versiones más poderosas de enemigos que ya conociste, haciendo que ningún mapa se sienta igual al anterior. Los mapas van variando en escala y en complejidad, y hay que pensar muy bien para sacarle el mejor provecho a las opciones limitadas que le dan a tus personajes.

Cada personaje puede realizar un máximo de tres acciones por turno: una de movimiento, una de ataque y un poder especial. Estas pueden hacerse en cualquier orden que quieras, pero una vez hecha, no hay vuelta atrás. Los movimientos te permiten acercarte o alejarte a tus enemigos, pero también son interactivos y van más allá de simplemente escoger un lugar con un cursor. Si dentro de tu rango de movimiento te encuentras con un compañero, este permitirá extender tu rango gracias a un salto especial. Si por el contrario, te pillas con un enemigo, podrás golpearlo con una barrida antes de llegar a tu destino. Así, en un solo movimiento puedes golpear a un enemigo, hacer un salto y quedar lejos, listo para hacer un disparo.

Los disparos dependen principalmente de tu arma y su efectividad dependerá de la posición en el mapa y la cobertura que tenga el enemigo. Hay tres tipos de cobertura: completa, media y cero. Cuando hay cero cobertura, el disparo tiene un 100% de probabilidad de llegar, con una cobertura media, es un 50% y cuando es total, 0%. Es así de simple.

Y las habilidades son las que convierten a cada personaje en un rol diferente. Hay personajes como la Rabbid Peach que es de doporte y permite recuperar energía a tus amigos, y otros como Mario que son de ataque y permiten elevar el daño hecho por un turno.

Y eso es todo lo que tienes que saber. Hay un árbol de habilidades que te permite ir ganando más habilidades o poder para tus personajes, pero eso va siempre en pos de darte más ventaja sobre las mismas reglas del juego. Como un juego de estrategia, cumple con ser divertido, ágil y con personalidad. Cuando uno piensa en los grandes exponentes del género, como XCOM, siempre se va a encontrar con temáticas militares, escenarios oscuros y una historia bélica. Acá en realidad poco importa saber por qué se está peleando, simplemente porque es divertido y satisfactorio hacerlo.

Pero nada de esto tendría sentido sin una cuota de exploración, y Mario + Rabbids logra que las escenas que hay entre capítulo y capítulo sean igual de entretenidas. Como les comenté, hay cuatro mundos que poseen los arquetipos clásicos de un juego de Mario: un bosque, un mundo de desierto y hielo, otro con una temática embrujada y el último, el mundo de lava. Cada etapa debe ser explorada por los personajes quienes van recolectando monedas, resolviendo puzzles y encontrando cofres, en actividades que no sirven para más que para admirar el excelente trabajo de diseño de escenarios del juego.

Un buen juego de Mario siempre será, ante todo, una aventura de viaje y en cada uno de los cuatro mundos del título, la temática del viaje está presente. Siempre hay que avanzar y moverse y siempre los escenarios van cambiando, llenándose de detalles, de referencias a la cultura pop o a veces simplemente de sitios altamente creativos y diferentes a todo lo que Ubisoft ha hecho en su carrera, que los últimos años ha estado marcada por escenarios realistas y áridos. 

No temo exagerar al decir que Mario + Rabbids tiene los diseños de niveles más creativos y bonitos que se pueden encontrar en toda la Nintendo Switch, con excepción quizás del mundo 2, el del desierto y hielo, que curiosamente se sienten como los más apurados del juego. Mi favorito, por si acaso, es el Mundo 3, de lo más lindo y atmosférico que he jugado en la consola de Nintendo.

A eso, hay que sumarle un soundtrack creado por Grant Kirkhope, un compositor que si bien, no logra salirse de lo que hizo hace años con Banjo Kazooie, si hace algo que se agradece mucho en estos momentos: crear música original para un juego de Mario, sin tener que caer en el recurso barato de hacer un remix del tema de la serie por décimo quinta vez.

Lo mejor de todo esto es que los mundos están diseñados para ser jugados y luego revisitados para ser explorados con las habilidades que vas ganando, pudiendo encontrar capítulos especiales y desafíos que extienden la vida del juego. Cada capítulo puede ser rejugado, también, para intentar pasarse en la menor cantidad de turnos posible. Pero también es cierto que para algunos, se puede hacer algo corto, considerando el precio de juego completo que tiene.

Ahora bien, todo lo que le sobra en diseño y entretención, le falta en historia, algo que a esta altura ya deberíamos haber imaginado. El principal problema del juego es que sus dos protagonistas, los Rabbids y los personajes de Mario no hablan, sino que emiten ruidos y gestos. Es cierto, Mario dice frases como “Mamma Mia” o “Let’s Go!”, pero el contenido comunicacional de esas frases es nulo. Mario no tiene personalidad y solo va hacia adelante, lo que juega en contra de las motivaciones del juego. Sabemos que el malo es Bowser Jr. pero no sabemos por qué hay Rabbids buenos y malos y por qué se disparan entre sí. El robot Beepo cumple roles tanto explicativos como argumentativos en el juego y aunque lo hace de manera divertida, no es suficiente.

Aun en un juego tan simple como un Mario tradicional la narrativa es clara: salva a la princesa. Acá, no hay nada de eso y de no ser porque los niveles son divertidos de por sí, no habría razones para jugarlo una vez más.

El juego trata de compensar esta falta de historia con el humor de sus personajes, pero la verdad, se gasta rápidamente. Las primeras 4 veces que ves a Rabbid Peach sacándose una selfie es divertido, pero ya en la mitad del juego es simplemente una animación más.

Otro de los puntos negativos del juego tiene relación con las armas. Existen más de 300 tipos de armas disponibles entre los 8 personajes con los que te vas a encontrar a lo largo de la aventura, pero sus precios son tan altos que en realidad, solo hay espacio para comprar algunas entre cada capítulo, y sus diferencias no son muy relevantes. Todas aumentan la misma cantidad de fuerza, por lo que solo vas a comprar la más cara y la más fuerte, sin darte la posibilidad de personalizarlas o mejorarlas en el camino.

Aunque si lo pensamos, hasta en sus errores el juego ha imitado muy bien la fórmula de Nintendo, en la que el gameplay siempre se pone por sobre la sustancia. Y salvo la presencia de errores clásicos de un estudio que por lo general es poco prolijo como Ubisoft, como imágenes que se congelan por unos segundos, globos de texto que parecen haber sido sacados de Word y animaciones que se interrumpen antes de tiempo, la compañía francesa ha logrado crear un juego que respeta la tradición del universo de Mario y, por encima de eso, tiene una jugabilidad estratégica que funciona tanto a escala portátil como hogareña.

De hecho, no me extrañaría que, luego de años sin saber que hacer con los Rabbids, las mascotas que se han hecho más famosas por sus minijuegos y por ser el principal antecedente de los Minions, la compañía por fin haya encontrado un género que realmente les acomoda. No me sorprendería ver una secuela del título visitando otros mundos para poder venderse en otras consolas. Pienso en Sonic + Rabbids, por nombrar un ejemplo. O quizás los conejos quieran regresar al Reino Champiñón como para dar cabida a tantos personajes que no estuvieron presentes en esta entrega.

Lo cierto es que Mario + Rabbids: Kingdom Battle es un excelente título que logra llevar a las masas de manera entretenida uno de los géneros más áridos y poco explorados, sobre todo en las consolas, y que demuestra que el encanto de Nintendo no solo es exclusivo de Japón, sino que en las manos indicadas, puede reproducirse en cualquier parte del mundo.

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