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Review |  Lets’ Go Pikachu/Eevee, un juego salvado por la nostalgia

21 NOV 2018 / Videojuegos

Review | Lets’ Go Pikachu/Eevee, un juego salvado por la nostalgia

La llegada de Pokémon a la Switch está marcada por la facilidad y el dejar de lado algunos de los puntos claves de la saga.


Pokémon finalmente ha llegado a la Nintendo Switch aunque no en la forma en que todos lo esperaban.

Dejando de lado alguna de las características que han marcado al juego desde su primera entrega este nuevo título busca atraer a los jugadores de Pokémon Go a través de una serie de cambios que podrían espantar a los fans clásicos de la franquicia. 

Sin duda lo que más llama la atención de Lets’ Go Pikachu/Eevee, son los cambios implementados, en este sentido el más importante es el eliminar las batallas como método de captura sustituyéndolo por el sistema de captura de Pokémon Go. 

Este cambio le resta bastante atractivo al juego, sobretodo para los fans más antiguos de la saga. Esto incluso puede llegar a molestar ya que cambia por completo la aproximación que se debe dar al título. 

Mientras antes el foco era que cada captura fuera una batalla estratégica donde no debías debilitar a tu oponente, acá debes simplemente mover el joy-con para tirar las pokebolas hasta que el pokémon sea capturado o simplemente escape -estrategia poco o nada-. 

Esto hace que más allá de pociones y otros elementos para el combate, cada vez que pasemos por una tienda simplemente compraremos la mayor cantidad de pokebolas posibles. La importancia de tener una enorme cantidad es tal que ahora incluso al derrotar a los entrenadores estos darán dinero y pokebolas.

En cuanto a la mecánica de captura esta carece de una mayor dificultad, apuntar, a veces utilizar alguna baya y no hay mucho más. En el mismo sentido si quieres sacar un pokémon con mejores estadísticas, debes realizar cadenas de capturas por lo que pasarás un rato capturando el mismo pokémon una y otra vez. 

Lo positivo de realizar cadenas de capturas es que al ver a las criaturas es fácil evitar combates innecesarios contra otras criaturas.

Todo estos cambios fácilmente podrían matar el juego y volverlo un completo fracaso, pero no es así….

La nostalgia al rescate

Si hay algo que salva a Let’s Go esto es la nostalgia. La oportunidad de volver recorrer la región de Kanto, con una historia muy similar a la de las primeras entregas de Pokémon y con gráficos renovados es algo que sin duda atrae y atrapa. 

En este sentido Let’s Go es una especie de remake y nueva aventura con algunos guiños a lo que sería Pokémon Sun y Moon.

A grandes rasgos la historia se desenvuelve de forma casi idéntica a la de Pokémon Red, aunque presenta algunos cambios, y dan a entender que la aventura de Red y Green -a quienes es posible encontrar en el juego- ocurrió unos años atrás. 

De todas formas, elementos como el Snorlax bloqueando la ruta o la historia de Cubone en Ciudad Lavanda, se mantienen volviendo al juego muy atractivo para quienes disfrutaron de las entregas originales. En este mismo ámbito la nueva versión de la canción de Ciudad Lavanda es simplemente magnífica.

Cero dificultad

La dificultad es otro tema del que sin duda hay que hablar. Aunque Pokémon nunca ha sido uno de los juegos más difíciles en el caso de Let’s Go la facilidad la llevan a un nuevo nivel y es que para comenzar el ‘Exp. Share’ o ‘Compartir Experiencia’ nos acompaña desde un comienzo y nos inflará de forma desmedida a nuestro equipo.

Esto se debe a que no sólo obtendremos experiencia de combatir con otros entrenadores, capturar pokémon salvajes también dará experiencia a todo el equipo y si sumamos a esto que capturaremos muchas veces un pokémon nuestro equipo subirá bastante rápido de nivel.  

Pero como no todo es negativo, entre los puntos altos se encuentran los gráficos, el salto gráfico desde la 3DS a la Nintendo Switch se nota y agradece. El diseño de los diferentes entrenadores luce simplemente increíble y de la misma forma los pokémon se ven bastante bien y los ataques especiales de Pikachu y Eevee cuentan con animaciones muy atractivas. 

¿Y el competitivo?

Quizás el punto que más se ha visto afectado con el lanzamiento de Let’s Go es el juego competitivo, el cual sinceramente no existe y si se intenta queda reducido a una mínima expresión -Por algo durante el 2019 el Campeonato Mundial de Pokémon se mantendrá en 3DS y no migrará a Switch-.

Aunque a lo largo del juego puedes ir mejorando estadísticas de tus pokémon a través de diferentes métodos (caramélos o cadenas de captura), la personalización para el competitivo no va mucho más allá, ya que sacaron la posibilidad que estos porten ítems, así como las habilidades que tiene cada pokémon. 

Con todo esto y comparando con las entregas clásicas queda un juego a medias en cuanto a competitivo se refiere. 

Intercambios desde Pokémon Go

Sin duda el gran atractivo que busca presentar Let’s Go es su conexión con Pokémon Go y la posibilidad de pasar criaturas desde la aplicación. Este sistema funciona bastante bien, aunque en el juego explica muy grandes rasgos como funciona, lo que puede generar un poco de confusión.

Una vez conectado es fácil pasar los pokémon que quieres pero no deja de ser una mera opción secundaria en lo que significa el juego, sin influir en gran medida en la jugabilidad, ni en el desarrollo de este.

Finalmente sirve para completar el pokedex y capturar a Meltan, pero mucho más que eso no.

Pokémon Let’s Go Pikachu/Eevee son juegos que mantienen la esencia de entregas anteriores, pero que debe gran parte de su atractivo al hecho de recrear una historia que a la mayoría de los seguidores le provocará sentimientos y recuerdos pasados-la nostalgia al rescate-. Los cambios buscan atrapar a los jugadores de Pokémon Go y sin duda lo pueden lograr pero la conexión con la aplicación sin duda queda en un segundo plano.

En cuanto a la jugabilidad, Let’s Go quita gran parte de la estrategia al juego, pero las batallas contra entrenadores, gimnasios y pokémon legendarios se mantiene por lo que aún queda bastante del clásico pokémon que muchos disfrutamos durante horas y horas. 

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