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Review | Power Rangers hace mórfosis entre una mala película y una decente

30 MAR 2017 / Cine

Review | Power Rangers hace mórfosis entre una mala película y una decente

Los tráilers no tenían buena pinta, pero el resultado final hace que funcione el equipo aún con todo lo que tiene en contra.

Todo hacía presagiar que la película de los Power Rangers sería un nuevo bodrio infumable, una película de dirección incompetente y genérica, aburrida y sin idea de lo que estaba adaptando. Ahí estaban de antecedente los anunciados cambios estéticos de la nueva versión, que escondió lo más que pudo al nuevo Megazord durante la promoción.

Pero aunque el reinicio cinematográfico sigue siendo una mala película, con todos los vicios que tienen habitualmente los blockbusters que se conforman con explotar una marca en base a efectos digitales y sin agregar mayores nuevas ideas, tampoco es tan mala e inclusive tiene algunos puntos la que instalan más en el ámbito mediocre que en el detestable. Es, a grandes rasgos, lo que debe ser una película de los Power Rangers, con todo lo que acarrea la tontorrona base de la serie original noventera.

Esta nueva versión sigue el molde de presentar una historia en donde al final del capítulo se debe derrotar a un monstruo gigante haciendo uso de un gran mecha. Pero para concretarlo, este remake lleva a cabo una serie de decisiones para actualizar el concepto y convertir todo en un show adolescente-oscurillo como esos que hasta el cansancio está haciendo Hollywood en los últimos años. Se trata de decisiones que instalan la idea de que a esta película le avergüenza ser precisamente una adaptación de algo tan bobo como los Power Rangers.

En esa base, actualizan a Rita Repulsa, ya que el inicio de la película revela una batalla ancestral en la prehistoria de La Tierra entre la villana y Zordon. De ahí que modifican su objetivo, ya que ahora no quiere dominar al mundo, sino que busca reunir oro para reconstruir a Goldar y así poder sacar de quajo desde el suelo un poder superior que le podría garantizar su venganza y un poder superior para regir el cosmos. Es el clásico enredo que busca complicar las cosas, pero que en el fondo sigue siendo extremadamente simple. Lo bueno es que al menos Elizabeth Banks pone toda la carne a la parilla para dar vida a un rol que, de otro modo, habría sido para el olvido.

Aún así, lo peor de todas las actualizaciones que hace la película tiene que ver con los diseños. Son horribles. Desde el look de Rita a los trajes de los Rangers pasados por el cedazo de Iron Man, pasando por los robots para llegar a los horribles Megazord y Goldar. Las decisiones hechas en ese ámbito son deplorables y son el gran  punto negro de una película que perfectamente podría hacer hecho algo mejor en ese ámbito.

Pero no todo es malo, ya que lo que eleva a estos Power Rangers del barranco es el giro concretado con sus cinco personajes centrales. No sólo son transformados en superhéroes con habilidades superiores gracias a las monedas de poder, sino que la historia se esfuerza en dar pie a que se genere una camaradería entre los personajes. De este modo se refuerce la idea de que este en realidad es un equipo, gracias también a que los actores funcionan en sus roles. Sí, quizás el actor que interpreta al Ranger rojo no tiene carisma, pero todo el resto hace click. Y eso es algo que funciona especialmente con el nuevo Billy a cargo de RJ Cyler, ya que el Ranger azul no es simplemente un genio, sino también es parte del espectro autista y esa jugada está bien ejecutada.

En esa base, un buen punto de la película radica en que estos Rangers no están preparados para la tarea que le encomiendan y el mundo seguramente será destruido por esa causa. Los quiebres de historia que están al centro de esa duda, implican giros y tratamientos de personajes, con problemas de adolescentes, que hacen que la película funcione en lo suyo, tenga algo de corazón, aún con todos los malos agregados que tienen en el medo.

Quiero recalcar que no lo pasé mal viendo la película, aún cuando los tráilers instalaron en mi cabeza una sola idea: esto sería un bodrio sin salvación. Y no lo es, pese a que de todas formas se debe tener en claro que se trata de una nueva superproducción previsible, que sigue un punteo de hechos totalmente genéricos para una producción de este tipo y la película pierde puntos en lo más importante: su batalla de robots gigantes contra un monstruo de igual tamaño. Y eso es un punto en contra importante,ya que después de todo es una película de los Power Rangers.

¿Me dejó con ganas de ver una secuela? No, pero tampoco me dejo con la necesidad imperiosa de hacer campaña para que no se haga otra. Estos Power Rangers cumplen con lo justo para no caer en el mismo tacho que la Mighty Morphin Power Rangers: The Movie de 1995. Y eso en gran parte se debe a que existe preocupación por vender un equipo.

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