*

Review | Super Smash Bros. Ultimate es amor, nostalgia y adicción

14 DIC 2018 / Reseñas

Review | Super Smash Bros. Ultimate es amor, nostalgia y adicción

La edición definitiva de la serie de peleas de Nintendo es una celebración no solo a la serie en si misma, sino que a toda la cultura de los videojuegos.


La parte más difícil de escribir esta reseña es saber que cada minuto que paso en el teclado es un minuto en el que no estoy jugando Smash.

Y es que Super Smash Bros. Ultimate es uno de esos juegos que simplemente te atrapan, que a veces hasta te abruman al darte cuenta de lo mucho que has estado jugando y de lo poco que realmente has conseguido. Pero ahí estás de nuevo, como si se tratara de una máquina tragamonedas estropeada porque sabes que cada cierto tiempo te va a premiar con algún caramelo

Y es una máquina tragamonedas muy pero muy hermosa. A pesar de que gran parte de su contenido está reciclado -la única forma real de hacer un título tan masivo sin demorarse 10 años- todo cuenta con una capa de pintura fresca: los personajes están más definidos, los menús son más brillantes y la acción en sí se ve mucho más limpia, moderna pero también espectacular.

Si te era difícil seguir la acción de lo que pasaba en una partida de Smash, ahora hay cámaras lentas y un manejo de zoom mucho más inteligente, ayudando a descifrar y disfrutar mejor las partidas.

Los controles siguen siendo igual de simples que siempre, y se sienten a una velocidad similar a la que ya vimos en Super Smash Bros. 4, que a mi juicio, es la perfecta: más rápido que Brawl, pero con muchas revoluciones menos que Melee. En ese sentido, el juego es el cuanto a gameplay y presentación, un calco mejorado de todo lo visto hasta hoy.

Pero es también la culminación magnífica de una franquicia que cumplió 19 años y que en su quinta versión llegó a lo que es la forma más pura y perfecta de la fórmula iniciada en el Nintendo 64.

Parte del encanto de Super Smash Bros. Ultimate es que tiene una capa doble de nostalgia que el juego y su presentación abrazan a cada momento. El juego posee la nostalgia clásica que viene de un crossover con personajes sacados de 30 años de historia de los videojuegos, pero también nostalgia por la propia serie, que en sí misma ya se convirtió en un clásico.

Super Smash Bros. Ultimate sabe que se volvió un bien tan importante como los juegos que tributa y esa mezcla lo vuelve irresistible para cualquiera. Pequeñas decisiones como que el juego comience con los 8 personajes iniciales del título de Nintendo 64 hasta la inclusión de todos los personajes, y gran parte de las etapas y música que se vieron en cinco consolas diferentes hacen que el juego, comparándolo solo consigo mismo, sea el más robusto y completo de todos los tiempos.

Pero ¿Basta solamente con ser un resumen de todo el contenido previo? Para muchos, sí, es lo único que se necesita, pero Super Smash Bros. Ultimate hace mucho más que darnos mucho contenido, sino que lo hace en un paquete completamente renovado, que se siente fresco, abrumador, intrigante, pero sobre todo satisfactorio.

Si la nostalgia son los cimientos que la serie necesita para erigirse, son las novedades las que la convierten en una leyenda. Y comencemos por lo más evidente: los personajes.

En total son seis los personajes completamente nuevos que se agregan al título y todos traen algún aporte: el Inkling de Splatoon e Isabelle de Animal Crossing son personajes para el público moderno, Incineroar el representante de Pokémon, Ridley por fin se hizo presente como personaje desde que apareciera en la intro de Melee y King K. Rool junto con Richter son para los más viejitos.

Todos presentan estilos bastante únicos para pelear -salvo Isabelle que es un clon modificado del Aldeano– y mi favorito en particular es King K. Rool. Junto con estos nuevos personajes se creó la idea de los Echo Fighters, que son clones de otros personajes con habilidades un poco cambiadas, como Ken, un clon de Ryu o Daisy, clon de Peach. Es una estrategia bastante burda para subir el número de personajes, pero funciona porque las elecciones de los Echo son bastante buenas.

Todo esto se suma a un roster histórico que reúne a más de 70 personajes de la historia de Nintendo pero también de otras compañías invitadas. Es difícil no encontrar a alguien que te agrade para jugar ya sea por carisma o por su estilo de peleas y esa fortaleza es la que hace que Smash sea un juego para todos.

Pero de nada sirve tener un grupo tan diverso de personajes nuevos, antiguos, diversos y coloridos sin los modos apropiados para usarlos. Y acá es donde Super Smash Bros. Ultimate realmente brilla y se coloca como un juego muy por sobre la norma de los anteriores.

Ultimate ofrece cuatro maneras especiales de disfrutar su contenido, cada una con una novedad profunda que la cambia del resto. Smash es el modo tradicional para retar a tus amigos y que esta vez incorpora más personalización que nunca. Puedes crear tus propios sets de reglas y guardarlos.

¿Te gusta jugar sin Items, solo en Final Destination y con 3 vidas? Adelante, crea tu set. ¿O batallas temáticas en etapas de Pokémon y con decenas de Pokébolas cayendo de cielo? Hazlo. ¿Peleas en equipo, con espadas y lásers en el espacio? Todo tuyo.

Además, puedes crear torneos, hacer peleas por equipos al estilo King of Fighters o disfrutar de Smashdown, donde cada personaje usado ya no puede ser elegido en la próxima ronda.

El modo Clásico o modo Arcade también regresa con el mismo formato de siempre: luchar contra enemigos, derrotar al jefe, disfrutar de los créditos. Pero esta vez, se optó por darle un giro temático muy interesante: cada personaje tiene una ruta diferente, con una temática relacionada con él. Yoshi, por ejemplo, pelea solo con reptiles. Bowser, solo con enemigos rojos. Peach solo contra villanos a modo de venganza y Snake, solo con personajes que usan proyectiles.

Hay rutas que varían el estilo de juego, como la de Ryu, que son peleas con Stamina, en escenarios planos y con música del mundo de Street Fighter. Que cada uno de los 74 personajes tenga su ruta temática es muy interesante y divertido de descubrir.

La otra razón por la que querrás jugar el modo clásico es para desbloquear personajes, ya que cada vez que lo termines saldrá uno diferente para retar e intentar agregar a tu roster. Además ganarás monedas para comprar canciones, trajes y otros objetos y por supuesto, dejar un puntaje para comparar con tus amigos.

Pero quizás la parte del juego donde pasarás más tiempo es en el modo Espíritus, el nuevo sitio de aventura Single Player que es lo más ambicioso hecho por el equipo liderado por Masahiro Sakurai.

El centro de Espíritus es World of Light, el modo de aventura en donde tendremos que explorar un gigantesco mapa lleno de espíritus, que son stickers que representan personajes de literalmente todo el mundo de los videojuegos (que ha sido licenciado para al juego).

La historia va así: una misteriosa fuerza de luz llega al mundo de los videojuegos y tal como si fuera Thanos, en un segundo se encarga de eliminar a todos los personajes de la faz de la tierra. Todos convertidos en polvo, o en realidad, en espíritus. Bueno, todos menos Kirby, con quien debes comenzar una aventura en este mundo masivo liberando a los espíritus de sus cadenas y reviviendo al resto de los personajes del roster para ayudarte.

Obviamente uno quiere atraparlos a todos para coleccionarlos ya que de cierta manera reemplazan a los trofeos que desde Melee han acompañado a la serie. Pero la principal gracia de los Espíritus es que son la manera de incluir más referencias de manera directa que nunca. Hay más de mil Espíritus y cada uno representa un personaje u objeto de algún videojuego.

Para obtener un espíritu debes ganar una pelea y cada pelea está diseñada para representar de alguna manera a ese personaje. Así, cuando pelees contra Dr. Willy lo harás derrotando a 8 Megamanes antes de ir contra un Dr. Mario -la manera del juego de representar a los 8 Robot Masters y luego al científico loco-.

El Espíritu de Bomberman es contra un Link que lanza bombas y en la etapa, además, caen decenas de explosivos. Blanka es un Donkey Kong verde que hace ataques eléctricos. Slowpoke hace que todos se muevan lento y a menudo se confundan, invirtiendo los controles del juego. Hay referencias super oscuras, como el Espíritu de Paz Ortega, quien comienza la pelea con una bomba en su poder y otras algo más flojas como Metal Sonic que es un Sonic… de metal.

Multiplica esto por más de mil y tienes un extenso material que es muy parecido a lo que vimos en los modos de Eventos anteriormente, pero elevado al extremo. Yo lo encuentro realmente genial, ya que es un sistema de sorpresa constante. Nunca sabes realmente con qué te vas a encontrar: hay referencias muy obvias y otras muy oscuras y la gracia es que es la forma más creativa e integrada al juego para tributar personajes, conceptos y objetos que de otra forma sería imposible, ya sea por licencias o porque 

Y si a esta idea le agregamos un mapa gigante, un par de cinemáticas y un sistema de progresión parecida a un RPG, nos encontramos con que World of Light es sin duda el modo de aventura más completo y entretenido de la saga hasta ahora. Uno que puede llegar a tomarte más de 20 horas y con eso hablamos de sin siquiera tocar los modos competitivos.

La gracia de estos espíritus es que te permiten personalizar a tus personajes en la medida que los vas desbloqueando. El desbloqueo de personajes del modo de historia es diferente al de los otros modos, en una decisión que si bien no se entiende en un comienzo, sirve para demostrar que World of Light podría ser fácilmente por si solo, un juego aparte.

Los espíritus no solo te permiten recolectarlos, sino que usarlos para combatir a otros enemigos y modificar tu estilo de juego, sumando más ataque, más defensa, más rapidez o comenzar con ciertos ítems. También podrás optar a negar ciertos efectos de las escenas, como pisos de fuego o envenenados, pero perdiendo la posibilidad de darte mejoras, ya que el espacio para sumar estas mejoras es limitado a un máximo de 3. Y hay espíritus que son tan poderosos que usan los tres espacios solo para una mejora.

Los espíritus, además, poseen un nivel de fuerza y elementos que los hacen más fuertes o más débiles sobre otros elementos. Es decir, es casi como jugar un RPG, con un árbol de habilidades y todo eso. ¿Es un modo sobredesarrollado? Sí, un poco, pero esa ha sido la máxima del diseño de toda la saga de Smash: exceso, un buffet ilimitado de tu comida favorita, pero que puedes disfrutar a tu ritmo y en el que cada día cambia el chef para darte algo que no te aburra.

World of Light es el modo de aventura más ambicioso de la serie y le funciona totalmente. No tiene la narrativa del Emisario Subespacial, ni la flexibilidad del modo de aventura de Melee, pero la escala de los mapas, de las misiones secundarias, y pequeños puzzles dentro del mismo mapa demuestran que se trata de un gigante completamente diferente, una aventura que corre básicamente con el motor de la nostalgia. Y funciona.

Nintendo podría haber tomado el camino fácil: pudo haber sido un remake del juego anterior con nuevos personajes. Pudo haberse aferrado simplemente a la cantidad de personajes y ofrecido los mismos modos de siempre. Pudo haberse quedado en la solución más fácil.

Pero no. El equipo de Sakurai sacrificó varios elementos como los trofeos o modos de juego anexos para concentrarse en las cuatro manera que tenemos para disfrutar el juego: Con amigos, por puntaje, por la historia o por el online y dotó a todos estos de mejoras y reinvenciones que le dan vida para existir por si mismos.

Sí, comenzar con solo 8 personajes y tener que desbloquear a más de 60 es una decisión arriesgada en un mundo de goce instantáneo, pero también era la única forma de darle relevancia a cada protagonista, haciéndolo parte del proceso de descubrir todo lo que el juego tiene.

Un juego que premia la experimentación, el descubrimiento y por sobre todo, tu diversión.

Super Smash Bros. Ultimate es el juego que responde la innecesaria pregunta de qué juego te llevarías si estuvieras en una isla desierta. Es un tributo al mundo de los videojuegos como nunca antes se había visto y cuyo contenido parece haber sido hecho por y para fanáticos.

Fácilmente podría ser el último videojuego que toque en mi vida y no extrañaría nada más. Super Smash Bros. Ultimate es la razón para tener una Switch y la redención de Nintendo en un año particularmente flojo.

Ahora, si me disculpan, hay más personajes y espíritus que recolectar.

Seguir leyendo