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Lo bueno y lo malo de The Mandalorian

13 NOV 2019 / Reseñas

Lo bueno y lo malo de The Mandalorian

Diversos comentarios generó el estreno de la serie exclusiva de Disney Plus, que recién podrá verse en Latinoamérica a fines de 2020.


Esta semana finalmente comenzó a concretarse el servicio de Disney Plus, la nueva plataforma de streaming de la compañía, la que tiene como uno de sus grandes ganchos el ser la casa de contenido original. Y en ese ámbito, The Mandalorian es uno de sus caballitos de batalla en el inicio de la puesta a punto de su servicio.

Mal que mal, es la primera serie live-action de Star Wars y representa los alcances de la oferta que tendrá este streaming, ya que el catálogo que maneja Disney es el arma más poderosa que poseen, situándose por sobre la gran mayoría de sus rivales que quieren un trozo de esta torta cada vez más suculenta.

Pero aunque la plataforma aún no está disponible en Latinoamérica, y recién lo estará a fines de 2020, sí se puede establecer qué es lo que está siendo más y menos valorado sobre esta realización protagonizada por un Pedro Pascal que nunca se saca la máscara.

A continuación, abordaremos a grandes rasgos lo que deja el primer episodio centrado en un cazarrecompensas mandaloriano que sigue la pista de un objetivo, que involucra a la mayor sorpresa, ordenado por un cliente con nexos imperiales que paga muy bien. Inevitablemente esto incluye el gran spoiler de su final.

Lo bueno

Un Star Wars tangible

Uno de los principales puntos que está siendo destacado radica en el hecho de que la serie cuenta con bastante trabajo de efectos prácticos para las criaturas, así como también de maquillajes para crear seres extraterrestres. En la serie también existen elementos de efectos digitales, para naves y criaturas, pero prima el factor tangible en donde se nota la existencia de sets y no hay un exceso de pantallas verdes. Eso es por ejemplo lo que saca adelante elementos como la participación de Nick Nolte, quien presta su voz a un extraterrestre inspirado en el Planeta de los Simios que monta una especie de pirañas terrestres gigantes bípedas. Quizás por eso funciona tanto el otro aspecto que abordaremos a continuación.

Un entorno de western que funciona

En The Mandalorian hay combates en cantina, lecciones de montura, duelos masivos y viajes a mundos desérticos sin Dios ni ley. La forma en que la serie utiliza a ese escenario es uno de los aspectos que más están siendo rescatados, ya que representa toda una novedad ante lo que habitualmente se han hecho en las películas de la franquicia. En ese sentido, no son pocos los que sienten que esta realización es más cercano al rescate de Rogue One que a lo hecho en The Force Awakens, lo que se logra de gran forma una vez que el primer episodio entra en su último tramo. Es ahí en donde está lo mejor.

Su nivel de producción es espectacular

La película luce notable y queda claro que Lucasfilm tuvo un presupuesto muy por sobre la media para realizar esta primera temporada. Más importante aún, las piezas de diseño se integran notablemente con la forma en que está capturada la historia, ya que el director Dave Filoni no solo demuestra manejar a la perfección el “lenguaje Star Wars”, sino que también se da varios gustos, como la secuencia de acción que involucra al robot IG-11 batallando contra decenas de enemigos.

El mundo de los cazarrecompensas es muy atractivo

En la trilogía original, no hubo mucho espacio para profundizar realmente en los cazarrecompensas. Con suerte Darth Vader convocó a algunos para dar con el Millenium Falcon, pero no hubo realmente una exploración. Esta serie establece cómo se crean los contratos, los problemas en los pagos y el respeto que existe hacia los tratos que no están normados, como es el caso de aquellos ligados al bajo mundo. Esa mitología es uno de los elementos más llamativos, ya que precisamente muestra lo que antes solo se tanteó.

La música no cae en los lugares comunes

John Williams ejerce una sombra tan grande, que siempre pondrá en jaque todo lo que se hace en el aspecto musical de Star Wars. Pero el compositor Ludwig Göransson (Creed, Black Panther) no busca replicar lo ya existente y, por su parte, su música es más cercana a la de un western pasado por el filtro de un thriller espía que al de una opera espacial grandiosa. Y ese tipo de cambio de timón tiene que ser bienvenido, considerando que no siempre se podrá replicar la marca de la gran.

El final

Por largo tiempo se venía prometiendo que la serie tenía un gran gancho final y esa promesa no defraudó. En los momentos finales del episodio, el Mandaloriano descubre que su objetivo que tiene “50 años” es un bebé de la raza de Yoda, una especie tan misteriosa y rara que no tiene un nombre. De ahí que su sola presencia abre un gran abanico de posibilidades, ya que los dos únicos miembros de esta raza que se han visto en las películas son poderosos con la fuerza, más allá de que se relacione con el factor negativo que carga la mochila del Mandaloriano.

Lo malo

El exceso de nostalgia

A grandes rasgos, no son pocas las voces que establecen que The Mandalorian es una serie que le habla directamente a un público que no está conforme con la dirección actual de la franquicia. Es un llamado de “este es el Star Wars que sí te puede gustar”. Es la razón por la que su protagonista utiliza un casco como el de Boba Fett, aparezca un robot de aquél modelo que apareció brevemente en El Imperio Contraataca o aparezca una pequeña criatura verde que, ciertamente, solo importa porque lo presentan de una forma adorable y nos recuerda a uno de los más grandes personajes de la franquicia.

De ahí que se multiplican las razas ya conocidas, incluyendo brevemente a los Jawas o un nuevo Salacious Crumb, haciendo parecer que la galaxia sigue siendo demasiado pequeña. Aunque sí hay nuevos diseños, es notorio el empacho por mostrar lo ya conocido, como es el caso del uso de la carbonita. En El Imperio Contraataca, solo era un elemento experimental, pero pocos años después ya parece que es algo utilizado comúnmente por los cazarrecompensas. En definitiva, el relato tiene el gran desafío de alejarse de las críticas de ser un fanfilm glorificado. Esas están a la vuelta de la esquina.

Como concepto, The Mandalorian representa inestabilidad financiera del conglomerado que necesitaba un gran gancho para su nueva plataforma, con la apariencia de abrir nuevos caminos e introducir personajes nunca antes vistos, pero cae en la misma trampa en la que ha caído Disney desde que adquirió los derechos. Por mucho que se hable de cómo George Lucas manejó las secuelas, al menos no caía en la evocación nostálgica.

Por ahora no da mucho pie para que nos importe su personaje principal

The Mandalorian nunca explica qué son los mandalorianos, tampoco se da el tiempo para establecer lo que realmente está en juego más allá del trabajo que decide llevar adelante su personaje principal. Aunque hay secuencias que abordan la mitología de esta raza que fue explorada en cómics, libros y series, como es el caso de Star Wars: Rebels, el público general que no las ha visto realmente no tiene mucho de dónde agarrarse para que le importe por ahora la travesía.

El primer episodio simplemente presenta una serie de premisas, cada una conectada por su parecido con Star Wars, pero por ahora está pendiente la principal: la gloria perdida de la cultura mandaloriana. El problema es que por ahora no se  dramatiza lo que eso realmente significa para el personaje principal.

Y por eso necesitan profundizar rápido en lo que está en juego

La serie solo tantea, a través de breves flashbacks, cómo el Mandaloriano fue despojado de su familia, pero con eso no alcanza,ya que eso no parece tener relación con sus decisiones actuales. Ojalá eso cambie una vez que inevitablemente se saque la máscara, veamos sus emociones y no solo quede como una especie de Terminator que necesita recolectar dinero por razones hasta ahora desconocidas.

En lo que respecta a su clímax, nada desafía las expectativas. Despachar al droide, con un monótono trabajo de voz de Taika Waititi, no cambia mucho y la decisión de mantener vivo al bebé tampoco es difícil ya que su misión establece que se le pagará más, no menos, si el objetivo se recupera vivo.

El futuro

Las perspectivas a futuro están a favor del Mandaloriano, ya que más allá de que inevitablemente seguirán abusando de la nostalgia, sus peros están relacionados solo con la necesidad de un mayor desarrollo y reforzar la identidad propia de western que sí alcanzan a establecer en su debut. Quizás no sea el mejor piloto televisivo de la historia, pero esta serie no se queda corta para remarcar sus grandes aspiraciones.

Por ahora está claro que en el segundo capítulo, con el objetivo en sus manos, el mandaloriano deberá enfrentarse y contener a carroñeros en un episodio dirigido por Rick Famuyiwa (Dope) y escrito por Jon Favreau. En tanto, en el tercero veremos al magullado mandaloriano regresando con su cliente para obtener su recompensa, pero probablemente ahí habrá el gran quiebre que requiere esta historia. Dicho episodio será dirigido por Deborah Chow (Mr. Robot) y escrito por Jon Favreau.

 

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